jueves, 17 de enero de 2019

Lagosuchus talampayensis, el abuelo de los dinosaurios en el Triasico de La Rioja.


Es un género extinto de pequeños arcosaurios cuyos fósiles fueron hallados en la Formación Chañares de Argentina, que data del Triásico Medio.
Es considerado por los Paleontólogos como el abuelo de los Dinosaurios, aunque propiamente no era un Dinosaurio. En realidad se trata de un género conocido más cercano al antecesor hipotetico de todos los Dinosaurios.
Fue un animal bipedo, de pequeño tamaño, dotado de un cráneo relativamente reducido, con dientes agudos, fuertes, propios de un animal depredador. La gracilidad de su arquitectura esqueletaría indica que fue un animal agil y corredor.
Su habilidad para la marcha se basa, sobre todo, por presentar un fémur, tibiotarso y metatarsos largos y notablemente delgados. Además la postura digitígrada mencionada previamente en el texto, es otra manera de aumentar la longitud efectiva del miembro posterior para generar una carrera más rápida.
Algunos Paleontólogos creen que Lagosuchus y Lagerpeton, podrían ser formas saltadoras. Fue hallado en capas del Triasico medio de la Formación Los Chañares, en la cuenca triasica de Ischigualasto - Villa Unión, región límite entre las Provincias de La Rioja y San Juan, República Argentina. Su antigüedad es de 225 millones de años aproximadamente, 6 millones de años antes que los primeros dinosaurios propiamente dichos, conocidos en la sección inferior del Triasico superior. En la foto, copia de esqueleto en el Museo Municipal Punta Hermego de Miramar.

lunes, 14 de enero de 2019

Lepidodendron un árbol con escamas del Carbonífero.


Es uno de los fósiles del período Carbonífero (hace 360 a 286 millones de años) es la más común de las plantas encontradas en rocas del Pensilvaniense, de un tamaño próximo a los 40 metros, y se suelen encontrar en fosas sedimentarias de este período.
En Peñarroya-Pueblonuevo debió existir un gran bosque de estas plantas. Ahora solo queda el carbón. Debe su nombre a la curiosa forma de sus escamas. Vivieron en lugares semipantanosos.
Eran árboles de gran altura. Sólo se conocen por reconstrucción. Poseían un sistema radical muy abierto. Se ramificaban en la copa con microfilos (de 20 centímetros de longitud pero un solo nervio), en los restos de las ramas quedan cicatrices, fundamentales para reconocer las distintas especies de Lepidodendrales.
Es lo que se conoce como cicatriz foliar, quedando en la hoja de Lepidodendron una cicatriz romboide. El tronco está formado por las bases de las hojas, y sobre ellas están las hojas propiamente dichas.
Probablemente eran heterospóreos y pteridófitos. Eran gigantes hierbas, el tronco producía muy poca madera; teniendo ayuda estructural proveniente de una región espesa de corteza, capa rígida que no se descascaraba como en la mayoría de los árboles modernos. Se reproducía por esporas.

sábado, 12 de enero de 2019

Museo Provincial de Ciencias Naturales de Córdoba.






El Museo Provincial de Ciencias Naturales Dr. Arturo Umberto Illía, ubicado en la avenida Poeta Lugones 395, del barrio Nueva Córdoba, de la ciudad capital (sector norte del Parque Sarmiento). Exhibe desde el 12 de julio del 2007, el acervo en Ciencias Naturales que atesora la provincia.
En sus orígenes, el gobierno de Córdoba encomendó al reverendo Jerónimo Lavagna la fundación y dirección del Museo Politécnico Provincial. Todas las valiosas colecciones que el mismo Lavagna donó serían la base del Museo Politécnico.
De allí en adelante funcionó en distintos lugares hasta que fue emplazado en el lugar que ocupa actualmente, una bella estructura que en su interior posee configuración de caracol, con tres entarimados circulares que se conectan entre sí mediante rampas para permitir la circulación continua de los visitantes y un permanente estímulo visual.
En las colecciones se destaca una valiosa colección de minerales y rocas de distintas parte del mundo y una multiplicidad de ejemplares de flora y fauna, característicos de los ambientes naturales de Córdoba.
Sin duda, su más grande atracción son las réplicas en tamaño natural de mamíferos gigantes (Megafauna autóctona) que en épocas pasadas habitaron el territorio cordobés, además de las réplicas se expone una pieza original de caparazón de Glyptodon, recuperado en cercanías de Almafuerte.
Asimismo, en el Museo se desarrollan actividades de investigación por profesionales especializados y cuenta, para tal fin, con laboratorios de biología y paleontología. El Tercer Nivel alberga una sala de conferencias con capacidad para 80 personas, equipada con equipos de sonido, iluminación y proyectores de imágenes.
Sumado a esto, se exhiben minerales, rocas, fósiles, paleoesculturas e hitos en la construcción del pensamiento científico en ciencias naturales. También hay gigantografías sobre ambientes naturales del territorio cordobés y una vieja colección correspondiente a paisajes y fauna taxidermizada de Córdoba.
Con respecto al Patrimonio natural, la Agencia Córdoba Ambiente producirá información para el tercer nivel del museo, dedicado a la conservación del mismo. Se pueden ver pieles de animales cazados ilegalmente (pumas, lampalaguas, ciervos y zorros) e incluso, se incautó un puma embalsamado que se instaló en el paisaje cordobés relativo a las Sierras Grandes. La inauguración del Museo de Ciencias Naturales – cuya entrada está en avenida Lugones – se realizó el 12 de julio de 2007.
En el museo trabajan biólogos, paleontólogos y guías, incluso en tareas de investigación. En cuanto a infraestructura, el museo tiene sala de conferencias; biblioteca; tienda con productos regionales; 10 computadoras de plasma para que los chicos se conecten gratis por Internet a redes de ciencias naturales; ocho televisores para pasar documentales; y laboratorio equipado con aparato de geoposicionamiento satelital, microscopios y balanzas electrónicas.
El museo dejó de llamarse “Bartolomé Mitre”, como en su vieja localización de avenida Yrigoyen 115, para llamarse Dr. Arturo Humberto Illia. En varias urnas ubicadas en el tercer nivel del Museo Provincial de Ciencias Naturales, en el Parque Sarmiento, los visitantes depositaron sus opiniones acerca del nombre que debería identificar a ese centro de exhibición y conservación de valiosas colecciones, y de investigación científica.

miércoles, 9 de enero de 2019

Encuentran fósiles de una gigantesca ballena depredadora del 15 millones de años en Rio Negro.



Tenía dientes de hasta 36 centímetros de largo, los más grandes que se conozcan para un vertebrado, y se alimentaba de ballenas. En aquella época, este “Movy-Dick” competía contra otro monstruo depredador de los mares: el megalodon, ese tiburón gigante que superaba los 18 metros de largo y en el que está inspirada la famosa película de Spielberg.
El investigador Federico Agnolin del Museo Argentino de Ciencias Naturales (MACN) y del CONICET comentó a la Agencia CTyS-UNLaM que “hace unos 15 millones de años, en la provincia de Río Negro, el Océano Atlántico había invadido parte de los que hoy es la estepa patagónica; este mar poco profundo era de un aspecto tropical, había corales, peces coloridos, ballenas y eran frecuentados por focas, lobos marinos y delfines”.

“En estos mares, así como había toda esta fauna, también había grandes predadores y uno que ya conocíamos era el megalodon, ese gran tiburón sobre el cual se basó la película de Spielberg”, relató Agnolin. Y agregó: “Pero, recientemente, acabamos de publicar el estudio sobre el hallazgo de dientes de un enorme cachalote que vivió en estos mares”.

El paleontólogo del MACN explicó que “si bien en la famosa novela clásica Movy-Dick se cuenta la historia de un cachalote que ataca embarcaciones, estos cetáceos de gran tamaño actualmente se alimentan de calamares y otros animales de cuerpo blando”.

“En cambio, los dientes que encontramos en la provincia de Río Negro en el yacimiento Base del Gualicho nos indican que estas bestias eran grandes predadores que se alimentarían de ballenas y otros vertebrados que podrían atrapar con estos dientes que alcanzaban hasta 36 centímetros de largo y son los dientes más largos que se conocen para un vertebrado”.

Estas bestias semejantes a Moby-Dick son conocidas con el nombre científico de Levyatan, en alusión al monstruo marino descrito en la Biblia y que se toma como representación del demonio. “Este género fue encontrado primero en Perú, después en Chile, y esta es la primera vez que se lo encuentra en Argentina”, precisó el doctor Agnolin.

Actualmente, en dicho yacimiento, se puede ver una salina que está unos 70 metros bajo el nivel del mar (ver video). “Es un lugar increíble visualmente y lo más importante para nosotros es que se encuentran fósiles de todo tipo de vertebrados marinos y muchísima más información sobre cómo era la fauna de los mares tropicales que cubrieron Patagonia hasta hace unos 11 millones de años”, afirmó David Piazza, otro de los autores de este estudio publicado en la Revista Brasileira de Paleontologia.

Este hallazgo en Río Negro representa el primer descubrimiento del Levyatan en el Océano Atlántico e indica que estas bestias marinas estaban más extendidas de lo que se pensaba. “Los motivos de la extinción de estas ballenas depredadoras todavía son desconocidos, pero es probable es estén relacionados con la competencia por los alimentos y esta hipótesis debe ser evaluada a través de hallazgos de nuevos especímenes, así como un análisis detallado del registro fósil”, aseveró Piazza.

Asimismo, aún no se ha podido determinar el tamaño del animal. “Se calcula que podría haber medido entre 13 y 17 metros de largo, o incluso más, lo cual lo convertía en un rival importante para cualquier otro animal; incluso, podría haber sido hasta más grande que el megalodon y debió ser un importante rival para ese tiburón”, consideró el paleontólogo Agnolin.

Su cráneo medía más de 3 metros de longitud y sus mandíbulas estaban acompañadas por unos 40 dientes de más de 30 centímetros de largo. Actualmente, los dientes del Levyatan encontrados en Río Negro se encuentran en el Museo Municipal de Lamarque y el Museo de la Asociación paleontológica de Bariloche.

 

martes, 8 de enero de 2019

Recuperan fósiles del ciervo Morenelaphus más completo de Argentina.



Se rescató alrededor del 70 por ciento de este animal, incluidas piezas dentarias, parte de sus extremidades y la columna vertebral articulada. Este fósil pertenece a la Edad Lujanense, que se extendió desde los 126 mil a los 8500 años antes del presente. Se realizarán dataciones en laboratorio para precisar su antigüedad.
El investigador Germán Gasparini del Museo de La Plata y del CONICET comentó a la Agencia CTyS-UNLaM que “el espécimen tiene un excelente estado de preservación y será identificado a partir de sus dientes conjuntamente con otros elementos craneanos y postcraneanos, lo cual es un rasgo novedoso ya que los ciervos fósiles históricamente se identifican por sus astas”.
El director del Museo Paleontológico de San Pedro José Luis Aguilar fue quien realizó el hallazgo de este ciervo fósil hace pocas semanas, cuando realizaba un relevamiento en el yacimiento de Campo Spósito, ubicado al Este del partido de San Pedro, donde hay un sistema de arroyos y riachos. Allí, ya se han encontrado 24 especies de mamíferos y reptiles de distintos tamaños en los últimos 17 años.
Los fósiles fueron trasladados al Museo de San Pedro, donde fueron preparados para su estudio y, posteriormente, serán expuestos al público.  El director Aguilar valoró que “cada uno de estos descubrimientos ayuda a reconstruir cómo era la zona norte de la provincia de Buenos Aires en diferentes momentos de la prehistoria”.      
En tanto, el paleontólogo Gasparini destacó que “este tipo de hallazgo nos brinda la posibilidad de realizar una investigación con un enfoque integral, tanto sistemática como anatómica, estratigráfica, paleobiogeográfica y paleoecológica junto al doctor Nicolás Chimento del Museo Argentino de Ciencias Naturales y al personal del Museo Paleontológico de San Pedro. A su vez, se contará con la colaboración de investigadores de Brasil, de España y de los Estados Unidos”.
Según expresó el especialista, los ciervos pertenecientes al género Morenelaphus podían alcanzar un peso estimativo comparable a la especie viviente del ciervo colorado -el cual puede alcanzar hasta los 200 kilos-. “Era un animal herbívoro de mediano a gran porte, que se extinguió junto a todos los megamamíferos y a una gran cantidad de grandes mamíferos hace unos 8000 años, al no poder sobreponerse a las alteraciones en los tipos de vegetación como consecuencia de los sucesivos cambios climáticos y a la llegada del ser humano”.
Por su parte, el doctor Nicolás Chimento del MACN aseveró que se están realizando “las primeras comparaciones morfológicas y morfométricas con géneros extintos y actuales, habiendo observado diferencias bastante claras que permitirán inferir detalles de su dieta, tamaño y ciertos aspectos de clasificación taxonómica; es muy valioso poder realizar los estudios paleontológicos con un ejemplar tan completo”.
El equipo del Museo de San Pedro que realizó las tareas de rescate en Campo Spósito estuvo compuesto por Matías Swistun, Julio Simonini, Gabriel Tettamanti y el propio Aguilar. De su cráneo, se pudo rescatar parte de su maxilar con algunas piezas dentarias y ambas ramas mandibulares con su dentición prácticamente completa.
 “Por las dimensiones del ejemplar, consideramos que se trata de un animal juvenil, es decir, que aun no había completado su desarrollo al momento de morir”, indicó Aguilar.        
Mas info en http://www.grupopaleo.com.ar/paleoargentina/principal.htm

domingo, 6 de enero de 2019

Hay un límite para el tamaño corporal en las aves voladoras?

Articulo muy interesante sobre el tamaño de las aves voladoras y sus consecuencias, tomando como ejemplo principal al fósil Argentino "Argentavis magnificens" de la Provincia de la Pampa, cuyo ejemplar posee 9 metros de envergadura.
Se dan a conocer posibles hipótesis, y se evacuan algunas dudas que han tenido durante varios años los Paleontólogos, Biólogos y Físicos.     
La aplicación de algunos principios aerodinámicos básicos permite generar aún más información sobre la capacidad y estilo de vuelo de Argentavis. Así, dado que las aves son más pesadas que el aire en el que se mueven, debe existir una fuerza vertical de ascenso que se contraponga al peso del animal. Por Sergio Vizcaíno, Paul Palmqvist y Richard Fariña. 

jueves, 3 de enero de 2019

Lama guanicoe, presente en gran parte del Holoceno.



Es una especie de mamífero artiodáctilo de la familia Camelidae propia de América del Sur. En la actualidad se encuentra representado por el típico guanaco, que habita principalmente la Provincia de La Pampa y la Región Patagonica y Cuyo.
Se pueden hallar restos fósiles de Lama guanicoe desde el Pleistoceno, con cierto parentesco y semejanza al género Paleolama que ya hemos descripto anteriormente (Pleistoceno). Su registro desaparece hace solo unos siglos atrás, calculados en el siglo XVI y XVII en la provincia de Buenos Aires donde era muy común.
Desde la llegada de los primeros grupos humanos cazadores, se convirtió en una presa muy usual, cuyos restos óseos son los más comunes entre los grandes mamíferos en sitios arqueológicos.
En la Provincia de Buenos Aires se han hallado en la localidad de Pehuen-Co, un sitio paleoicnologico con numerosas pisadas en las orillas de un paleopantano, como así también en las localidades de Santa Clara del Mar y Miramar.
Por lo general, en todos los casos en que los restos de Lama guanicoe aparecen acumulados por manipulación antropica, se trata de huesos largos fracturados, ya que los aborígenes consumían la medula ósea rica en proteínas y grasa. Cráneo en el Museo de La Plata (Pleistoceno) esqueleto y recreación.