jueves, 23 de abril de 2026

La historia del ataque de un tiburon blanco en Miramar , y los registros paleontologicos y arqueologicos en un nuevo libro.

 


Una nueva publicación reconstruye el único ataque documentado de un tiburón blanco en la Argentina y revive uno de los episodios más impactantes de la costa bonaerense.

En el verano de 1954, la tranquilidad de Miramar se quebró en cuestión de segundos. Lo que parecía una jornada más de playa se convirtió en un hecho sin precedentes: un joven fue atacado por un tiburón en aguas argentinas. Setenta años después, ese episodio vuelve a cobrar vida en el libro Crónica de un tiburón en Miramar, de Marcela Junín y Mariano Magnussen.

La obra, publicada en 2026, propone una reconstrucción minuciosa del caso, combinando testimonios, archivos históricos y aportes científicos. El resultado es una narración que no solo recupera el dramatismo del ataque, sino que también contextualiza el fenómeno dentro del conocimiento actual sobre el Carcharodon carcharias.

El hecho ocurrió el 22 de enero de 1954, cuando Alfredo Aubone nadaba a pocos metros de la costa. En un ataque tan violento como inesperado, un tiburón lo hirió gravemente. Contra todo pronóstico, sobrevivió gracias a un rescate inmediato y a una intervención médica extraordinaria para la época.

El libro revela detalles poco conocidos: desde el contexto previo marcado por un fenómeno oceánico inusual en la región, hasta el análisis posterior de un fragmento de diente que permitió identificar al animal como un ejemplar juvenil. También aborda el impacto social que generó el episodio, que durante años alimentó el miedo y el imaginario colectivo de la ciudad.

Más allá del suceso en sí, la publicación pone el foco en la relación entre el ser humano y el mar, desmitificando la figura del tiburón y aportando una mirada científica sobre su presencia —ocasional— en el Atlántico Sur. Con registros posteriores de pesca en distintas costas bonaerenses. Así mismo, ofrece interesantes datos que demuestran que el gran blanco, ya visitaba estas costas desde tiempos muy lejanos. El hallazgo paleontológico de dos dientes de la mandíbula superior e inferior correspondientes al Pleistoceno, hace unos 30 mil años, y el registro arqueológico de dientes utilizados como pendientes por cazadores recolectores nómades hace 3 mil años antes del presente, son una prueba de su antigua presencia, siendo el Partido de General Alvarado, uno de los pocos sitios del mundo con registros paleontológicos, arqueológicos e históricos de este gran animal depredador.

Con un enfoque que cruza la crónica periodística, la divulgación científica y la historia local, Crónica de un tiburón en Miramar se posiciona como una obra clave para entender uno de los hechos más singulares de la historia argentina reciente.

Una historia real, extrema y profundamente humana, que demuestra que incluso en las aguas más familiares pueden esconderse episodios extraordinarios.

El libro contó con el apoyo y financiamiento de la Fundación Azara y el armado de Vazquez Mazzini Editores.

Lo podes descargar gratis desde https://fundacionazara.org.ar/cronica-de-un-tiburon-en-miramar/


miércoles, 22 de abril de 2026

Hallaron fósiles de un delfín en el Mioceno en las bardas próximas a Trelew.

 



Si bien el fósil fue hallado en el mes de enero, en los próximos días se realizará la extracción de los fósiles del delfín. Será transmitido por el streaming del CONICET.

Científicos del CONICET brindaron una conferencia de prensa en el Palacio municipal con la presencia del intendente Gerardo Merino para presentar el hallazgo de un fósil de delfín en zona de las bardas de Trelew. Esto pone a la ciudad nuevamente en el foco del turismo científico y fortalece los lazos entre los actores públicos y privados.

En los próximos días se realizará la extracción del fósil y será transmitido a través del streaming del CONICET. Si bien el descubrimiento fue en el mes de enero, para finales de abril se podrá extraer del lugar para su análisis.

Los restos del cetáceo están datados en aproximadamente 20 millones de años. Este hallazgo aporta información clave sobre la fauna marina prehistórica de Sudamérica durante el Mioceno.

A cargo de la investigación está la paleontóloga Mónica Buono y un equipo interdisciplinario de expertos del MEF. El descubrimiento refuerza la importancia de la región en la paleontología y el potencial del paleoturismo en Trelew.

Para saber más de los delfines del Mioceno de Patagonia, ingresa a http://www.grupopaleo.com.ar/paleoargentina/mioceno.htm


martes, 21 de abril de 2026

Un fósil histórico, hallado en 1770 y que cambio todo lo que se conocía.

 





El Mosasaurus hoffmanni, descrito por Mantell en 1829 y conocido como el “la gran bestia de Maastricht”, vivió durante el Cretácico superior, hace aproximadamente 68 millones de años.

Fue en la ciudad de Maastricht, en los Países Bajos, donde se hallaron los primeros restos de mosasaurios. Hacia 1770, el descubrimiento de un enorme cráneo, cuyas mandíbulas alcanzaban 1,2 metros de longitud, causó gran sensación. Este fósil, muy codiciado, terminó siendo trasladado en 1795 a París como trofeo de guerra, incorporándose desde entonces a las colecciones del museo parisino.

El naturalista Georges Cuvier estudió estos restos y reconoció en ellos a un gigantesco lagarto marino, emparentado con los actuales varanos. Los mosasaurios podían alcanzar hasta 15 metros de longitud. Su cuerpo alargado y fusiforme, su cola comprimida lateralmente y sus extremidades transformadas en aletas los convertían en animales perfectamente adaptados a la vida acuática.

Pero más allá de su imponente tamaño, este hallazgo tuvo una trascendencia histórica fundamental: se convirtió en una de las primeras pruebas contundentes de la existencia de criaturas extinguidas, en una época en la que aún se debatía si las especies podían desaparecer. El estudio de este fósil por parte de Cuvier contribuyó decisivamente al desarrollo de la paleontología como ciencia y al surgimiento del concepto moderno de extinción, desafiando las ideas tradicionales del siglo XVIII sobre la inmutabilidad de la naturaleza. En este sentido, la “bestia de Maastricht” no solo reveló un depredador del pasado, sino que abrió una nueva forma de comprender la historia de la vida en la Tierra.

Conoce más de este animal en http://www.grupopaleo.com.ar/paleoargentina/principal.htm