miércoles, 11 de diciembre de 2019

Asfaltovenator vialidadi, un nuevo dinosaurio carnívoro del Jurásico de la patagonia Argentina.



El Asfaltovenator vialidadi  vivió hace 170 millones de años en la Patagonia argentina. Medía ocho metros de largo y, según los científicos, representa un momento de explosión evolutiva en el que se diversificaron los dinosaurios.
Hace 170 millones de años, un feroz cazador acechaba en lo que hoy es la Patagonia argentina. Sigilosamente, perseguía a sus presas en un ambiente muy distinto de lo que es hoy. Por entonces, frecuentes erupciones volcánicas causaban lluvias de cenizas en una región del mundo cálida y húmeda, dominada por bosques de coníferas como las araucarias que se extendían alrededor de grandes lagos.
“Todo indica que era el depredador más grande de aquella época en la región”, cuenta el investigador argentino Diego Pol
Aquel fue el reino del Asfaltovenator vialidadi, un dinosaurio carnívoro hasta ahora desconocido dado a conocer hoy por paleontólogos de Argentina y Alemania en la revista Scientific Reports (grupo Nature).
“Todo indica que era el depredador más grande de aquella época en la región”, cuenta a Sinc el argentino Diego Pol, investigador de Conicet y del Museo Paleontológico Egidio Feruglio (MEF). "La longitud corporal estimada es de ocho metros. Es uno de los más antiguos y completos dinosaurios carnívoros del Jurásico descubiertos hasta el momento”.
Su menú era diverso. Este depredador convivió con grandes herbívoros de cuello largo como el Patagosaurus (de 18 m de largo) o el Volkheimeria, saurópodos cuyos restos fueron hallados en la misma zona, la Formación Cañadón Asfalto, en el centro de la Provincia del Chubut.
“En el sitio donde se encontraron partes fosilizadas del Asfaltovenator había un hueso que no pertenece a este animal”, revela a Sinc el paleontólogo alemán Oliver Rauhut de Universidad de Múnich, quien participó en la investigación. “Se trata de una tibia de un saurópodo. Estaba entre la columna vertebral y los brazos del Asfaltovenator por lo que podría haber sido su última cena. No sabemos en realidad la causa de muerte de este depredador. Quizás aquel hueso, con marcas de dientes, fue demasiado grande”.
Si bien esta nueva especie ha sido dada a conocer hoy, los fósiles de este espécimen fueron hallados hace casi dos décadas. Ahí estuvieron, ocultos del mundo, hasta que el técnico Leandro Canessa del MEF los encontró durante una campaña en 2002.
“El fósil estaba en un lugar muy inaccesible”, explica Pol, conocido por haber hallado los restos del dinosaurio más grande del mundo, el Patagotitan mayorum también en Chubut. “La excavación comenzó en 2005 pero hasta 2007 no se logró extraer,  gracias a que la Administración de Vialidad Provincial hizo un camino para poder llegar al sitio donde estaba el fósil, a 1500 metros de la ruta. Por allí pudo acceder una grúa que hizo posible el rescate de los restos”.
Los restos estaban en rocas sedimentarias extremadamente duras por lo que su preparación tardó cinco años. “Fue entonces cuando nos dimos cuenta de que este animal tenía una combinación de caracteres única en terópodos o dinosaurios carnívoros, lo cual hizo que tuviéramos que revisar la anatomía de muchos otros grupos de especies emparentadas”, recuerda Rauhut. "Así, entre 2013 y 2015 viajé a colecciones en todo el mundo para compararlo con nuestro bicho".
La paciente investigación tuvo sus frutos. Los científicos pudieron recuperar aproximadamente el 50 % del esqueleto del animal. “Pero en especial, tenemos el cráneo y mandíbulas completos, algo muy inusual en carnívoros”, destaca Pol. “En la parte superior del hocico y adelante de las órbitas tiene una serie de crestas y depresiones que son únicas. Es el representante más antiguo conocido de uno de los principales linajes, los alosauroideos, una familia de dinosaurios carnívoros”.
Lo que más intrigó a los investigadores desde un principio fue la mezcla de características únicas que tenía este ejemplar. “Nos habla del momento de explosión evolutiva en el que aparecieron la mayoría de las familias de dinosaurios carnívoros”, detalla el investigador argentino. “Durante estos períodos, la evolución se acelera rápidamente y se vuelve más caótica. Son usualmente seguidos de etapas de evolución más lenta en las que no surgen muchas novedades. Esto se conoce como 'equilibrio puntuado' en la teoría evolutiva y está presente en la historia de los dinosaurios. Este dinosaurio pertenece a uno de estos momentos de evolución acelerada y es una pieza clave para entender este período tan especial”. Fuente: SINC

lunes, 9 de diciembre de 2019

Descubren numerosos fósiles con una antigüedad de 200 mil años.



Son restos de cinco mamíferos recuperados en el lecho de un río prehistórico
El descubrimiento de una asociación de fauna fósil cuya antigüedad se estima superior a los 200.000 años, fue realizado por el equipo del Museo Paleontológico de San Pedro, a unos 10 kilómetros al Este de la ciudad.
El sitio del hallazgo, conocido como Campo Spósito, tiene la particularidad de haber sido el fondo de un río durante la prehistoria de la zona. Allí, lograron preservarse los abundantes materiales descubiertos recientemente por el grupo del Museo.
Los restos fósiles hallados pertenecieron a diferentes mamíferos que vivieron y murieron en ese antiguo ecosistema. Los más numerosos son los restos de toxodontes, grandes herbívoros de aspecto similar al de un hipopótamo actual. Con una masa corporal que superaba los 1.000 kilogramos, poseían una estructura física compacta, con huesos grandes y poderosos para soportar un volumen muscular importante.
Otros restos recuperados corresponden a lestodontes, perezosos terrestres gigantes cuya longitud se estima en unos 4 metros de largo y un peso que superaba las 2 toneladas. Poseían grandes caninos que salían a ambos lados de su boca que les servían como armas de defensa. Garras de estos animales recuperadas en el sitio superan los 20 cm de longitud.
Entre el cúmulo de restos fósiles se hallaron, además, piezas de morenelaphus, ciervos de tamaño mediano a grande cuya presencia está documentada por la aparición de cornamentas, partes de algunas extremidades, ramas mandibulares y dos cráneos; uno de ellos, muy bien preservado.
Se recuperaron, además, restos fósiles de dos especies de caballos: Equus (que es el caballo que conocemos en nuestros días) e Hippidion (un caballo algo más bajo, de aspecto similar a una cebra actual). Los restos extraídos corresponden a varios ejemplares.
De acuerdo a las consideraciones vertidas desde el Grupo Conservacionista de Fósiles, equipo del Museo Paleontológico de San Pedro, “Este descubrimiento, junto a otros que venimos efectuando en la zona, nos permiten armar una imagen bastante aproximada acerca de cómo fueron cambiando los hábitats y las asociaciones de fauna durante el Pleistoceno medio a tardío, conociendo directamente a los animales que habitaron la región, sus preferencias ambientales y sus características físicas.
Entre los restos descubiertos hay un gran fémur en excelente estado de conservación que nos permitirá conocer la masa de ese ejemplar. Con respecto a los caballos fósiles, consideramos que están entre los ejemplares más antiguos del país ya que se recuperaron de una edad geológica en la que prácticamente se desconocía su presencia.
Resulta muy interesante ver la convivencia de especies tan diferentes entre sí, en un ambiente de verdes praderas surcado por un río prehistórico”.

viernes, 6 de diciembre de 2019

Paleontólogo argentino de la Fundación Azara presento el primer dinosaurio de Ecuador.




Restos de dinosaurios han venido hallándose a lo largo del siglo XX en numerosos países sudamericanos. Los principales son Argentina y Brasil, pero Chile, Perú, Bolivia y Colombia han provisto restos también en forma de miles de huellas fósiles y a veces en forma de esqueletos o huesos aislados. De hecho, hay quienes han pensado en la región Andina como un vasto corredor norte-sur que favoreció el intercambio de dinosaurios y otras faunas a la vera de un brazo de mar que inundara el continente a fines del período Cretácico (hace unos 70 millones de años). Sin embargo, hasta el momento, ningún hueso había sido reportado para Ecuador.


En 2018, en el marco de la preparación del Primer Curso Latinoamericano de Paleontología de Vertebrados en la ciudad de Piura, Perú, invitado por el Dr. Jean Noel Martínez, el Dr. Sebastián Apesteguía, jefe de paleontología de la Fundación Azara viajó con el fin de sumarse al staff docente del curso y también para dar una conferencia en la Universidad de Loja, Ecuador. Allí entró en contacto con los geólogos John E. Soto Luzuriaga, José Tamay Granda y Galo A. Guamán Jaramillo, quienes le mostraron huesos hallados en Ecuador. Sin demora, partieron al día siguiente a visitar la localidad fosilífera.


La región de Yamana se sitúa en el valle Casanga, cantón Paltas, provincia de Loja, en el sudoeste de Ecuador. Se trata de una región serrana y semiárida donde crecen grandes “palos borrachos” y pastorean cabras. Un tiempo antes, recorriendo la cuenca seca de un arroyo, el Sr. Víctor Francisco Celi Ríos dio con huesos en la pared rocosa y los extrajo. Luego se contactó con el Sr. Marco Antonio Paladines Balcázar quien los puso a resguardo. Sin embargo, aunque la mayor parte de ellos fueron depositados en la colección del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural, un elemento extra se conservó en la colección de la Universidad Técnica Particular de Loja, donde lo pudo ver Apesteguía.


Es en ese contexto en que el Dr. Sebastián Apesteguía suma al Dr. Pablo A. Gallina, ambos investigadores de CONICET en la Fundación Félix de Azara, de la Universidad Maimónides, asociándose con el equipo geológico de la Universidad Técnica Particular de Loja con el fin de estudiar el hallazgo.


El análisis de los restos reveló que se trataba de restos de dinosaurios saurópodos, los herbívoros de cuello largo, del grupo de los titanosaurios, los más abundantes en el hemisferio sur. Pero dentro de los titanosaurios, los fósiles fueron asignados al pequeño grupo de los saltasaurinos, un grupo muy especial de saurópodos.


Se conoce apenas un puñado de especies de saltasaurinos: Saltasaurus, Neuquensaurus y Rocasaurus. Todos estos dinosaurios vivieron entre los 85 y 65 millones de años atrás y se los considera como los últimos saurópodos en aparecer, casi al borde de la extinción del grupo.
El primero del grupo, Neuquensaurus australis, fue publicado en 1893 por Richard Lydekker, y los otros se sumarían hacia 1980.


Lo interesante de los saltasaurinos es su pequeño tamaño (hasta 6 metros de largo), su robustez (los huesos de sus miembros son cortos y gruesos), su coraza protectora (poseían una malla protectora de pequeños huesecillos metidos en la piel) y su gran neumaticidad (todos los huesos de sus vértebras estaban perforados por cámaras de aire que los hacían más livianos). Algunos han pensado que esta variedad enana de los mayores titanes que pisaron la tierra evolucionaron en relación a las grandes ingresiones de brazos de mar que hacia fines del Cretácico inundaron el continente sudamericano, generando islas donde el pequeño tamaño era una ventaja. A fines del Cretácico se extinguieron junto con sus compañeros dinosaurianos.


Los resultados del estudio de los restos indican que se trata de una nueva especie, que fue nombrada como Yamanasaurus lojaensis, en referencia a la localidad del hallazgo.
El trabajo fue preparado por los siguientes investigadores:


El Dr. Sebastián Apesteguía, paleontólogo, es investigador de CONICET y difusor de las ciencias naturales en los medios, dirige el Área de Paleontología de la Fundación Azara”. Además de sus publicaciones científicas es autor de libros para el público como “Nuestros Dinosaurios” y “Vida en Evolución” y es columnista del programa Científicos Industria Argentina. El Dr. Pablo Ariel Gallina, paleontólogo, investigador de CONICET, especialista en saurópodos, trabaja en el Área de Paleontología de la Fundación de Historia Natural “Félix de Azara” (CEBBAD, CONICET), que funciona en la Universidad Maimónides, Argentina. El Dr. John E. Soto Luzuriaga, geólogo, especialista en riesgo geológico. Se sumaron los aportes del Dr. José Tamay Granda y el Dr. Galo A. Guamán Jaramillo.


El trabajo científico fue publicado en el último número de la prestigiosa revista científica Cretaceous Research. El título del trabajo en inglés es “The first dinosaur remains from the Cretaceous of Ecuador”. El material estudiado consiste en restos de un esqueleto desarticuladoe incompleto. Entre los huesos descubiertos destacan dos vértebras del sacro, una de la cola y restos del húmero, radio y tibia.


En la zona afloran areniscas de matriz carbonática de unos 68 a 65 millones de años de antigüedad, conocidas como Formación Río Playas, depositadas en una época en la que, como aún no existía la cordillera de los Andes, y el océano Atlántico recién comenzaba a esbozarse, la región de ecuatoriana era bañada por el océano Pacífico. Fuente; Gacetilla Institucional. Imágenes del nuevo dinosaurio de Ecuador. Ultima foto, el paleontólogo Sebastián Apesteguia con un T-Rex, ilustrativo.

jueves, 5 de diciembre de 2019

Los dinosaurios invaden Neuquén y te contamos dónde encontrarlos.


Varias ciudades de la provincia ofrecen a los turistas pasar por sus museos a conocer la historia de estos animales prehistóricos. Se pueden ver huesos originales, réplicas, revivir una expedición y aprender todo acerca de la vida hace millones de años.
La Provincia de Neuquén tiene múltiples opciones para los amantes de los dinosaurios. Sus museos y experiencias en terreno ofrecen un contacto de primera mano con huesos originales, réplicas y estatuas de estos gigantes que habitaron hace millones de años. Una salida que, con cada recorrido, lleva a conocer restos fósiles de dinosaurios pequeños y grandes, carnívoros como herbívoros. Incluso huellas que dejaron su presencia marcada en el territorio neuquino. También hay animales marinos prehistóricos. Un manantial para saciar la sed de los fanáticos por estos seres que despiertan pasiones.
Villa El Chocón
A solo 1 hora de la capital neuquina, se encuentra la localidad de Villa el Chocón, caracterizada por sus tierras rojizas del Cretácico. Un lugar que ya con sus carteles da cuenta que se está en un paraíso prehistórico.
El Museo Municipal Ernesto Bachmann tiene piezas originales y réplicas de dinosaurios carnívoros y herbívoros. En exhibición está el Giganotosaurus, el abanderado de la ciudad, un carnívoro de 14 metros de largo. Se muestran sus restos originales y además una réplica de este enorme terópodo. Otro de los carnívoros son el Skorpiovenator de seis metros de largo y una réplica del Carnotaurus Sastrei.
Entre sus dinosaurios tiene cuatro herbívoros de cuello largo. Son el Choconsaurus, Neuquensaurus, Bajadasaurus, y Amargasaurus.
Una de las propuestas ideales para los más chicos que tiene el museo es el programa Paleontólogo por un Día, a un costo de 30 pesos. Se trata de un juego en un arenero donde se entierran huesos y en el que a los niños se les da palitas y vestimenta de investigadores para que de manera recreativa se diviertan descubriendo fósiles. Al terminar, se llevan de recuerdo un certificado que fueron paleontólogos.
El museo abre de lunes a lunes de 8 a 19. El costo es de 50 pesos para mayores de 6 años, con descuentos para jubilados y pensionados.
Otra opción de la villa es este itinerario por la era de los dinosaurios es dirigirse hacia el Balneario Las Huellas, que se llega por el camino de acceso al barrio Llequén. Allí hay dos museos de sitio que conservan huellas prehistóricas, que se pueden visualizar sobre unas pasarelas sobre la costa del lago.
Rincón de los Sauces
Un lugar pujante y que suma cada vez más dinos a su colección es el museo Argentino Urquiza de Rincón de los Sauces y el parque que está contiguo. El lugar exhibe fósiles originales de Viavenator exxoni (un dinosaurio terópodo abelisaurio), de Overosaurus paradasorum (dinosaurio saurópodo), y Mahuidacursor lipanglef (dinosaurio ornitópodo).
Además hay dos saurópodos titanosaurios indeterminados y dos ejemplares de tortugas prehistóricas.
Un gran atractivo del sitio es su parque al aire libre donde se pueden observar réplicas en vida de decenas de dinosaurios y animales prehistóricos, que recrean el enorme tamaño que tenían estas bestias que dominaron el mundo hace millones de años. Hay carnívoros, herbívoros, ornitópodos, cocodrilos, serpientes, y reptiles voladores.
El horario del museo es de martes a viernes de 9 a 21, y sábados, domingos y feriados de 16 a 21. De 5 a 14 años el valor de la entrada es de 25 pesos, mayores de 15 años pagan 50 pesos, y jubilados, personas con discapacidad y menores de 5 años no abonan entrada. El paseo incluye una visita guiada.
En Zapala
El museo de la ciudad que conserva la colección de minerales más importante de Latinoamérica, exhibe restos originales de dinosaurios.
Entre ellos el dinosaurio más antiguo conocido hasta el momento para el territorio neuquino (Isaberrysaura mollensis). Además, otros ejemplares herbívoros como el Zapalasaurus bonapartei y Comahuesarurus windhauseni.
También, hay una importante diversidad de vertebrados e invertebrados (entre ellos amonites de gran tamaño) de edad mesozoica y cenozoica.
Los restos de reptiles marinos que habitaron nuestro territorio entre los 180 y 120 millones de años atrás, representados por ictiosaurios, pliosaurios, cocodrilos y tortugas marinas son un punto de interés para muchos.
Completan la muestra de vertebrados mesozoicos cocodrilos terrestres y un reptil volador. La entrada es libre y gratuita. El horario es de lunes a viernes de 8:30 a 19:30.
En Senillosa
Está el museo de ciencias naturales, que está dentro del circuito de la Ruta de los Dinosaurios del Neuquén. Tiene dentro de sus muestras a un cocodrilo de millones de años de antigüedad.
Las Lajas
Sobre la ruta 40, pegado a la terminal de ómnibus hay un museo que exhibe los restos del Pilmatueia, un ejemplar de un grupo de dinosaurios con pocos especímenes en el mundo. El ingreso es gratuito. Se puede visitar de lunes a lunes de 7 a 22.
Hay restos fósiles originales de un herbívoro todavía sin identificar de unos 135 millones de años.
También una de sus salas tiene una arena de dos metros cuadrados donde hay huellas originales de dinosaurios herbívoros, con gusanos, y restos vegetales.
Otra de sus colecciones es un yacaré bebé prehistórico de 120 millones de años y un antiguo oso perezoso.
Lago Los Barreales
Si el visitante busca una experiencia en terreno y vivir de primera mano ser paleontólogo, una opción única en Sudamérica es la que se ofrece en el Parque Natural Paleontológico “Proyecto Dino” del Lago Los Barreales. El público puede ver el trabajo en un ecosistema de fósiles de 90 millones de años, desde la excavación de un dinosaurio hasta que está montado en un museo.
En el sitio ya se han encontrado más de 1000 fósiles de dinosaurios terópodos, saurópodos, ornitópodos, reptiles voladores, cocodrilos, peces y plantas.
Este área paleontológica se ubica en la zona de Loma de la Lata, sobre la costa norte del lago artificial, en el kilómetro 65 por la Ruta Provincial 51.
Los horarios para las visitas son las 10:30 y las 15, y tiene un circuito de tres horas.
El costo para el público en general es de 300 pesos, para extranjeros es de 700 pesos, y jubilados y niños 200 pesos. Si el turista desea una actividad más completa, hay un paquete de un día completo que cuesta 110 dólares, y otro que dura dos días y una noche a 295 dólares. Es una aventura en la que el visitante puede experimentar en su propia piel la tarea de un paleontólogo, junto a un equipo de profesionales, haciendo trecking, exploración y excavación.
Toda la información puede consultarse en www.proyectodino.com.
`Por  GABRIEL DAL PIVA Diario Rio Negro

El tiburón más grande de todos los tiempos.



Sumamos otra nota divulgativa y muy recomendable, realizada por Sergio Bogan de la Fundación Azara y Universidad Maimonides. Conoce a Megalodon....

De Colección. Joyitas de la Fundación Azara. Dientes del gran Megalodon. La formación y conservación de colecciones científicas se encuentra entre los objetivos v la Fundación Azara desde su misma creación.

Actualmente la Fundación alberga miles de ejemplares geológicos, paleontológicos, biológicos y antropológicos, muchos de los cuales integraban originalmente las colecciones de grandes exponentes de la ciencia en la Argentina.

 Dar a conocer este importante acervo es una forma de mantener viva la dedicación, pasión y sabiduría de esos personajes. Día a día, las colecciones de la Fundación siguen creciendo y son consultadas permanentemente por nuevos investigadores, para contribuir así, progresivamente, a la construcción colectiva al condimento científico.