lunes, 7 de marzo de 2022

Recuperan más de 700 osteodermos que reforzaban la piel de los perezosos gigantes.

 




Son centenares de piezas óseas que estaban inmersas en el interior de la dermis de ciertos géneros de esos grandes mamíferos extintos. Fueron encontrados en San Pedro por el equipo del Museo Paleontológico “Fray Manuel de Torres”

Una importante cantidad de pequeños huesitos dérmicos que reforzaban la piel de ciertos perezosos gigantes fue descubierta en una cantera de extracción de tosca luego de una prospección de rutina realizada por integrantes del Museo Paleontológico de San Pedro, a 170 km de Buenos Aires.

Las pequeñas piezas óseas, cuyo tamaño varía entre los 2 y los 12 milímetros de diámetro, fueron observadas en sedimentos cuya antigüedad para la zona se estima superior a los 20.000 años.

El descubrimiento fue realizado en el predio de la firma Tosquera San Pedro, propiedad de la familia Iglesias, por Walter Parra, Jorge Martínez y José Luis Aguilar. El lugar, ubicado a unos 5 kilómetros del casco urbano de San Pedro, es una cantera en actividad cuya firma propietaria interactúa con el equipo del museo desde hace varios años; una relación que ha permitido recuperar fósiles muy valiosos.

Los osteodermos, como se denomina a estos pequeños huesillos, eran formaciones óseas que generaba la piel de ciertos géneros de perezosos prehistóricos gigantes como los Milodontes y los Glosoterios, aunque estaban ausentes en otros perezosos gigantes como megaterios y lestodontes. Desde el museo piensan que no está todo dicho en el estudio de estas formaciones y sospechan que otros perezosos gigantes podrían haber tenido estructuras similares.

“Entre los tejidos de su gruesa piel, estos animales desarrollaban estas bolitas duras como una estrategia de defensa ante el ataque de sus depredadores. Ubicados uno al lado del otro, comenzaban como diminutos paquetes de células que crecían hasta alcanzar el tamaño de un poroto, para luego terminar generando una especie de `malla´ flexible pero muy resistente que cubría el cuerpo y que dificultaba el ingreso de garras y dientes cuando los atacaban los carnívoros de la época. En esta oportunidad hemos descubierto 770 de estas diminutas formaciones óseas”, explica José Luis Aguilar, director del museo.

“Desde hace años, en el museo de San Pedro, venimos coleccionando muestras de diferentes osteodermos ya que estamos convencidos de que cada género de perezoso generaba un patrón único y particular de estos pequeños huesos. Los hemos encontrado semi esféricos, arriñonados y hasta bipiramidales. Por eso creemos que esa diversidad de formas sólo tiene una explicación y es que cada grupo de estos animales producía su forma particular.

Confirmar esto permitiría, en futuros hallazgos, usar su patrón de forma para identificar un ejemplar aún sin hallar sus huesos. Bastaría con observar el formato de sus osteodermos”, comenta con entusiasmo Aguilar.

 A criterio de Dr. Luciano Brambilla, investigador del Centro de Estudios Interdisciplinarios de la Universidad de Rosario, “el hallazgo en un yacimiento de un cúmulo de osteodermos denota la presencia de un animal tipo milodontino, ya que estos osteodermos recubrían prácticamente todo el cuerpo de ese grupo de perezosos gigantes en Argentina, al final del Pleistoceno. Hay evidencia de recubrimiento en los pies, la cola, el torso y cabeza. Su función precisa se continúa revisando ya que, además de funcionar como una armadura para reforzar la gruesa piel de estos animales, se los ha señalado como reserva de calcio en estos grandes mamíferos.

 En la muestra hallada en San Pedro se destacan las formas globosas y bordes redondeados entre los que se presentan excepciones de bordes más agudos que, en conjunto, pueden ayudar a caracterizar al género de perezoso al que pertenecieron.”

Mas info en http://www.grupopaleo.com.ar/paleoargentina/principal.htm