domingo, 2 de agosto de 2026

Arctotherium, el gran oso extintos de las pampas.

 



Fue un género extinto de mamíferos carnívoros de la familia Ursidae, conocidos comúnmente como osos sudamericanos u osos de cara corta, cuyos representantes arribaron a América del Sur durante el Gran Intercambio Biótico Americano, en un contexto en el que el continente carecía de carnívoros placentarios como félidos, cánidos o úrsidos, lo que favoreció una notable radiación adaptativa de estos inmigrantes holárticos y la aparición de nuevos géneros y especies.

En Argentina, y particularmente en la región pampeana, se reconocen cuatro especies del género Arctotherium, caracterizadas por su gran tamaño, con masas corporales estimadas entre aproximadamente 300 y 1.200 kilogramos según la especie y el sexo, siendo la forma del Ensenadense (Pleistoceno temprano–medio) la que alcanzó las mayores dimensiones, mientras que las especies del Bonaerense (Pleistoceno medio) y Lujanense (Pleistoceno tardío–Holoceno temprano) presentaron tamaños relativamente menores.

Aunque la dieta de cada especie no ha podido establecerse con total precisión, el análisis de la morfología dentaria sugiere que estos osos predaban activamente sobre la diversa megafauna herbívora pleistocénica, además de consumir carroña, como lo evidencian las lesiones observadas en sus dientes, y complementar su alimentación con recursos ricos en hidratos de carbono, como frutas y miel, indicados por la presencia de caries en numerosos restos fósiles.

En 2011, el investigador Leopoldo Soibelzon, del Museo de La Plata, presentó el ejemplar del mayor oso conocido que haya habitado la Tierra, Arctotherium angustidens, el cual, erguido, habría alcanzado unos tres metros de altura y superado la tonelada y media de peso; sus restos habían sido descubiertos durante la década de 1930, a 9,6 metros de profundidad, durante la construcción del Hospital San Juan de Dios de La Plata, y permanecieron durante décadas almacenados en el Museo de La Plata.

En Sudamérica, el registro fósil de Arctotherium se extiende por Venezuela, Bolivia, Brasil, Uruguay, Chile y Argentina, con una presencia documentada desde el Ensenadense (Pleistoceno inferior–medio, hace unos 1,7 millones de años) hasta el Lujanense superior (Pleistoceno tardío, hace aproximadamente 11.000 años). Esqueleto en el Museo Argentino de Ciencias Naturales de Buenos Aires. Cráneo completo en el Museo Paleontológico de San Pedro. 

Ver más en http://www.grupopaleo.com.ar/paleoargentina/pleistoceno.htm


sábado, 1 de agosto de 2026

Hallan fósiles de un ñandú en el Pleistoceno de Corrientes.



Se trata del primer registro encontrado en la provincia de un ave no voladora del Pleistoceno Tardío.

Especialistas del Centro de Ecología Aplicada del Litoral (Cecoal) identificaron y describieron el primer registro de un ñandú fósil del Pleistoceno Tardío en la formación Toropí/Yupoí de Corrientes. El hallazgo corresponde a un ave no voladora con una antigüedad aproximada de 65 mil años.

El estudio fue publicado en la revista internacional Historical Biology y representa un nuevo aporte al conocimiento de la paleontología correntina y regional. Además, constituye el segundo registro de un ave fósil encontrado en esta unidad geológica.

Los investigadores analizaron restos recuperados en 2024 durante una campaña de campo realizada en el sitio Toropí por integrantes de la Cátedra de Paleontología de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales y Agrimensura de la Unne

El material fue hallado en depósitos fluviales de los niveles más bajos del sitio. Según explicaron, incluye el fragmento de un hueso de la pata derecha del ñandú y parte de una vértebra torácica.

Los especialistas determinaron que las características del material permiten asignarlo al género Rhea sp., que agrupa a grandes aves corredoras y no voladoras de Sudamérica, como el ñandú común. El fósil proviene de sedimentos del Pleistoceno Tardío y se estima que corresponde a un período frío y árido, ocurrido entre 65 mil y 50 mil años atrás.

La investigación reunió a especialistas de la Universidad Nacional del Nordeste, el Cecoal (Unne-Conicet), el Centro de Investigación Científica y de Transferencia (Conicet-Uader-Entre Ríos) y el Instituto de Antropología de Córdoba (Idacor, Conicet-UNC).

El descubrimiento amplía la diversidad taxonómica de aves fósiles que habitaron Corrientes durante el Pleistoceno. Hasta este hallazgo, el registro aviar de la formación estaba limitado al anátido migratorio Chleophaga.

Los investigadores destacaron la relevancia del hallazgo por el bajo potencial de fosilización que presentan las aves. Por lo tanto, remarcaron la importancia de proteger el patrimonio paleontológico de la provincia.

Mas info en http://www.grupopaleo.com.ar/paleoargentina/principal.htm


 

Basilosaurio, uno de los primeros cetáceos, encontrados en el Eoceno de la Antártida.

 



El fósil de una ballena que vivió hace 49 millones de años fue hallado por científicos del CONICET y del Instituto Antártico en la isla Marambio, cerca del mar de Weddell, informó este martes la Dirección Nacional del Antártico, que presentó el espécimen único. El ejemplar de "Arqueoceto Antártico", encontrado al noreste de la Península Antártica, es el fósil más antiguo de ballena primitiva en todo el mundo, y el primero localizado en la Antártida Argentina. 

Cincuenta millones de años atrás “tampoco estaba la comunicación del Pacífico y el Atlántico”, por donde pasa la helada corriente circumpolar antártica.  Este "arqueoceto" antártico pertenece al grupo Basilosauridae, del que se originaron todos los cetáceos actuales. Las "ballenas semiacuáticas" -que son los Protocetidae, con cuatro patas desarrolladas- se registran en la región Indo-Pakistán hace 53 millones de años; en tanto, el "arqueoceto" antártico tiene 49 millones de años y es acuático totalmente. 

Esto indica que experimentaron una evolución mucho más rápida de lo que se pensaba y también se distribuyeron rápidamente en los mares australes.  Durante la misma campaña de verano en la Antártida Argentina, en febrero pasado, otro grupo de paleontólogos de vertebrados, que hizo trabajos de campo en Caleta Santa Marta, en la isla James Ross, extrajo restos de un dinosaurio sauropodomorfa que se caracteriza por presentar un largo cuello y una pequeña cabeza. 

Los trabajos de campo en la isla Ross fueron hechos por Juan José Moly -Museo de La Plata-, Ariana Carabajal -CONICET y Museo Carmen Funes, Plaza Huincul- e Ignacio Cerda -CONICET e INIBIOMA, Neuquén-. Los dos equipos trabajaron desde un campamento y se exploraron diferentes unidades de la formación La Meseta, particularmente en dos que están datadas en 49 y 34 millones de años respectivamente.

Mas info en http://www.grupopaleo.com.ar/paleoargentina/eoceno.htm


jueves, 30 de julio de 2026

Onactornis depressus, una gran ave depredadora.



Todos los Paleontólogos se ponen de acuerdo de que Onactornis depressus fue el ave corredora más grande de todas las épocas, hasta el descubrimiento de Kelenken. Su nombre significa "Jefes de las aves" y no es por nada. Su masa corporal está estimada en unos 800 kilogramos aproximadamente.

Todas las aves corredoras que se diversificaron en Sudamérica por lo general son carnívoras, por acepción de este ejemplar, el cual era carroñero, o por lo menos los investigadores creen esto. Su enorme tamaño y un cuerpo robusto y grande no reúne las características necesarias para ser un depredador. Pero seguro que su gigantesco cuerpo asustaba a otros depredadores como Thylacosmilus, apropiándose rápidamente de su presa mal herida o muerta.

Tenía un pico muy desarrollado y duro, especializado en romper huesos. Su tamaño era de aproximadamente de 2,5 metros de altura, y sus alas eran tan reducidas que prácticamente pasaban de ser percibidas. El desarrollo de grandes zonas de praderas y altos pastizales, sumados a la falta de depredadores primarios en el continente, es la explicación que encuentran los científicos para explicar la magnitud de estos fabulosos animales desaparecidos, los cuales, ecológicamente ocuparon los nichos ecológicos vacantes que dejaron los dinosaurios predadores luego de su extinción. 

Sus restos provienen principalmente de los depósitos sedimentarios de la Provincia de Buenos Aires, Argentina, cuya antigüedad seria de 6 millones de años antes del presente. Otra especie conocida es Onactornis mendocinus.

Mas info en http://www.grupopaleo.com.ar/paleoargentina/mioceno.htm

miércoles, 29 de julio de 2026

Nuevas huellas de perezosos gigantes emergen en las playas de Pehuen Co tras la marejada costera.

 






Las intensas marejadas registradas durante los últimos meses volvieron a poner al descubierto un valioso capítulo de la prehistoria bonaerense. En Playa del Barco, dentro de la Reserva Natural Pehuen Co–Monte Hermoso, afloraron nuevas huellas fósiles atribuidas a un perezoso gigante, probablemente un milodóntido que habitó la región hace entre 30.000 y 12.000 años.

El hallazgo fue realizado por Guillermo Morelli, quien dio aviso a la paleontóloga Teresa Manera. Posteriormente, un equipo integrado por investigadores de la Universidad Nacional del Sur y guardaparques efectuó el primer relevamiento para documentar las pisadas, que presentan un notable estado de conservación. Los especialistas estiman que podrían corresponder a una decena de huellas, aunque su número definitivo se conocerá tras completar los estudios.

Este tipo de descubrimientos es posible gracias a la erosión provocada por las tormentas, que remueven la arena y dejan expuestas las antiguas superficies donde quedaron impresas las pisadas de la megafauna del Pleistoceno. Sin embargo, el mismo proceso natural puede volver a cubrirlas en poco tiempo, haciendo que estos registros aparezcan solo de manera temporal.

Pehuen Co es reconocido internacionalmente por albergar uno de los yacimientos de huellas fósiles más importantes del mundo. En sus plataformas rocosas se conservan rastros de perezosos gigantes, gliptodontes, mastodontes, macrauquenias y numerosas aves, ofreciendo una extraordinaria ventana al paisaje pampeano de finales de la última Edad de Hielo.

Los investigadores recordaron que las huellas son extremadamente frágiles y solicitaron a los visitantes no caminar sobre las superficies rocosas donde afloran estos valiosos testimonios del pasado, fundamentales para reconstruir la historia natural de la región.

Mas info en http://www.grupopaleo.com.ar/paleoargentina/principal.htm