lunes, 27 de julio de 2026

Los colmillos del Smilodon eran mucho más resistentes de lo que se creía.




Un reciente estudio sobre fósiles de megafauna hallados en Argentina aporta nuevas pruebas sobre la forma en que el Smilodon populator, el célebre tigre dientes de sable sudamericano, utilizaba sus impresionantes colmillos. La investigación demuestra que estos dientes no solo servían para abatir grandes presas, sino que también eran capaces de perforar huesos de gran dureza sin romperse, desafiando una de las hipótesis más aceptadas sobre la biología de este depredador.

El trabajo fue encabezado por la paleontóloga Yolanda Fernández-Jalvo y analizó restos fósiles procedentes del yacimiento de Salto de Piedra, en la provincia de Buenos Aires. Allí se identificaron perforaciones y surcos en huesos de mamíferos pleistocenos cuyas dimensiones y morfología coinciden con los colmillos de Smilodon. Las marcas incluso atraviesan el hueso cortical, la capa más compacta y resistente del esqueleto, lo que constituye una evidencia directa de la enorme fortaleza mecánica de estos caninos.

Durante décadas se consideró que los largos colmillos del tigre dientes de sable eran estructuras relativamente frágiles, adaptadas para penetrar tejidos blandos y evitar el contacto con el hueso. Sin embargo, los nuevos resultados indican que estos depredadores podían morder con suficiente potencia como para fracturar o perforar huesos, accediendo a la médula ósea y otros tejidos ricos en nutrientes. Este comportamiento amplía considerablemente lo que se conocía sobre su estrategia alimentaria.

El yacimiento de Salto de Piedra conserva una abundante fauna del Pleistoceno, integrada por perezosos gigantes, gliptodontes, mastodontes y otros grandes mamíferos que convivieron con el Smilodon. La excelente preservación de estos restos permitió reconstruir con mayor precisión las interacciones entre el gran felino y sus presas, aportando información clave sobre la ecología de los ecosistemas pampeanos durante la última Edad del Hielo.

Especialistas consultados destacan que este descubrimiento modifica la visión tradicional sobre la funcionalidad de los colmillos del Smilodon. En lugar de representar una limitación, estas estructuras habrían sido herramientas extraordinariamente resistentes, capaces de soportar elevadas cargas durante la alimentación. Además, las nuevas evidencias permitirán reconocer con mayor facilidad las huellas de depredación de este felino en otros conjuntos fósiles, mejorando la interpretación del registro paleontológico.

Para el paleontólogo Federico Agnolín, del Museo Argentino de Ciencias Naturales de Buenos Aires (Lacev – Conicet), este tipo de evidencias permite comprender con mayor precisión el comportamiento de uno de los mayores depredadores que habitó Sudamérica durante el Pleistoceno. El investigador sostiene que las nuevas marcas identificadas en los fósiles refuerzan la idea de que Smilodon populator no era un cazador limitado al uso delicado de sus enormes colmillos, sino un felino capaz de ejercer una fuerza considerable sobre las presas y aprovechar al máximo sus recursos alimenticios. A su juicio, estos hallazgos contribuyen a revisar antiguos modelos sobre la función de los dientes de sable y ofrecen una visión más completa de la ecología de este emblemático carnívoro.

En conjunto, el estudio ofrece una perspectiva renovada sobre uno de los mayores depredadores que habitaron Sudamérica y refuerza la idea de que el Smilodon populator fue un cazador altamente especializado, dotado de una anatomía mucho más robusta y eficiente de lo que se suponía hasta ahora.

Mas info en http://www.grupopaleo.com.ar/paleoargentina/principal.htm