lunes, 26 de octubre de 2026

Kawas benegasorum, una foca prehistórica del Mioceno de Patagonia, revela su última comida de hace 10 millones de años.

 




Los restos fósiles de Kawas benegasorum, encontrados en Península Valdés, conservan fragmentos de peces en la región abdominal. Un nuevo estudio permitió reconstruir parte de su dieta, profundizar en su anatomía y aportar información sobre la evolución de las focas en América del Sur.

Hace entre 9 y 10 millones de años, las costas de la actual Patagonia argentina estaban habitadas por una foca cuyos restos todavía tenían una historia por contar. Décadas después de su descubrimiento, un nuevo análisis de Kawas benegasorum permitió identificar fragmentos de peces preservados junto a su esqueleto y reconstruir parte de su alimentación.

El ejemplar fue encontrado durante la década de 1990 en Punta San Román, en la Península Valdés, provincia del Chubut. Su excepcional estado de conservación lo convirtió en el registro fósil de foca más completo conocido hasta el momento en Argentina, un país donde se han documentado solamente tres registros de este grupo de mamíferos marinos.

La investigación, realizada por especialistas del Centro Nacional Patagónico (CENPAT-CONICET), junto con una paleontóloga de Chile, fue publicada en la revista científica Royal Society Open Science. El trabajo no solo permitió revisar las características anatómicas y dentales del animal, sino también estudiar restos de su contenido estomacal, una evidencia poco frecuente en el registro fósil.

Uno de los aspectos más importantes del hallazgo es la presencia de fragmentos óseos de peces en la región abdominal del esqueleto. Estos restos, correspondientes a parte de la última comida del animal, brindaron una oportunidad excepcional para investigar sus hábitos alimentarios de manera directa.

El análisis permitió reconocer restos relacionados con lenguados, merluzas y peces escorpión. Sin embargo, debido a que los huesos estaban parcialmente digeridos y habían experimentado alteraciones químicas y físicas, no fue posible identificar con precisión todas las especies consumidas.

Aun con esas limitaciones, los investigadores determinaron que Kawas benegasorum se alimentaba de peces procedentes tanto de ambientes costeros como de aguas más profundas.

Esta evidencia permite caracterizarla como un depredador piscívoro oportunista, es decir, un animal que aprovechaba distintos recursos alimentarios disponibles en su entorno marino.

El resultado también aporta una comparación interesante con especies actuales de la región. Su dieta presenta similitudes con la de los lobos marinos sudamericanos y los machos de los elefantes marinos que habitan las costas patagónicas. Los investigadores interpretan esta coincidencia como un ejemplo de convergencia en las estrategias alimentarias: distintos pinnípedos pueden desarrollar hábitos similares cuando aprovechan recursos comparables.

A partir del estudio de sus restos óseos, los especialistas estimaron que el ejemplar medía entre 1,9 y 2,2 metros de longitud corporal. La nueva investigación también profundizó en el conocimiento de su esqueleto y su dentición. Aunque Kawas benegasorum había sido descrita científicamente en 2001, aquella publicación inicial no incluía una descripción anatómica detallada ni un análisis exhaustivo del contenido estomacal.

El nuevo trabajo permitió revisar esos aspectos pendientes y reunir información que no había sido documentada anteriormente, especialmente sobre sus dientes y su alimentación.

La conservación de los restos de peces junto al esqueleto representa una ventaja científica considerable. En muchas especies extintas, los hábitos alimentarios deben inferirse a partir de la forma del cráneo y la dentición o mediante análisis químicos. En este caso, el contenido estomacal proporciona una evidencia directa de lo que el animal había ingerido.

Además de reconstruir su dieta, los investigadores revisaron la posición evolutiva de Kawas benegasorum dentro del grupo de las focas.

El análisis de su anatomía y dentición reveló una combinación de características compartidas por los dos grandes grupos de focas: los Phocinae, representados actualmente en el hemisferio norte, y los Monachinae, presentes principalmente en el hemisferio sur. Esta combinación de rasgos dificulta establecer con exactitud sus relaciones de parentesco. A ello se suma la ausencia de algunas partes fundamentales del esqueleto, como el cráneo, que limita la posibilidad de resolver su ubicación precisa dentro del árbol evolutivo.

Por eso, aunque el nuevo estudio amplía considerablemente el conocimiento de esta especie, todavía quedan interrogantes sobre sus vínculos con otras focas extintas y actuales.

La importancia de Kawas benegasorum va más allá de su antigüedad. Su descubrimiento constituye una oportunidad poco común para estudiar la historia de los mamíferos marinos en América del Sur, especialmente porque los fósiles de focas son escasos en Chubut y en el resto del país.

El ejemplar procede de la Formación Puerto Madryn, cuyos afloramientos permiten investigar distintos aspectos de los ambientes que existieron en la región durante el Mioceno tardío.

La información obtenida permite comparar la alimentación de los pinnípedos que vivieron hace millones de años con la de sus representantes actuales. De esta manera, los científicos pueden investigar qué estrategias alimentarias se mantuvieron a lo largo del tiempo y cuáles pudieron cambiar durante la evolución del grupo.

El estudio fue liderado por Ana Valenzuela-Toro, del Centro de Investigación y Avance de la Paleontología e Historia Natural de Atacama, en Chile. Participaron también Felipe Busker, Mónica Buono y José Cuitiño, del Instituto Patagónico de Geología y Paleontología, y Néstor García, del Centro para el Estudio de los Sistemas Marinos, ambos pertenecientes al CENPAT-CONICET, en Puerto Madryn.

Así, un fósil descubierto hace décadas vuelve a aportar información fundamental. Los pequeños fragmentos de peces conservados junto a los huesos de una foca prehistórica permiten reconstruir una parte de su vida y ofrecen nuevas pistas sobre la historia evolutiva de los mamíferos marinos que habitaron las costas patagónicas hace aproximadamente 10 millones de años. Fuente: ADNsur, Conicet y Royal Society Open Science.

Mas info en http://www.grupopaleo.com.ar/paleoargentina/principal.htm