miércoles, 22 de mayo de 2019

22 de mayo; Día Internacional de la Diversidad Biológica.

Este día es parte de las observancias de Naciones Unidas desde 1994, pero desde el año 2001, por decisión de la Asamblea General de la ONU, se celebra el 22 de Mayo, en conmemoración de la aprobación del Convenio sobre la Diversidad Biológica, en 1992. Con esta celebración, Naciones Unidas busca difundir el significado y el valor de la diversidad biológica (especies y ecosistemas) en la vida humana y, al mismo tiempo, destacar la responsabilidad que tenemos todas las personas para salvaguardar los ecosistemas (flora, fauna, recursos naturales, etc.) y tratarlos en forma sostenible a fin de asegurar un entorno saludable para las siguientes generaciones.

martes, 21 de mayo de 2019

Mussaurus patagonicus, un dinosaurio patagónico bebé en 3D.



Un investigador del CONICET La Plata lideró un trabajo que determinó los cambios en el andar de una especie que vivió hace 200 millones de años

No es un rasgo frecuente en animales a lo largo de la evolución, pero la ciencia acaba de confirmar que Mussaurus patagonicus, un gigantesco dinosaurio que habitó el sur argentino hace casi 200 millones de años, nació como un individuo que se desplazaba en cuatro patas y alcanzó la adultez caminando solamente sobre las dos traseras y utilizando los miembros superiores como brazos. La conclusión se alcanzó gracias al escaneo de esqueletos casi completos de ejemplares recién nacidos, juveniles y adultos que permitió simular la postura que habrían tenido en cada etapa, y que resulta similar a lo que experimentan los seres humanos durante el crecimiento. La novedad se publica hoy en la prestigiosa revista Scientific Reports.

“La evidencia más contundente fue obtenida a partir del centro de masa, que es el lugar del cuerpo en que se concentra la mayor parte del peso, algo así como un punto de equilibrio”, explica Alejandro Otero, investigador del CONICET en la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata (FCNyM, UNLP), y continúa: “Lo que vimos es que en los bebés se encuentra a mitad del tórax, forzando su peso hacia adelante. En los jóvenes de un año de edad, el centro de masa se ubica un poco más atrás, mientras que en los adultos está prácticamente en la cadera, y esto nos permite deducir que de pequeños eran cuadrúpedos y paulatinamente se iban enderezando hasta convertirse definitivamente en bípedos”.

Con restos fósiles correspondientes a esas tres etapas ontogénicas, es decir relativas al desarrollo morfológico del organismo, Otero y colegas del Colegio Veterinario Real de Londres, Reino Unido (RVC, por sus siglas en inglés) reconstruyeron las formas y estructuras de este dinosaurio a lo largo de su vida. Lo hicieron a través de una técnica llamada Micro Tomografía Computarizada que les mostró los huesos sin la roca en la que fueron hallados –algunos estaban adheridos y es imposible separarlos sin destruirlos–, y les permitió articular los esqueletos y agregarles tejido y volumen. Así, calcularon en qué punto del cuerpo estaba el centro de masa y por ende pudieron determinar cuál era su postura.

Otro dato importante que arrojó el análisis fue el crecimiento de los miembros. “Al nacer, tenían una extensión similar en las cuatro patas, pero a medida que pasaba el tiempo las delanteras se iban acortando en proporción a las traseras, hasta llegar a la adultez con patas considerablemente más largas que los brazos”, añade Otero, y enfatiza un particularidad sobre la forma de las manos que se suma a las evidencias anteriores: “Las garras eran muy potentes, especialmente la del que sería el dedo pulgar, que a su vez estaba inclinado hacia adentro. Esto nos hace pensar que, si bien le era posible apoyarse con ellas, es probable que le sirvieran para otras funciones relacionadas a sus hábitos de vida”. Finalmente, un punto a destacar es la influencia que tuvo el desarrollo relativo de la cola y el cuello a lo largo de la ontogenia del animal, que resultó determinante para que ocurrieran los cambios en la postura mencionados.

Los huesos con los que se trabajó fueron hallados en distintos momentos a partir de la década del ‘60 en la provincia de Santa Cruz, territorio que habitaron estos dinosaurios hace 195 millones de años de acuerdo a la edad de las rocas que los expertos dataron. Las reconstrucciones arrojadas con la técnica empleada mostraron que el desarrollo de M. patagonicus era por sí solo extraordinario: mientras que los recién nacidos se parecían a un pollito de apenas 60 gramos y hubiesen cabido en la palma de una mano, doce meses después pesaban cerca de 7 kilos y alcanzaban la edad adulta –alrededor de los 8 años– con un peso de una tonelada.


lunes, 20 de mayo de 2019

Curioso hallazgo de dos Glosoterios en la localidad de San Pedro.




El Museo Paleontológico de San Pedro presentó, en el marco de “La Noche de los Museos”, los restos fosilizados de una peculiar pareja de perezosos prehistóricos hallados recientemente.
 
El descubrimiento fue realizado a escasos kilómetros del casco urbano, en las barrancas del río Arrecifes, por Juan Domingo y Juan Jesús Barrios, junto a Diana Imfeld O´Farrell, mientras transitaban por el lugar, quienes dieron aviso inmediato al Museo Paleontológico “Fray Manuel de Torres”.
 
Los fósiles, hallados en buen estado de conservación, corresponden a dos perezosos del género Glosoterio (Glossotherium robustum); uno de avanzada edad y otro juvenil, que provienen de sedimentos depositados en la zona durante el Pleistoceno tardío. Un equipo del Museo conformado por José Luis Aguilar, Julio Simonini, Matías Swistun, Bruno Rolfo y Bruno Zarlenga, logró preservar y acondicionar los fósiles.
 
Uno de los perezosos es un adulto que presenta signos de haber tenido una edad avanzada al momento de morir. La articulación del codo del animal muestra un alto grado de artrosis que ha producido deformaciones y callosidades en las carillas articulares de los cóndilos distales.
 
De la observación del húmero hallado, se puede deducir que el ejemplar había perdido los cartílagos que amortiguan el roce entre los huesos de una articulación. Esa pérdida de lubricación y amortiguación hizo que los huesos comenzaran a rozarse entre sí produciendo, seguramente, importantes dolores al animal.
 
Debido al grado de deterioro que se observa en el hueso del brazo y las callosidades que se aprecian en sus carillas articulares, es probable que el perezoso moviera su brazo derecho con un importante grado de dificultad.
 
El roce entre los componentes del codo hizo que el húmero produjera tejido óseo en zonas que debían ser lisas formando protuberancias que seguramente producían fuertes dolores. Por el mismo motivo, se ve que las carillas articulares se extendieron más allá de sus dimensiones normales produciendo rebabas en la articulación que, seguramente, hayan causado un intenso dolor al brazo del animal.
 
El perezoso más joven de este dúo prehistórico aún no había alcanzado su total desarrollo al momento de su muerte. La comparación de los restos óseos con ejemplares adultos muestra una notable diferencia en las dimensiones. Se recuperó la cola del animal completa, su pie izquierdo articulado y una número importante de pequeños huesillos dérmicos que el animal poseía embebidos en su piel.
 
Según describe José Luis Aguilar, director del equipo del Museo de San Pedro, “estos perezosos desarrollaron centenares de pequeños huesitos llamados “osteodermos” (huesos de la dermis) que se encontraban ubicados en el interior del cuero del animal formando una especie de malla flexible que otorgaba una dureza extra a la piel ante el ataque de los carnívoros.
En el caso del joven ejemplar descubierto en San Pedro, los osteodermos que se preservaron corresponden a la zona del glúteo izquierdo, la cola y el pie izquierdo del animal.
 
En el extremo final de la cola, muy completa y de unos 70 cm de longitud, se puede observar que los osteodermos se conservaron alrededor de las últimas vértebras en la posición que ocupaban cuando el animal vivía.
 
Este último detalle es importante ya que, desde el Museo de San Pedro, venimos recopilando información respecto de la conformación, crecimiento y variedad de formas que adquirían estos huesillos en diferentes perezosos prehistóricos”.
 
Para el Dr. Rodrigo Tomassini, investigador adjunto del INGEOSUR-CONICET, “el estudio de paleopatologías en perezosos fósiles ha cobrado mayor relevancia en los últimos años.
 
Entre las lesiones más notorias registradas en estos animales se encuentran la osteoartritis, osteomielitis, osteocondritis y osteoporosis. Resultan de gran importancia el hallazgo de fósiles como el de este húmero de Glosoterio con síntomas de estas enfermedades. Asimismo, es de gran relevancia que se haya descubierto asociado a restos de un juvenil ya que éstos, no son tan frecuentes en el registro fósil y permite comparar individuos de diferentes edades”.
 
Por su parte, el Dr. Luciano Brambilla, de la Universidad Nacional de Rosario, puntualiza que “de acuerdo a la antigüedad de los sedimentos de donde provienen estos dos ejemplares, pertenecieron a la especie Glossotherium robustum, un perezoso de importante tamaño, de algo más de una tonelada de peso, con una piel gruesa y una densa pelambre, muy característica en estos animales.
 
Desde hace un tiempo, trabajamos en conjunto con el Museo de San Pedro para tratar de aportar detalles al estudio de los pequeños huesos dérmicos que poseían estos animales. Es por eso que este hallazgo, sin dudas, contribuirá al estudio de esas formaciones óseas en la piel y a un mejor conocimiento de las enfermedades que sufrían estos mamíferos con grandes masas corporales”.  
 
 

sábado, 18 de mayo de 2019

El Día Internacional de los Museos

El Día Internacional de los Museos fue establecido en 1977 por el Consejo Internacional de Museos (ICOM), y se celebra el 18 de mayo en todo el mundo con el objetivo de sensibilizar al público sobre el hecho de que “Los museos son un medio importante para los intercambios culturales, el enriquecimiento de culturas, el avance del entendimiento mutuo, la cooperación y la paz entre los pueblos”.
El ICOM es la principal organización de museos y profesionales de museos de alcance global, y está comprometida con la promoción y la protección del patrimonio natural y cultural, presente y futuro, material e inmaterial.
El compromiso del ICOM con la cultura y la promoción del conocimiento lo respaldan sus 31 Comités Internacionales, que realizan investigación en sus respectivos campos en beneficio de la comunidad museística. La organización también está involucrada en la lucha contra el tráfico ilícito de piezas, la protección de los museos en situaciones de emergencia y en otras misiones de servicio público internacional.
El Día Internacional de los Museos coordinado por el ICOM pone de relieve un tema diferente cada año, y ofrece también a los profesionales de los museos la oportunidad de ir al encuentro del público y sensibilizarlo sobre los desafíos que enfrentan los museos.
El ICOM define el museo como una organización sin fines de lucro, una institución permanente al servicio de la sociedad y su desarrollo, abierta al público, que adquiere, conserva, investiga, exhibe y transmite el patrimonio material e inmaterial de la humanidad y su medio ambiente con fines educativos, de estudio y placer.
Por ello el Día Internacional de los Museos sirve de plataforma para crear conciencia en el público sobre los retos actuales de los museos en el desarrollo de la sociedad a nivel internacional. Además de las actividades del Consejo Internacional de Museos, el Fondo de Dotación del Consejo Internacional de los Museos (ICOM Fondo) también respalda el Día Internacional de los Museos.

viernes, 17 de mayo de 2019

Científicos argentinos en busca de osos y lobos prehistóricos en México.



 
 
Arctotherium y Protocyon, dos especies extinguidas. Participaron del hallazgo de restos fósiles de antiquísimos animales en cavernas subacuáticas de México.
 
Un científico platense, el investigador Leopoldo Soibelzon, formado en la Facultad de Ciencias Naturales de la UNLP y actual investigador de esa unidad académica y del CONICET, participó del descubrimiento, a través de una investigación de coautoría, de restos fósiles de osos y lobos de hace más de 15 mil años en el marco de un trabajo desplegado en una caverna en México. De esta forma, ahora trabajan sobre una afianzada hipótesis acerca de que estos animales emigraron del sur del continente debido a cambios ambientales y condiciones más favorables “pocos miles de años antes de extinguirse”.

Arctotherium y Protocyon son géneros de osos y lobos respectivamente que vivieron en Sudamérica y se extinguieron hace 10 mil años. Sus predecesores habían surgido en América del Norte mucho antes y llegaron a esta parte del mundo durante el fenómeno conocido como Gran Intercambio Biótico Americano (GIBA), la migración de diferentes especies de un hemisferio continental al otro a través del istmo de Panamá cuando ambas masas de tierra se unieron definitivamente, unos tres millones de años atrás.

Entre otros animales, a esta parte del mundo arribaron carnívoros gigantescos que se asentaron sin problemas e incluso alcanzaron dimensiones aún más grandes porque aquí se encontraron con gran variedad de herbívoros en ausencia de predadores. Lo que hasta ahora se creía era que, una vez establecidos en el sur, ya no habían vuelto a trasladarse nunca más, pero el reciente hallazgo en México de restos fósiles datados en entre 12 y 38 mil años de antigüedad es una prueba contundente de que sí lo hicieron.

El platense Soibelzon, uno de los autores del trabajo de investigación, señala que “creemos que en determinado momento las condiciones ambientales de Centroamérica y el sur de América del Norte comenzaron a cambiar y se volvieron favorables para que algunas de estas formas animales volvieran a cruzarse de continente. Eso tiene que haber sucedido unos pocos miles de años antes de extinguirse”.

Cráneos, mandíbulas y dientes de varios ejemplares son los restos encontrados fortuitamente por buzos profesionales que estaban explorando Hoyo Negro, un sistema de cuevas subterráneas ubicado al norte de la península de Yucatán. Las especies de osos Arctotherium llegaron a pesar una tonelada y a medir 4 metros y medio estando erguidos, mientras que los perros o lobos pertenecientes al género Protocyon rondaban los 25 kilos. El hallazgo, coinciden los paleontólogos, muestra que futuras investigaciones en esas regiones probablemente cambiarán lo que hasta hoy se conoce sobre la historia biogeográfica de los mamíferos fósiles. Fuente; Conicet.

Mas info en http://www.grupopaleo.com.ar/paleoargentina/principal.htm