miércoles, 14 de enero de 2026

Yeneen houssayi, un Nuevo titanosaurio en el Cretácico de Neuquén.

 



 
 
Científicos argentinos encontraron una nueva especie de dinosaurio en la provincia de Neuquén

La Argentina se anota otra coronación de gloria, y es que científicos del CONICET descubrieron una nueva especie de dinosaurio en la provincia de Neuquén. La especie en cuestión data de 83 millones de años de antiguedad y pertenece a la familia de los saurópodos, esos de cuello largo que aparecen en películas como Dinosaurios y Jurassic Park.

Según informaron en la página oficial del CONICET, la nueva especie fue bautizada como Yeneen houssayi en honor a Bernardo Houssay, perteneciente al grupo de los titanosaurios, un clado de dinosaurios cuadrúpedos, de cuello y cola larga. "Yeneen houssayi tenía una cabeza pequeña en relación al resto del cuerpo. Medía entre 10 y 12 metros de largo y unas 8 a 10 toneladas de peso. Las características distintivas que permitieron definir la nueva especie se encuentran principalmente en las vértebras dorsales, que cabe mencionar todas ellas fueron preservadas, el sacro y la primera vértebra caudal", explicó Leonardo Filippi, primer autor del trabajo e investigador del CONICET en el Museo Municipal "Argentino Urquiza" (MAU), de Rincón de los Sauces, Neuquén.

Asimismo, desde el sitio web mencionado iluminan sobre esta especie: "El nombre del género, Yeneen, fue inspirado en la cultura tehuelche, también conocido como Aónikenk, que significa 'espíritu o entidad relacionada al invierno' debido al área de La Invernada, sitio donde se halló el nuevo dinosaurio. El nombre de la especie, houssayi, es en honor al fundador y primer presidente del CONICET y Premio Nobel de Medicina en el año 1947, Bernardo A. Houssay".

Al mismo tiempo, explican: "Este nuevo dinosaurio saurópodo, perteneciente al grupo de los titanosaurios, se suma a los ya conocidos en la zona y a los provenientes de la Formación Bajo de la Carpa: Overosaurus paradasorum e Inawemtu oslatus". Por otro lado, comentan que el ejemplan hallado conserva gran parte de su esqueleto axial, es decir, sus vértebras, lo que "aporta información anatómica valiosa que permite compararla con otros titanosaurios". "Estos datos, junto con la presencia de esta tercera especie en el área, contribuyen a formular nuevas hipótesis, que sugieren que la notable diversidad de este grupo de dinosaurios durante el Cretácico Superior podría deberse a la adquisición de distintas estrategias de alimentación o, alternativamente, reflejar un evento de reemplazo faunístico dentro de la formación", detallan desde la publicación del CONICET.

El descubrimiento del nuevo dinosaurio Yeneen Houssayi tuvo lugar en 2003, cuando un oficial del Escuadrón N° 30 de Gendarmería Nacional, con sede en la localidad neuquina de Chos Malal, denunció el hallazgo de restos fósiles en el área conocida como Cerro Overo - La Invernada, en las cercanías de Rincón de los Sauces. "Las tareas de excavación se desarrollaron en dos campañas paleontológicas realizadas entre 2013 y 2014, con la participación de paleontólogos, técnicos y voluntarios que trabajaron en la extracción de los ejemplares", explica el informe del CONICET, publicado este 2026.

"Al finalizar los trabajos de campo, los materiales recuperados del sitio fueron trasladados al MAU. Allí, en el laboratorio, comenzaron las tareas de preparación y limpieza, que demandaron varios meses de trabajo. Tras una extensa investigación, el equipo logró describir y nombrar una nueva especie de dinosaurio, representada por un ejemplar que conserva seis vértebras cervicales, todas sus vértebras dorsales, diez en total, con varias costillas asociadas, el sacro y la primera vértebra caudal", concluye la publicación. Fuente: eldestape.

Mas info en http://www.grupopaleo.com.ar/paleoargentina/principal.htm


sábado, 10 de enero de 2026

Telkaralura coniceti, una nueva especie de reptil prehistórico del Triásico de La Rioja.

 




Hay organismos extintos que parecen eludir durante décadas la mirada de la ciencia. Como si, aun después de millones de años, prefirieran seguir ocultos en los márgenes de la prehistoria, resistiéndose a ser definidos. Algo así ocurrió con Telkaralura coniceti, un reptil que vivió hace unos 235 millones de años y cuyos restos, hallados en el noroeste argentino hace varias décadas, recién ahora pudieron ser reconocidos como pertenecientes a una nueva especie gracias a un minucioso reanálisis.

“Este animal es especialmente importante porque se encuentra cercano al origen evolutivo de los cocodrilos actuales. Era un reptil cuadrúpedo, con la espalda acorazada y un tamaño considerable: alcanzaba alrededor de 1,70 metros de longitud”, explica a la Agencia CTyS-UNLaM la doctora Belén von Baczko, investigadora adjunta del CONICET y autora principal del trabajo publicado en la revista Ameghiniana.

Según detallan los investigadores, la especie formaba parte de un grupo de reptiles conocidos como gracilisúquidos y fue identificada en sedimentos de la Formación Chañares, en la provincia de La Rioja. El tamaño del ejemplar resulta llamativo: era aproximadamente tres veces mayor que algunos de sus parientes más cercanos. “Hasta ahora se conocían formas muy pequeñas en Argentina, una de tamaño intermedio en Brasil y dos en China. Este es el ejemplar de mayor porte del grupo”, señala von Baczko, doctora en Ciencias Biológicas.

La denominación elegida para la especie encierra un doble reconocimiento. Telkaralura proviene de la lengua kakana, hablada por pueblos originarios de la región, y puede traducirse como “lagarto de la Madre Tierra”. En tanto, el epíteto específico coniceti rinde homenaje al CONICET. “Es un contexto muy difícil para la ciencia. Esta institución ha sido fundamental para sostener y promover el desarrollo de una ciencia soberana en la Argentina”, remarca la investigadora, que desarrolla sus tareas en el Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia (MACN-CONICET).

El estudio se basó en el reexamen de materiales fósiles previamente recolectados, en particular restos del cráneo. “Presenta un hocico articulado, con estructuras muy delicadas. Es la región del cuerpo mejor conocida, ya que no se conservan restos desde el cuello hacia abajo”, detalla von Baczko.

A partir de estos fósiles y de la comparación con especies emparentadas desde el punto de vista evolutivo, el equipo pudo inferir que se trataba de un reptil cuadrúpedo. Además, la morfología de sus dientes —curvados y afilados— sugiere que tenía hábitos carnívoros y que era un cazador activo.

El análisis del parentesco evolutivo no solo permite establecer relaciones entre especies, sino también reconstruir cómo fueron cambiando sus rasgos a lo largo del tiempo. “Esa secuencia de transformaciones tiene un valor predictivo: nos permite estimar la forma de partes del esqueleto que no se preservaron, a partir de lo que conocemos de sus parientes más cercanos”, explica Martín Ezcurra, investigador del CONICET y coautor del estudio.

Los fósiles fueron descubiertos en 1980 dentro del actual Parque Nacional Talampaya y posteriormente incorporados a la colección de paleovertebrados de la Universidad Nacional de La Rioja. A lo largo de los años, esos restos dieron lugar a distintas interpretaciones. “En un primer momento se los consideró posibles antecesores de los dinosaurios. Más tarde, en 2009, se propuso que podrían pertenecer a un individuo juvenil de un gran reptil depredador de hasta seis metros de largo”, recuerda von Baczko.

En 2015, junto a Ezcurra, la investigadora revisó nuevamente la colección. “Tomamos medidas, fotografías y empezamos a notar que había algo que no encajaba del todo. Ahí surgió la idea de que se trataba de algo distinto”, señala. La científica agrega que no es extraño que muchos fósiles permanezcan largos períodos sin ser estudiados en profundidad dentro de las colecciones, debido a la enorme cantidad de material y a los tiempos de trabajo científico.

De no haber sido revisados, los restos de Telkaralura coniceti podrían haber quedado inadvertidos entre cientos de ejemplares almacenados en museos. De allí la satisfacción del equipo al confirmar que se trataba de una especie hasta entonces desconocida. “El momento en que te das cuenta de que estás frente a un animal nuevo es realmente emocionante. También es un ejercicio de curiosidad: cuestionar lo establecido, aceptar la duda. Si hubiéramos dado todo por sentado, este reptil habría pasado desapercibido”, reflexiona von Baczko.

Ezcurra coincide y señala que los hallazgos en paleontología suelen darse de dos maneras: durante las campañas de campo o, como en este caso, al revisar materiales ya recolectados. “Existen colecciones con más de cien años de antigüedad. Hace poco trabajamos con fósiles descritos originalmente en 1865 y, aun así, pudimos identificar una especie nueva”, ejemplifica.

A esto se suma el aporte de las nuevas tecnologías. “Algunos huesos del Telkaralura eran extremadamente frágiles. Manipularlos implicaba un riesgo. Por eso recurrimos a microtomografías en el Centro Atómico Constituyentes, lo que nos permitió analizarlos en detalle sin dañarlos. Estas herramientas nos dan la posibilidad de observar los fósiles desde perspectivas antes impensadas”, destaca Ezcurra.

El investigador también subraya la importancia de la región: La Rioja y San Juan comparten una cuenca excepcionalmente rica en fósiles del Triásico, un período clave de la historia de la vida. “Es una verdadera ventana al pasado. Nuestro grupo estudia el linaje de cocodrilos y aves, pero estos animales convivieron con muchos otros: mamíferos primitivos, lagartijas, tortugas. Eso permite reconstruir cómo eran los ecosistemas de aquel tiempo”, explica.

En particular, la Formación Chañares —con una antigüedad estimada entre 237 y 233 millones de años— es reconocida a nivel internacional por la abundancia y el excelente estado de preservación de sus fósiles. “El Telkaralura forma parte de ese conjunto excepcional, que aporta información clave sobre el origen de los cocodrilos y otros grandes grupos de reptiles”, concluye el paleontólogo.

Mas info http://www.grupopaleo.com.ar/paleoargentina/principal.htm

 


jueves, 8 de enero de 2026

Novedades en PaleoArgentina Web en Enero de 2026.

 

¡Arrancamos enero de 2026 con grandes novedades en PaleoArgentina Web! 🌍🦴
Este mes incorporamos nuevos contenidos pensados para quienes disfrutan de la paleontología argentina: artículos actualizados, descripciones más claras y completas de especies fósiles, mejoras visuales y material especialmente diseñado para la divulgación científica y educativa. Seguimos creciendo para ofrecer información rigurosa, accesible y atractiva, conectando el pasado profundo de nuestro territorio con una experiencia web cada vez más dinámica. Te invitamos a visitar PaleoArgentina Web y descubrir todo lo nuevo que tenemos preparado.

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