Fue un género extinto de mamíferos carnívoros de la familia Ursidae, conocidos comúnmente como osos sudamericanos u osos de cara corta, cuyos representantes arribaron a América del Sur durante el Gran Intercambio Biótico Americano, en un contexto en el que el continente carecía de carnívoros placentarios como félidos, cánidos o úrsidos, lo que favoreció una notable radiación adaptativa de estos inmigrantes holárticos y la aparición de nuevos géneros y especies.
En Argentina, y particularmente en la región pampeana, se reconocen cuatro especies del género Arctotherium, caracterizadas por su gran tamaño, con masas corporales estimadas entre aproximadamente 300 y 1.200 kilogramos según la especie y el sexo, siendo la forma del Ensenadense (Pleistoceno temprano–medio) la que alcanzó las mayores dimensiones, mientras que las especies del Bonaerense (Pleistoceno medio) y Lujanense (Pleistoceno tardío–Holoceno temprano) presentaron tamaños relativamente menores.
Aunque la dieta de cada especie no ha podido establecerse con total precisión, el análisis de la morfología dentaria sugiere que estos osos predaban activamente sobre la diversa megafauna herbívora pleistocénica, además de consumir carroña, como lo evidencian las lesiones observadas en sus dientes, y complementar su alimentación con recursos ricos en hidratos de carbono, como frutas y miel, indicados por la presencia de caries en numerosos restos fósiles.
En 2011, el investigador Leopoldo Soibelzon, del Museo de La Plata, presentó el ejemplar del mayor oso conocido que haya habitado la Tierra, Arctotherium angustidens, el cual, erguido, habría alcanzado unos tres metros de altura y superado la tonelada y media de peso; sus restos habían sido descubiertos durante la década de 1930, a 9,6 metros de profundidad, durante la construcción del Hospital San Juan de Dios de La Plata, y permanecieron durante décadas almacenados en el Museo de La Plata.
En Sudamérica, el registro fósil de Arctotherium se extiende por Venezuela, Bolivia, Brasil, Uruguay, Chile y Argentina, con una presencia documentada desde el Ensenadense (Pleistoceno inferior–medio, hace unos 1,7 millones de años) hasta el Lujanense superior (Pleistoceno tardío, hace aproximadamente 11.000 años). Esqueleto en el Museo Argentino de Ciencias Naturales de Buenos Aires. Cráneo completo en el Museo Paleontológico de San Pedro.
Ver más en http://www.grupopaleo.com.ar/paleoargentina/pleistoceno.htm



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