viernes, 14 de agosto de 2026

Chaceon peruvianus, un cangrejo del Mioceno de Patagonia.

 



Es un género de cangrejos marinos. Vivía en aguas templadas, poco profundas y cerca de la costa. Al igual que en sus parientes actuales, usaba sus pinzas para separar los trozos de comida (invertebrados y pequeños vertebrados) al momento de alimentarse. Este espécimen fue hallado junto a varios cangrejos y otros invertebrados en la zona costera de Península Valdés, Patagonia Argentina.

Los sedimentos donde se encontraron los fósiles contienen ceniza volcánica. Aunque los volcanes estaban a más de 650 kilómetros de la costa atlántica de donde vivían estos animales, hay estudios que sugieren que los crustáceos fueron víctimas de afecciones respiratorias debido al efecto de las cenizas volcánicas en el tejido blando de su sistema respiratorio. Éste es un cangrejo fósil cuya taxonomía ha sido cambiada numerosas veces en diferentes géneros.

Su caparazón podía llegar a medir hasta treinta centímetros de anchura y diecisiete de longitud y era redondeado, con cinco dientes poco marcados a cada lado de los ojos, en el borde anterior. Las pinzas eran más cortas que las demás patas, de dedos suavemente curvados y notablemente dentados. El segundo par de patas era muy ligeramente más corto y fino que los tercer, cuarto y quinto pares, los cuales eran más o menos idénticos en tamaño y proporción.

Vivió durante el Eoceno medio, desde hace cuarenta y nueve millones de años, aunque durante mucho tiempo se había pensado que era propio del Mioceno. Se distribuía por el cono sur de América, en la Patagonia. Vivía en las aguas profundas, los juveniles vivían en aguas más profundas que los adultos, y dentro de éstos, los machos vivían en aguas más profundas que las hembras. Era carnívoro, alimentándose de moluscos y gusanos del lecho marino. Los juveniles de esta especie muestran muchas características en común con los adultos de Proterocarcinus latus. Otros cangrejos extintos de la Patagonia son Archaeogeryon peruvianus y Archaeogeryon patagonicus.

Mas info en http://www.grupopaleo.com.ar/paleoargentina/principal.htm


lunes, 10 de agosto de 2026

Nidos, huevos, embriones y grandes Sauropodos en el yacimiento de Auca Mahuida, Neuquén, Argentina.

 



Al pie del volcán Auca Mahuida, se extiende una zona de suelo arcilloso y agrietado. Es posible observar unas especies de manchas color gris, distantes unos dos o tres metros entre sí. Se trataría de acumulaciones de cáscaras de huevos de dinosaurios. El lugar, apodado Auca Mahuevo, se encuentra a unos 145 kilómetros al norte de la ciudad de Neuquén y a 100 kilómetros al sudeste de Rincón de los Sauces y es el lugar donde se hallaron los primeros huevos del mundo con restos de embriones y piel fosilizados. Aunque varios se hallaron rotos, hay otros en estado adecuado de conservación.

Los huevos fueron cubiertos por un aluvión de barro y, por ese motivo, sobrevivieron hasta nuestros días. En Auca Mahuida, se pueden observar en las bardas las huellas inconfundibles de las distintas eras geológicas. En la parte superior, de color más verdoso, pasó el mar. Y las capas inferiores, de mayor antigüedad, corresponden a la arcilla del período Cretácico. Los huevos encontrados en Auca Mahuida pesan aproximadamente un kilogramo, tienen una capacidad de 800 cm3 y sus cáscaras tienen poros de ventilación muy similares a los de las aves actuales.

Auca Mahuida es un lugar olvidado, de temperaturas extremas y que está lejos de todo. Pero también es un lugar fantástico que esconde las leyendas de los mineros y los secretos del nacimiento y de la muerte de los dinosaurios saurópodos.

En 1997, los paleontólogos Luis Chiappe del Museo de Ciencias Naturales de Los Angeles y Rodolfo Coria del museo Carmen Funes de Plaza Huincul iniciaron la primer campaña científica por esta zona, luego de analizar cuidadosamente los mapas geológicos de la región. Este descubrimiento en la Patagonia Argentina, nos colocó definitivamente entre los tres países del mundo que más aportan al conocimiento de la secuencia evolutiva de la vida de los vertebrados durante el "reinado" de los dinosaurios.

En una zona de la Patagonia donde cientos de generaciones de dinosaurios iban a encubar, se ha hallado una serie de embriones de la última familia de Saurópodos herbívoros. Los ejemplares jóvenes de dinosaurios se ahogaron dentro del cascarón justo antes del momento en que estaban maduros para nacer cuando un río se desbordó hace unos 80 millones de años en lo que es ahora el sur de la Argentina.

Los Saurópodos se reunían en grandes números, cientos de miles, para encubar en este sitio. Y volvían a él una y otra vez durante generaciones. Los Saurópodos tenían cuellos largos rematados en cabezas pequeñas. Su cuerpo abultado terminaba en una cola muscular. Los animales comían follaje de las copas de los árboles y estaban entre las variedades más exitosas de dinosaurios, ya que aparecen en los vestigios fósiles en casi todos los continentes a partir de hace 200 millones de años.

Los Saurópodos se reunían en grandes números, cientos de miles, para encubar en este sitio. Y volvían a él una y otra vez durante generaciones. Los Saurópodos tenían cuellos largos rematados en cabezas pequeñas. Su cuerpo abultado terminaba en una cola muscular. Los animales comían follaje de las copas de los árboles y estaban entre las variedades más exitosas de dinosaurios, ya que aparecen en los vestigios fósiles en casi todos los continentes a partir de hace 200 millones de años.

La importancia de este hallazgo consiste en que, por primera vez, se dispone de información concreta y numerosa de los caracteres anatómicos embrionarios de los grandes dinosaurios saurópodos que habitaron el supercontinente de Gondwana, integrados hoy por Sudamérica, África, India, Australia y Antártica, pocos millones de años antes de su global extinción al finalizar el período Cretácico.

El primer titanosaurio fue encontrado en 1842. A partir de ese año, nuevos fósiles de este tipo fueron hallados en todos los continentes excepto la Antártida y Australasia. Los huevos fosilizados contienen embriones de dinosaurios, e incluso hay piel fosilizada contra la cáscara. También hay un huevo que tiene el cráneo y los dientes de la criatura que jamás nació. El nido con huevos fosilizados que durante más de 80 millones de años se mantuvo armado tal cual lo dejaron sus padres, el estudio de este nido reveló muchísimos secretos sobre los hábitos reproductivos de los saurópodos, que al nacer medían 15 centímetros de largo pero que en la adultez superaban los 20 metros.

 Ver más en http://www.grupopaleo.com.ar/paleoargentina/notas06.htm


domingo, 9 de agosto de 2026

Como se produce la fosilización de un organismo?

 

La fosilización ocurre cuando los restos de un organismo mueren, quedan rápidamente enterrados por sedimentos como lodo o arena, y sus partes duras —como huesos o conchas— son reemplazadas lentamente por minerales a lo largo de miles o millones de años.
 

viernes, 7 de agosto de 2026

Triasseuryptilon acostai, un insecto acuático de 230 millones de años.


Los plecópteros son insectos asociados principalmente a ambientes de agua dulce, como ríos, arroyos, lagos y vertientes. Presentan una metamorfosis incompleta o hemimetabolismo, en la que las ninfas son acuáticas y los adultos, terrestres y voladores. Las ninfas poseen un cuerpo generalmente aplanado, aparato bucal masticador, antenas largas y cercos desarrollados. Los adultos son relativamente grandes y presentan cuatro alas membranosas que, cuando están en reposo, se disponen plegadas sobre el abdomen. Al igual que las ninfas, poseen antenas y cercos.

En las unidades triásicas de la Argentina que han proporcionado restos de insectos, como las formaciones Potrerillos y Los Rastros, hasta el hallazgo de Triasseuryptilon acostai se habían registrado principalmente insectos terrestres o estadios adultos de especies asociadas a ambientes terrestres. Este ejemplar resulta especialmente importante porque corresponde a un estado inmaduro acuático, constituyendo el primer registro de este tipo dentro de la entomofauna triásica argentina.

El fósil fue recolectado en 1979, durante trabajos vinculados con una tesis, en la ladera sur del cerro Cacheuta, provincia de Mendoza. El espécimen se encuentra en un excelente estado de preservación y conserva prácticamente todo el cuerpo. En la cabeza pueden reconocerse estructuras muy delicadas, entre ellas las mandíbulas, las antenas, uno de los palpos, los ojos y la sutura frontoclipeal.

También se preservan importantes detalles del tórax, entre ellos la región esternal, las coxas y los fémures de los tres pares de apéndices. En algunos de estos miembros incluso se conserva parte de la región basal de las tibias.

Este pequeño fósil constituye una evidencia excepcional de la diversidad de insectos que habitaban los ambientes acuáticos del Triásico argentino, y permite conocer no solo la presencia de estos antiguos plecópteros, sino también aspectos de su ciclo de vida y de los ecosistemas de agua dulce en los que se desarrollaban.

Mas info en http://www.grupopaleo.com.ar/paleoargentina/principal.htm