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domingo, 12 de julio de 2026

Del descubrimiento de fósiles de Darwin al gigantismo evolutivo.


Un estudio reciente de Lobo et al., revisa el famoso fósil de Darwin desde una perspectiva completamente diferente. En lugar de centrarse en la propia Macrauchenia, el estudio reconstruye la historia evolutiva de la masa corporal en toda su familia, Macraucheniidae, utilizando métodos comparativos filogenéticos.

Ver articulo completo en https://communities.springernature.com/posts/from-darwin-s-fossil-discovery-to-evolutionary-gigantism-the-story-of-macraucheniidae-body-size

lunes, 22 de junio de 2026

Río Negro protege un nuevo hallazgo de bosques petrificados del Eoceno.


Tras la identificación de tres nuevos sitios paleontológicos con restos de bosques petrificados en un área rural cercana a Pilcaniyeu, la Secretaría de Cultura de Río Negro, a través de la Dirección de Patrimonio y Museos, llevó adelante un procedimiento de verificación, documentación y resguardo patrimonial para garantizar la preservación de los hallazgos y avanzar en su estudio científico.

La intervención se enmarca en el Plan Provincial de Conservación, Investigación del Patrimonio Cultural y Natural, una política impulsada por la Secretaría de Cultura orientada a fortalecer la identificación, protección y puesta en valor del patrimonio arqueológico, paleontológico e histórico presente en el territorio rionegrino.

En este marco, la Dirección de Patrimonio y Museos actúa como autoridad de aplicación y órgano de control en materia patrimonial, conforme a la legislación vigente, interviniendo en los procedimientos vinculados a hallazgos, protección, resguardo e investigación de bienes patrimoniales en toda la provincia.

El procedimiento se inició luego de que el propietario de un establecimiento rural informó sobre la presencia de posibles restos fósiles. En cumplimiento de las normativas provinciales de protección patrimonial, la Dirección de Patrimonio y Museos tomó intervención como autoridad competente, autorizando una prospección en el lugar para verificar el hallazgo y determinar su relevancia científica y patrimonial.

Las tareas se llevaron adelante de manera conjunta entre la Dirección de Patrimonio y Museos, la Patrulla Ambiental del Escuadrón 34 Bariloche de Gendarmería Nacional, personal del Centro Educativo de Perfeccionamiento Específico Bariloche y especialistas de la Asociación Paleontológica de Bariloche.

Durante la inspección se identificaron tres sitios paleontológicos distintos con presencia de más de trece ejemplares de árboles petrificados pertenecientes a especies de coníferas y angiospermas, con una antigüedad estimada en alrededor de 50 millones de años, correspondientes al período Eoceno.

El Director de Patrimonio y Museos, Pablo Chafrat, destacó que “este hallazgo representa una importante oportunidad para ampliar el conocimiento sobre la historia natural de Río Negro y pone en evidencia la enorme riqueza patrimonial que conserva nuestro territorio”.

Asimismo, señaló que “la protección de estos bienes es posible gracias al trabajo articulado entre organismos públicos, instituciones científicas y la comunidad, que cumple un rol fundamental al informar este tipo de descubrimientos para que puedan ser evaluados y preservados de acuerdo con la normativa vigente”.

Como parte del procedimiento, los profesionales intervinientes realizaron el levantamiento de muestras para su análisis científico aplicando los protocolos de conservación y traslado de restos fósiles. El material fue derivado al Museo Paleontológico de Bariloche, donde permanecerá bajo resguardo para su estudio y evaluación.

“Cada nuevo hallazgo fortalece el trabajo que venimos desarrollando para identificar, proteger y poner en valor el patrimonio cultural y natural de Río Negro. Nuestro objetivo es que estos bienes sean conservados, investigados y transmitidos a las futuras generaciones como parte de la identidad de la provincia y que sea un activo estratégico y un motor para el desarrollo económico”, concluyó Chafrat.

La actuación se desarrolló conforme a lo establecido por la Ley Provincial 3041 de Protección del Patrimonio Arqueológico y Paleontológico.

Mas info en http://grupopaleo.com.ar/paleoargentina/principal.htm

martes, 19 de mayo de 2026

¿Cuál es el proceso de fosilización de un animal?


 

Una pregunta muy frecuente entre la gente curiosa. El proceso de fosilización, te la explicamos de forma simple, a partir de la historia de un tigre dientes de sable.

A través de un lento y complejo proceso natural, la muerte de un animal se convierte en un testimonio perdurable del pasado, un puente entre la vida antigua y la ciencia moderna que la revela. Para explicar cómo se fosiliza un animal, utilizaremos como ejemplo un Esmilodonte.

Hace miles de años, en las llanuras del actual territorio bonaerense, un tigre dientes de sable (Smilodon populator) anciano y enfermo, deambula lentamente en busca de alimento. Sus músculos, antes poderosos, se han debilitado con el paso del tiempo; sus colmillos, símbolo de fuerza y dominio, ya no le permiten cazar con la misma eficacia. El desgaste natural y algunas posibles enfermedades terminan por debilitarlo hasta que, finalmente, el gran depredador muere, cerrando así su ciclo vital, como todo ser viviente.

Su cuerpo queda tendido a la intemperie, expuesto a los elementos y a la acción de diversos organismos. En poco tiempo, bacterias, insectos y carroñeros comienzan a descomponer los tejidos blandos. Las aves carroñeras picotean los restos, otros mamíferos también intentan de alimentarse de sus restos, los insectos aceleran la descomposición y el viento y la lluvia dispersan parte del esqueleto. Sin embargo, algunos huesos, especialmente los más resistentes permanecen en el lugar.

Para que estos restos se conviertan en fósiles, deben ser rápidamente cubiertos por sedimentos, como barro, arena o cenizas volcánicas. Este recubrimiento es muy importante: protege los huesos de la destrucción causada por la intemperie, el pisoteo de otros animales o la acción de microorganismos. Con el paso del tiempo, nuevas capas de sedimentos se acumulan sobre ellos, ejerciendo presión y aislándolos del ambiente………………………

Para conocer más, te invitamos a descargar de forma gratuita “Animales Prehistóricos del Partido de General Alvarado”. También puedes encontrar mas info en PaleoArgentina Web

martes, 21 de abril de 2026

Un fósil histórico, hallado en 1770 y que cambio todo lo que se conocía.

 





El Mosasaurus hoffmanni, descrito por Mantell en 1829 y conocido como el “la gran bestia de Maastricht”, vivió durante el Cretácico superior, hace aproximadamente 68 millones de años.

Fue en la ciudad de Maastricht, en los Países Bajos, donde se hallaron los primeros restos de mosasaurios. Hacia 1770, el descubrimiento de un enorme cráneo, cuyas mandíbulas alcanzaban 1,2 metros de longitud, causó gran sensación. Este fósil, muy codiciado, terminó siendo trasladado en 1795 a París como trofeo de guerra, incorporándose desde entonces a las colecciones del museo parisino.

El naturalista Georges Cuvier estudió estos restos y reconoció en ellos a un gigantesco lagarto marino, emparentado con los actuales varanos. Los mosasaurios podían alcanzar hasta 15 metros de longitud. Su cuerpo alargado y fusiforme, su cola comprimida lateralmente y sus extremidades transformadas en aletas los convertían en animales perfectamente adaptados a la vida acuática.

Pero más allá de su imponente tamaño, este hallazgo tuvo una trascendencia histórica fundamental: se convirtió en una de las primeras pruebas contundentes de la existencia de criaturas extinguidas, en una época en la que aún se debatía si las especies podían desaparecer. El estudio de este fósil por parte de Cuvier contribuyó decisivamente al desarrollo de la paleontología como ciencia y al surgimiento del concepto moderno de extinción, desafiando las ideas tradicionales del siglo XVIII sobre la inmutabilidad de la naturaleza. En este sentido, la “bestia de Maastricht” no solo reveló un depredador del pasado, sino que abrió una nueva forma de comprender la historia de la vida en la Tierra.

Conoce más de este animal en http://www.grupopaleo.com.ar/paleoargentina/principal.htm


sábado, 10 de enero de 2026

Telkaralura coniceti, una nueva especie de reptil prehistórico del Triásico de La Rioja.

 




Hay organismos extintos que parecen eludir durante décadas la mirada de la ciencia. Como si, aun después de millones de años, prefirieran seguir ocultos en los márgenes de la prehistoria, resistiéndose a ser definidos. Algo así ocurrió con Telkaralura coniceti, un reptil que vivió hace unos 235 millones de años y cuyos restos, hallados en el noroeste argentino hace varias décadas, recién ahora pudieron ser reconocidos como pertenecientes a una nueva especie gracias a un minucioso reanálisis.

“Este animal es especialmente importante porque se encuentra cercano al origen evolutivo de los cocodrilos actuales. Era un reptil cuadrúpedo, con la espalda acorazada y un tamaño considerable: alcanzaba alrededor de 1,70 metros de longitud”, explica a la Agencia CTyS-UNLaM la doctora Belén von Baczko, investigadora adjunta del CONICET y autora principal del trabajo publicado en la revista Ameghiniana.

Según detallan los investigadores, la especie formaba parte de un grupo de reptiles conocidos como gracilisúquidos y fue identificada en sedimentos de la Formación Chañares, en la provincia de La Rioja. El tamaño del ejemplar resulta llamativo: era aproximadamente tres veces mayor que algunos de sus parientes más cercanos. “Hasta ahora se conocían formas muy pequeñas en Argentina, una de tamaño intermedio en Brasil y dos en China. Este es el ejemplar de mayor porte del grupo”, señala von Baczko, doctora en Ciencias Biológicas.

La denominación elegida para la especie encierra un doble reconocimiento. Telkaralura proviene de la lengua kakana, hablada por pueblos originarios de la región, y puede traducirse como “lagarto de la Madre Tierra”. En tanto, el epíteto específico coniceti rinde homenaje al CONICET. “Es un contexto muy difícil para la ciencia. Esta institución ha sido fundamental para sostener y promover el desarrollo de una ciencia soberana en la Argentina”, remarca la investigadora, que desarrolla sus tareas en el Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia (MACN-CONICET).

El estudio se basó en el reexamen de materiales fósiles previamente recolectados, en particular restos del cráneo. “Presenta un hocico articulado, con estructuras muy delicadas. Es la región del cuerpo mejor conocida, ya que no se conservan restos desde el cuello hacia abajo”, detalla von Baczko.

A partir de estos fósiles y de la comparación con especies emparentadas desde el punto de vista evolutivo, el equipo pudo inferir que se trataba de un reptil cuadrúpedo. Además, la morfología de sus dientes —curvados y afilados— sugiere que tenía hábitos carnívoros y que era un cazador activo.

El análisis del parentesco evolutivo no solo permite establecer relaciones entre especies, sino también reconstruir cómo fueron cambiando sus rasgos a lo largo del tiempo. “Esa secuencia de transformaciones tiene un valor predictivo: nos permite estimar la forma de partes del esqueleto que no se preservaron, a partir de lo que conocemos de sus parientes más cercanos”, explica Martín Ezcurra, investigador del CONICET y coautor del estudio.

Los fósiles fueron descubiertos en 1980 dentro del actual Parque Nacional Talampaya y posteriormente incorporados a la colección de paleovertebrados de la Universidad Nacional de La Rioja. A lo largo de los años, esos restos dieron lugar a distintas interpretaciones. “En un primer momento se los consideró posibles antecesores de los dinosaurios. Más tarde, en 2009, se propuso que podrían pertenecer a un individuo juvenil de un gran reptil depredador de hasta seis metros de largo”, recuerda von Baczko.

En 2015, junto a Ezcurra, la investigadora revisó nuevamente la colección. “Tomamos medidas, fotografías y empezamos a notar que había algo que no encajaba del todo. Ahí surgió la idea de que se trataba de algo distinto”, señala. La científica agrega que no es extraño que muchos fósiles permanezcan largos períodos sin ser estudiados en profundidad dentro de las colecciones, debido a la enorme cantidad de material y a los tiempos de trabajo científico.

De no haber sido revisados, los restos de Telkaralura coniceti podrían haber quedado inadvertidos entre cientos de ejemplares almacenados en museos. De allí la satisfacción del equipo al confirmar que se trataba de una especie hasta entonces desconocida. “El momento en que te das cuenta de que estás frente a un animal nuevo es realmente emocionante. También es un ejercicio de curiosidad: cuestionar lo establecido, aceptar la duda. Si hubiéramos dado todo por sentado, este reptil habría pasado desapercibido”, reflexiona von Baczko.

Ezcurra coincide y señala que los hallazgos en paleontología suelen darse de dos maneras: durante las campañas de campo o, como en este caso, al revisar materiales ya recolectados. “Existen colecciones con más de cien años de antigüedad. Hace poco trabajamos con fósiles descritos originalmente en 1865 y, aun así, pudimos identificar una especie nueva”, ejemplifica.

A esto se suma el aporte de las nuevas tecnologías. “Algunos huesos del Telkaralura eran extremadamente frágiles. Manipularlos implicaba un riesgo. Por eso recurrimos a microtomografías en el Centro Atómico Constituyentes, lo que nos permitió analizarlos en detalle sin dañarlos. Estas herramientas nos dan la posibilidad de observar los fósiles desde perspectivas antes impensadas”, destaca Ezcurra.

El investigador también subraya la importancia de la región: La Rioja y San Juan comparten una cuenca excepcionalmente rica en fósiles del Triásico, un período clave de la historia de la vida. “Es una verdadera ventana al pasado. Nuestro grupo estudia el linaje de cocodrilos y aves, pero estos animales convivieron con muchos otros: mamíferos primitivos, lagartijas, tortugas. Eso permite reconstruir cómo eran los ecosistemas de aquel tiempo”, explica.

En particular, la Formación Chañares —con una antigüedad estimada entre 237 y 233 millones de años— es reconocida a nivel internacional por la abundancia y el excelente estado de preservación de sus fósiles. “El Telkaralura forma parte de ese conjunto excepcional, que aporta información clave sobre el origen de los cocodrilos y otros grandes grupos de reptiles”, concluye el paleontólogo.

Mas info http://www.grupopaleo.com.ar/paleoargentina/principal.htm