domingo, 23 de agosto de 2026

Fémures de Antarctosaurus giganteus, en el Museo de La Plata.

 


Hace unos 90 millones de años, durante el Cretácico Superior, enormes titanosaurios recorrían lo que hoy es la provincia de Rio Negro. Entre ellos se encontraba Antarctosaurus giganteus, uno de los saurópodos de mayor tamaño conocidos para la Argentina. Fue descrito en 1929 por el paleontólogo alemán Friedrich von Huene.
 
A partir de sus restos, se ha estimado que este animal pudo superar los 25 metros de longitud, mientras que algunos estudios calcularon una masa cercana a las 69 toneladas. Sin embargo, estas cifras deben tomarse como estimaciones, ya que el registro fósil de A. giganteus es extremadamente incompleto.
 
Y aquí aparece una particularidad científica muy interesante: no sabemos con absoluta seguridad cómo era este dinosaurio ni siquiera si su asignación al género Antarctosaurus es correcta. El material conocido incluye principalmente los dos fémures, partes de los pubis, una porción de tibia, costillas y algunas vértebras caudales. Debido a la escasez de restos diagnósticos, algunos investigadores lo han considerado un nomen dubium —un nombre de validez incierta—, mientras que otros trabajos han defendido que podría representar un taxón diferente dentro de los gigantescos titanosaurios patagónicos.
 
Lo que sí sabemos: aquellos gigantescos fémures pertenecieron a un saurópodo herbívoro de dimensiones extraordinarias que habitó la Patagonia durante el Cretácico.
 
Más de nueve décadas después de su descripción, Antarctosaurus giganteus continúa siendo un verdadero gigante enigmático de la paleontología argentina.