martes, 14 de septiembre de 2021

La fauna en el extremo sur de la Patagonia durante el Cretácico.


El hallazgo fue realizado por un grupo de paleontólogos en Cerro Fortaleza, Santa Cruz, y publicado en la revista Plos One.

“Fuimos con la expectativa de encontrar huesos de abelisáuridos o megaraptóridos, dinosaurios carnívoros de gran tamaño que habitaron la región; sin embargo nuestro gran hallazgo en la campaña fueron unos dientes y unas estructuras muy, muy pequeñas que no superan los 6 milímetros”, cuenta Ariel Méndez, investigador adjunto del Instituto Patagónico de Geología y Paleontología (IPGP-CONICET).

Cerro Fortaleza es una localidad ubicada cerca del extremo este del Lago Viedma en la Provincia de Santa Cruz, donde afloran sedimentos de edad cretácica, de unos 80 millones de años de antigüedad. En este lugar abundan colinas, valles, grietas y cañadones de diferentes profundidades y el trabajo científico puede resultar dificultoso. En la jerga paleontológica se denomina a este tipo de sitios como bad lands, que en castellano se traduce como tierras malas (también llamadas huayquerías), y si bien en los sedimentos del Cerro Fortaleza el hallazgo de fósiles es frecuente, en general se encuentran solamente huesos de grandes dimensiones, pertenecientes a un único tipo de dinosaurio: saurópodos titanosaurios.

“Recorrimos durante doce días en el lugar y cuando estábamos a punto de finalizar la campaña encontramos en un área pequeña, de unos 4 metros cuadrados de superficie, numerosos fragmentos de fósiles, muchos de ellos menores de 1 centímetro de largo, y que debido a su naturaleza fragmentaria no podían ser identificados. Entre estos restos había además fragmentos de dientes. El investigador Yuong-Nam Lee, que trabaja en la Universidad Nacional de Seúl y cuenta con amplia experiencia en el estudio de dinosaurios que vivieron a finales del Cretácico en Mongolia, al ver uno de los dientes de apenas 3,5 milímetros de ancho y que tiene forma de hoja, señaló inmediatamente que pertenecía a un anquilosaurio. Esta apreciación nos llamó fuertemente la atención porque no solo hay muy pocos registros de este grupo de dinosaurios en Argentina, sino que hasta el momento solo se habían encontrado dos dientes: uno en Río Negro y otro en la Antártida”, cuenta Ariana Paulina-Carabajal, investigadora independiente del Instituto de Investigaciones de Biodiversidad y Medioambiente (INIBIOMA-CONICET). Los estudios posteriores que se realizaron en el laboratorio confirmaron la identificación del portador de este diente.

Los anquilosaurios son un grupo de dinosaurios que tenían una coraza o armadura y por ellos son conocidos como “dinosaurios acorazados”.  Además, el grupo de paleontólogos había encontrado numerosos osteodermos,  que son estructuras óseas que protegen el cuerpo de los anquilosaurios. En este caso, se halló un tipo de osteodermos diminutos, llamados osículos intersticiales, que rellenaban los espacios entre los osteodermos grandes, formando una armadura sobre la cabeza, cuello, espalda, panza y patas del animal. El hallazgo en Cerro Fortaleza es el primero de este tipo diminuto de osteodermos fuera de Australia y Norteamérica y la investigación fue publicada en la revista Plos One.

“El mayor número de dientes que encontramos no eran de dinosaurios sino de un tipo de cocodrilos continentales extintos llamados peirosáuridos, que están ampliamente distribuidos en el norte de Patagonia y no había aún un registro tan al sur. Entre los dientes de dinosaurios encontramos uno que coincide morfológicamente con los dientes de abelisáuridos, de los que ya tenemos registro y otro diente que presenta una rugosidad en el esmalte en un patrón que no está presente en ningún otro diente, pero al estar tan mal preservado, no pudimos determinar a qué grupo podía pertenecer. Es un misterio. No coincide con nada de lo conocido hasta el momento. Y esto indica que hay más tipos de dinosaurios de los que recuperamos hasta ahora. Eso nos da esperanza de volver en otro momento para intentar encontrar más de esos dientes”, afirma Méndez.

Estos hallazgos indicarían que esos animales convivieron en un mismo lugar y en un mismo tiempo. “Estos restos de dinosaurios y cocodrilos, sumados a los fósiles de plantas que ya habían sido estudiados en la zona, y a los estudios de los sedimentos, nos permiten comenzar a reconstruir ese ecosistema de hace 80 millones de años”, concluyó Paulina-Carabajal.

“Realizamos dos campañas al Cerro Fortaleza. La primera en 2016 con la idea de encontrar restos fósiles de grandes dimensiones y lo importante terminó siendo lo microscópico. En 2019 volvimos a la misma formación para intentar profundizar los hallazgos del viaje anterior. Tampoco tuvimos suerte porque literalmente nos corrió la lluvia. Evidentemente la paleontología es un trabajo sistemático que a la larga da resultados. Estamos planificando ahora la tercera visita”, asegura Méndez. Fuente: Conicet. Ilustración de Jorge González.

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domingo, 12 de septiembre de 2021

Describen fosiles del Jurásico en la provincia de Santa Cruz.

 




Un equipo de paleontólogos y geólogos identificó diversos ambientes y distintas plantas dentro del ambiente volcánico que hubo en la provincia de Santa Cruz hace unos 150 millones de años. En este ambiente, también se preservan hongos e insectos, por lo que este paisaje podría entenderse como un parque jurásico en el mundo real.

Generalmente, las películas e incluso los documentales de dinosaurios no describen muy bien a los ambientes y a la vegetación en los cuales habitaban estos animales. Por contrapartida, para echar luz en el conocimiento de cómo fueron los parques jurásicos, un nuevo estudio presenta diversos tipos de plantas que existieron en el ambiente volcánico del Macizo del Deseado, en la actual provincia de Santa Cruz, entre los 178 y 151 millones de años de antigüedad.

La paleontóloga Ana Julia Sagasti, becaria posdoctoral del CONICET e investigadora en el Instituto de Recursos Minerales (INREMI) dependiente de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), comentó a la Agencia CTyS-UNLaM: “Lo que hicimos fue estudiar los tipos de plantas, cómo se fosilizaron y, a partir de ello, pudimos describir nuevas características sobre cómo eran los distintos ambientes”.

Entre esta vegetación jurásica se encuentran helechos y coníferas, entre otras especies. “Una de las características interesantes de la localidad fosilífera de Flecha Negra, ubicada al centro de Santa Cruz, es que se conservan plantas en distintos modos de conservación; distintas partes de la planta se preservan de diversas maneras y todo ello nos permitió reconstruir cómo era el ambiente sedimentario y cómo eran las condiciones ambientales en el momento en que se formó este yacimiento”, indicó la autora principal del estudio publicado en la revista científica Ameghiniana.

La doctora Sagasti explicó que “por ejemplo, las hojas se conservan bajo otras condiciones que los troncos, porque tienen distintos tipos de tejidos; unos son órganos planos y otros tienen volumen, por lo que se preservan de forma diferente y se transportan de forma diferente. Todo ello nos dio pistas para poder reconstruir el ambiente”.

El geólogo Diego Guido, profesor de la UNLP e investigador del CONICET en el INREMI, lleva adelante estudios en este ambiente volcánico del Jurásico hace más de 25 años. “En el Macizo del Deseado, hemos hallado 23 localidades de depósitos geotermales fósiles, sectores donde, en el Jurásico, el agua superficial que se infiltraba en el subsuelo era calentada por los magmas y generaban campos geotérmicos similares a los que en la actualidad se ven en Yellowstone, en Estados Unidos”.

El Macizo del Deseado tiene unos 230 kilómetros cuadrados de superficie. Esta enorme región fosilífera se formó durante más de 25 millones de años de erupciones volcánicas vinculadas al proceso de inicio de la apertura del proto Atlántico, a partir del desmembramiento de supercontinente Gondwana durante el Jurásico.

“Junto con este enorme vulcanismo, se produjeron grandes cantidades de aguas hidrotermales”, explicó el Dr. Guido. Y destacó: “Es importante saber que es muy difícil que se haya preservado este sistema geotérmico del Jurásico; de hecho, estas localidades fosilíferas de la Patagonia son una rareza. Recientemente, se han encontrado otros ambientes en Ecuador y en China, pero ambos están muy poco estudiados por el momento”.

Volcanes: ambientes de cenizas y actividad hidrotermal
Todos estos procesos volcánicos generaron ambientes de cenizas, por un lado, y ambientes con actividad hidrotermal, algo similar a lo que se ve actualmente en Yellowstone. “Esos piletones, por la misma actividad volcánica, contienen un montón de minerales en suspensión, lo cual promueve a la fosilización en cherts, las cuales son grandes masas de roca silícea. En ellos, se preservan plantas, animales y hongos de una manera extraordinaria (ver fotos)”, indicó Ana Sagasti.

A partir de esta información, Diego Guido y la doctora Kathleen Campbell de la Universidad de Auckland desarrollaron un modelo de sedimentación y de los distintos tipos de fósiles. “Con este modelo, estudiamos cómo evolucionó el ambiente volcánico en Flecha Negra”, agregó la autora principal del estudio.

Por un lado, hay zonas con abundantes lentes de cherts, vinculados a áreas de actividad hidrotermal. En tanto, hay otros sitios donde la preservación está vinculada a la caída de lluvia de ceniza, lo cual da cuenta de la existencia, en aquel tiempo, de una gran cantidad de explosiones volcánicas.

“Generalmente, por las mismas explosiones volcánicas, estos ambientes tienden a reciclarse y autodestruirse; de allí a que sea tan difícil que se conserven”, relató Guido. Y detalló: “Estas explosiones, pequeñas, pero muy abundantes, rompen el sedimento y, con el paso del tiempo, generan zonas de depresión en el paisaje. De allí que interpretamos que la laguna Flecha Negra que está al lado de donde se encuentran los fósiles es probablemente el lugar donde se hayan producido esas explosiones y, por eso, hoy se presenta como una zona baja que está cubierta con agua”.

El doctor Guido destacó que, para el estudio de este ambiente extraordinario del Macizo del Deseado, participan especialistas de todo el país y también colegas del exterior. De este estudio en particular publicado en la revista Ameghiniana, también fue parte el doctor Juan García Massini del Centro Regional de Investigaciones Científicas y Transferencia Tecnológica de La Rioja (CRILAR-CONICET).

“Aquí, hay fósiles muy variados y con un grado de preservación increíble, lo cual da lugar a una especie de Jurassic Park de plantas, hongos, insectos y muchos otros microorganismos, pero, por el momento, no de dinosaurios”, destacó Guido.

Los materiales colectados para este estudio fueron obtenidos durante una campaña realizada en el año 2014. Actualmente, se encuentran a préstamo en el Museo de La Plata, pero, finalmente, quedarán alojados en el Museo de Santa Cruz. Fuente; Agencia CTyS-UNLaM -

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viernes, 10 de septiembre de 2021

Hallaron huellas de dinosaurios del Cretácico en Picún Leufú.




 Corresponden a diversas especies carnívoras y herbívoras que habitaron la zona hace 100 millones de años.

Hace unos días, nuevas huellas de dinosaurios de diversas icnoespecies que habitaron la zona hace 100 millones de años, fueron identificadas en la costa del embalse Exequiel Ramos Mexía en Picún Leufú.

El paleontólogo Jorge Calvo, quien encabezó los trabajos de preservación y rescate, explicó a LM Neuquén que las pisadas en la Formación Candeleros pertenecen a diferentes grupos de dinosaurios carnívoros y herbívoros del período Cretácico Superior.

Calvo, junto al técnico paleontólogo Juan Mansilla e integrantes del área de Turismo de la localidad, de la cual participó Cynthia Rivera dedicada también al estudio de huellas fósiles, realizaron las tareas de rescate.

El equipo de trabajo explicó que la bajante excepcional del lago posibilitó el descubrimiento de nuevas pistas. “Es una península que está llena de huellas y un análisis preliminar indicaría que es cien veces más a las que se registran en el balneario de Villa El Chocón”, comentó Calvo.

“Es una península que está llena de huellas y un análisis preliminar indicaría que es cien veces más a las que se registran en el balneario de Villa El Chocón”, comentó el paleontólogo Jorge Calvo.

El especialista precisó que las huellas pertenecen a diversas especies como saurópodos, ornitópodos y terópodos. “Muchas huellas preservan la impresión de las falanges lo que demuestra la buena preservacion de las mismas”, describió. Además comentó que hay otras que se ven en los cortes de las barrancas y caminadas con hasta seis huellas “lo que nos permite evaluar el tipo de desplazamiento que ellos realizaron en estos paisajes de relieves llanos y con cuerpos de agua de baja profundidad". Agregó que “hay piezas que son nuevas que las vamos a estudiar y otras que ya las conocíamos de hallazgos que hicimos en el lugar hace unos años atrás, por ejemplo en 2018”.

Cynthia Rivera, estudiante de Geología de la Universidad Nacional del Comahue y a cargo del área Turismo de la municipalidad de Picún Leufú, agregó que “posiblemente haya huellas de aves pero primero tenemos que realizar la investigación”.

Calvo comentó que las huellas corresponden a especies de saurópodos, ornitópodos y terópodos del período Cretácico Superior.

Las tareas continuarán próximamente ya que según Rivera solo recorrieron 300 metros de la península. “Nos queda bastante para buscar todavía teniendo en cuenta que la costa del lago tiene casi 15 kilómetros de largo”, sostuvo. Y agregó que “solo encontramos huellas pero también vamos a salir a buscar fósiles”.

Jorge Calvo, quien asesora paleontológicamente a la Municipalidad de Picún Leufú para realizar el desarrollo paleontologico en la zona, comenzó a fines de los años ‘80 con el estudio de nuevas icnoespecies, que hoy son reconocidas en toda la costa del lago Exequiel Ramos Mexia.

Cabe señalar que a fines de julio de este año por la bajante del Lago Los Barreales, Calvo halló los restos de un dinosaurio gigante. En esa ocasión se hallaron restos de un dinosaurio que sería un Futalognkosaurus hembra, un gigantesco herbívoro que perteneció al Cretácico Superior, hace 90 millones de años.

Los primeros huesos encontrados estaban cerca desde donde se extrajo hace unos años el Futalognkosaurus, de 30 metros de altura, en tierras pertenecientes a la comunidad Paynemil. Fuente; lmneuquen.com

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