Hay organismos extintos que parecen eludir durante
décadas la mirada de la ciencia. Como si, aun después de millones de años,
prefirieran seguir ocultos en los márgenes de la prehistoria, resistiéndose a
ser definidos. Algo así ocurrió con Telkaralura coniceti, un
reptil que vivió hace unos 235 millones de años y cuyos restos, hallados en el
noroeste argentino hace varias décadas, recién ahora pudieron ser reconocidos
como pertenecientes a una nueva especie gracias a un minucioso reanálisis.
“Este animal es
especialmente importante porque se encuentra cercano al origen evolutivo de los
cocodrilos actuales. Era un reptil cuadrúpedo, con la espalda acorazada y un
tamaño considerable: alcanzaba alrededor de 1,70 metros de longitud”, explica a
la Agencia CTyS-UNLaM la doctora Belén von Baczko,
investigadora adjunta del CONICET y autora principal del trabajo publicado en
la revista Ameghiniana.
Según detallan los
investigadores, la especie formaba parte de un grupo de reptiles conocidos como
gracilisúquidos
y fue identificada en sedimentos de la Formación Chañares, en
la provincia de La Rioja. El tamaño del ejemplar resulta llamativo: era
aproximadamente tres veces mayor que algunos de sus parientes más cercanos.
“Hasta ahora se conocían formas muy pequeñas en Argentina, una de tamaño
intermedio en Brasil y dos en China. Este es el ejemplar de mayor porte del
grupo”, señala von Baczko, doctora en Ciencias Biológicas.
La denominación elegida
para la especie encierra un doble reconocimiento. Telkaralura
proviene de la lengua kakana, hablada por pueblos originarios de la región, y
puede traducirse como “lagarto de la Madre Tierra”. En tanto, el epíteto
específico coniceti
rinde homenaje al CONICET. “Es un contexto muy difícil para la ciencia. Esta
institución ha sido fundamental para sostener y promover el desarrollo de una
ciencia soberana en la Argentina”, remarca la investigadora, que desarrolla sus
tareas en el Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia
(MACN-CONICET).
El estudio se basó en el
reexamen de materiales fósiles previamente recolectados, en particular restos
del cráneo. “Presenta un hocico articulado, con estructuras muy delicadas. Es
la región del cuerpo mejor conocida, ya que no se conservan restos desde el
cuello hacia abajo”, detalla von Baczko.
A partir de estos fósiles
y de la comparación con especies emparentadas desde el punto de vista
evolutivo, el equipo pudo inferir que se trataba de un reptil cuadrúpedo.
Además, la morfología de sus dientes —curvados y afilados— sugiere que tenía
hábitos carnívoros y que era un cazador activo.
El análisis del parentesco
evolutivo no solo permite establecer relaciones entre especies, sino también
reconstruir cómo fueron cambiando sus rasgos a lo largo del tiempo. “Esa
secuencia de transformaciones tiene un valor predictivo: nos permite estimar la
forma de partes del esqueleto que no se preservaron, a partir de lo que
conocemos de sus parientes más cercanos”, explica Martín Ezcurra,
investigador del CONICET y coautor del estudio.
Los fósiles fueron
descubiertos en 1980 dentro del actual Parque Nacional Talampaya
y posteriormente incorporados a la colección de paleovertebrados de la
Universidad Nacional de La Rioja. A lo largo de los años, esos restos dieron
lugar a distintas interpretaciones. “En un primer momento se los consideró
posibles antecesores de los dinosaurios. Más tarde, en 2009, se propuso que
podrían pertenecer a un individuo juvenil de un gran reptil depredador de hasta
seis metros de largo”, recuerda von Baczko.
En 2015, junto a Ezcurra,
la investigadora revisó nuevamente la colección. “Tomamos medidas, fotografías
y empezamos a notar que había algo que no encajaba del todo. Ahí surgió la idea
de que se trataba de algo distinto”, señala. La científica agrega que no es
extraño que muchos fósiles permanezcan largos períodos sin ser estudiados en
profundidad dentro de las colecciones, debido a la enorme cantidad de material
y a los tiempos de trabajo científico.
De no haber sido
revisados, los restos de Telkaralura coniceti
podrían haber quedado inadvertidos entre cientos de ejemplares almacenados en
museos. De allí la satisfacción del equipo al confirmar que se trataba de una
especie hasta entonces desconocida. “El momento en que te das cuenta de que
estás frente a un animal nuevo es realmente emocionante. También es un
ejercicio de curiosidad: cuestionar lo establecido, aceptar la duda. Si
hubiéramos dado todo por sentado, este reptil habría pasado desapercibido”,
reflexiona von Baczko.
Ezcurra coincide y señala
que los hallazgos en paleontología suelen darse de dos maneras: durante las
campañas de campo o, como en este caso, al revisar materiales ya recolectados.
“Existen colecciones con más de cien años de antigüedad. Hace poco trabajamos
con fósiles descritos originalmente en 1865 y, aun así, pudimos identificar una
especie nueva”, ejemplifica.
A esto se suma el aporte
de las nuevas tecnologías. “Algunos huesos del Telkaralura eran extremadamente
frágiles. Manipularlos implicaba un riesgo. Por eso recurrimos a
microtomografías en el Centro Atómico Constituyentes, lo que nos permitió
analizarlos en detalle sin dañarlos. Estas herramientas nos dan la posibilidad
de observar los fósiles desde perspectivas antes impensadas”, destaca Ezcurra.
El investigador también
subraya la importancia de la región: La Rioja y San Juan comparten una cuenca
excepcionalmente rica en fósiles del Triásico, un período
clave de la historia de la vida. “Es una verdadera ventana al pasado. Nuestro
grupo estudia el linaje de cocodrilos y aves, pero estos animales convivieron
con muchos otros: mamíferos primitivos, lagartijas, tortugas. Eso permite
reconstruir cómo eran los ecosistemas de aquel tiempo”, explica.
En particular, la
Formación Chañares —con una antigüedad estimada entre 237 y 233 millones de
años— es reconocida a nivel internacional por la abundancia y el excelente
estado de preservación de sus fósiles. “El Telkaralura forma parte de ese
conjunto excepcional, que aporta información clave sobre el origen de los
cocodrilos y otros grandes grupos de reptiles”, concluye el paleontólogo.
Mas info http://www.grupopaleo.com.ar/paleoargentina/principal.htm