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sábado, 23 de mayo de 2026

Bicharracosaurus dionidei, un nuevo dinosaurio gigante del jurásico de Chubut.




 

La nueva especie, Bicharracosaurus dionidei, es un dinosaurio herbívoro de cuello largo que fue nombrada en honor a Dionide Mesa, el poblador rural que encontró sus restos y a su particular forma de referirse a ellos. El descubrimiento aporta claves sobre la diversidad de dinosaurios que habitaron la Patagonia hace unos 160 millones de años.

“Dionide vive solo y se mueve a caballo por el campo. Cada vez que encontraba fósiles nos avisaba y decía: ‘¡Encontré un bicharraco!’, y nos llevaba hasta el lugar. A veces hablaba de una ‘paleta’, y era una escápula; otras de un ‘costillar’, y terminábamos encontrando vértebras con costillas asociadas”, recuerda José Luis Carballido (CONICET–MEF), coautor del estudio. Los primeros restos que Dionide descubrió de Bicharracosaurus fueron los de un costillar, del que asomaban vértebras aún articuladas en el terreno.

El nombre del dinosaurio combina “bicharraco”, un término coloquial que Dionide utilizaba para referirse a sus hallazgos, con el término griego saurus (“lagarto”), mientras que dionidei hace referencia a su nombre. “El nombre no solo es un homenaje a él, sino también a todas las personas de campo que colaboran en estos descubrimientos”, agrega Carballido.

Los fósiles pertenecen a un solo individuo del que se preservaron parte de la columna vertebral, costillas dorsales y fragmentos de la cadera. “Sabemos que Bicharracosaurus es un dinosaurio adulto que pudo haber alcanzado unos 15 metros de largo y cerca de 20 toneladas de peso”, explica Carballido. “Lo más distintivo son sus espinas neurales —las proyecciones óseas sobre las vértebras—. Mientras que en la mayoría de los saurópodos son más anchas que largas, en este dinosaurio están comprimidas y alargadas de adelante hacia atrás”.

“Desde el punto de vista evolutivo, Bicharracosaurus pertenece a los Macronaria, un grupo de saurópodos con origen en el Jurásico y que luego dominaría los ecosistemas terrestres hasta el final del Cretácico. Entre sus representantes más conocidos se encuentran dinosaurios gigantes como Brachiosaurus y Patagotitan. Su hallazgo es especialmente importante porque los registros jurásicos en el hemisferio sur de este grupo son muy escasos”, detalla.

El hallazgo proviene de yacimientos jurásicos al noroeste de la provincia del Chubut, en la Formación Cañadón Calcáreo de unos 160 millones de años. Esta unidad geológica, reconocida a nivel internacional, es una verdadera ventana al Jurásico en Gondwana. “Es una edad de la que tenemos muy pocos registros de dinosaurios en el hemisferio sur, por lo que cada descubrimiento nos aporta información clave”, señala Carballido.

Desde hace más de dos décadas, paleontólogos del CONICET y del Museo Paleontológico Egidio Feruglio (MEF) realizan trabajos de campo en esta región junto a investigadores de otras instituciones, con el apoyo de la Fundación Alemana de Investigación (DFG). Gracias a estos trabajos se han descubierto varios dinosaurios, entre ellos el saurópodo Tehuelchesaurus benitezii, Brachytrachelopan mesai —con un cuello inusualmente corto— y restos que sugieren la presencia de otros grandes saurópodos e incluso de un estegosaurio. En ese contexto, Bicharracosaurus dionidei se suma a la lista de especies que permiten reconstruir la diversidad de dinosaurios que habitaron la Patagonia hace millones de años.

Este nuevo dinosaurio no solo amplía el conocimiento sobre los herbívoros del Jurásico patagónico, sino que también aporta pistas sobre la evolución temprana de los saurópodos que, millones de años después, darían lugar a gigantes como el Patagotitan. Mef.org

Mas info en http://www.grupopaleo.com.ar/paleoargentina/principal.htm

martes, 14 de abril de 2026

Alnashetri cerropoliciensis, un nuevo pequeño pero increíble dinosaurio del Cretácico superior de Rio Negro.




Un fósil patagónico de 95 millones de años reescribe la historia de los dinosaurios alvarezsaurios. El descubrimiento, protagonizado por paleontólogos del CONICET y colegas de Estados Unidos, se publicó en la prestigiosa revista Nature.

En el árido paisaje de La Buitrera, al norte de Río Negro, un equipo internacional de paleontólogos halló un fósil excepcionalmente completo que está cambiando la manera en que entendemos la evolución de los alvarezsaurios, un grupo enigmático de pequeños dinosaurios carnívoros. El descubrimiento, liderado por investigadores del CONICET junto a colegas de Estados Unidos, fue publicado en la prestigiosa revista Nature. 

El hallazgo corresponde a Alnashetri cerropoliciensis, un dinosaurio de apenas 70 centímetros de largo y un kilogramo de peso, que vivió hace unos 95 millones de años en el Cretácico Superior. Su excelente preservación permitió observar detalles inéditos de la dentición y el cráneo, así como confirmar que estos animales ya eran diminutos antes de especializarse en dietas insectívoras, desafiando la hipótesis de que su tamaño reducido se debía a la mirmecofagia. 

Los alvarezsaurios son un grupo de dinosaurios carnívoros, surgido hace unos 150 millones de años, caracterizado por sus cuerpos livianos, cabezas pequeñas y dientes diminutos y numerosos. La mayor parte de sus representantes conocidos fueron encontrados en Mongolia, China y Argentina, aunque también han aparecido en otros lugares del mundo. Entre las características que los diferencian de otros carnívoros se destacan los brazos pequeños, que en las especies más tardías alcanzaron un grado tal de reducción que solo tenían un único dedo en la mano, con una garra robusta, mientras que los demás dedos eran mucho más pequeños o casi inexistentes. Estas adaptaciones han llevado a muchos paleontólogos a considerar que excavaban los termiteros y usaban una larga lengua para alimentarse como osos hormigueros. Por este motivo, se ha propuesto que estos dinosaurios se hicieron pequeños debido a su especialización en comer insectos. Sin embargo, el hallazgo de Alnashetri, un diminuto alvarezsaurio basal, viene a demostrar que esto no fue así.

Los análisis filogenéticos revelan que Alnashetri ocupa una posición basal dentro del linaje, lo que indica que los alvarezsaurios se originaron en Pangea y se dispersaron por distintos continentes antes de la fragmentación. Este hallazgo también permitió reclasificar fósiles previamente misteriosos de Norteamérica y Europa como miembros del grupo. 

“Este ejemplar nos muestra que los alvarezsaurios no se hicieron pequeños por su dieta, sino que siempre fueron de escaso tamaño”, explica Sebastián Apesteguía, investigador del CONICET y responsable directo del hallazgo.  El nuevo espécimen de Alnashetri es el ejemplar más completo y de menor tamaño de un alvarezsaurio descubierto hasta ahora en Sudamérica. De la totalidad del esqueleto solo faltan el techo del cráneo, partes de la cola y porciones del lado derecho.

El hallazgo y estudio de un nuevo ejemplar tan bien preservado y completo de un alvarezsaurio que vivió en Sudamérica hace unos 95 millones de años es importante porque nos permite comprender cómo y dónde evolucionó este enigmático linaje de dinosaurios carnívoros, y cómo se diversificó en diferentes continentes. El nuevo ejemplar también suministra información fundamental sobre la evolución corporal del grupo, al cuestionar ideas previas, como la constante miniaturización lo largo de la evolución

El estudio, que contó con el apoyo de la National Geographic Society, fue encabezado por el investigador Peter J. Makovicky, de la University of Minnesota, The Field Museum y Stony Brook University (Estados Unidos), junto a Jonathan S. Mitchell, del Coe College (Estados Unidos). Por parte del CONICET fue encabezado por Sebastián Apesteguía, Jorge Meso, también participó Federico A. Gianechini, del Instituto Multidisciplinario de Investigaciones Biológicas de San Luis. (IMIBIO-SL, CONICET-UNSL) con la colaboración de Fundación Azara.

Referencia bibliográfica:

Makovicky, P.J., Mitchell, J.S., Meso, J.G. et al. Argentine fossil rewrites evolutionary history of a baffling dinosaur clade. Nature (2026). https://doi.org/10.1038/s41586-026-10194-3

Mas info en http://www.grupopaleo.com.ar/paleoargentina/principal.htm

jueves, 25 de diciembre de 2025

Huayracursor jaguensis, una nueva especie de dinosaurio en el Triásico Tardío de La Rioja.

 





La nueva especie vivió hace unos 230 millones de años, durante una etapa de auge de los ecosistemas terrestres, caracterizada por la aparición de nuevos grupos de animales. Por su relevancia, el hallazgo fue publicado en la prestigiosa revista Nature.

 Un equipo paleontológico descubrió en la Precordillera de La Rioja (a más de 3000 msnm) el esqueleto casi completo-y prácticamente articulado- de un dinosaurio de cuello largo que vivió hace aproximadamente unos 230 millones de años. Esta antigüedad sitúa a la nueva especie, bautizada como Huayracursor jaguensis, en el Triásico Tardío, una etapa de grandes trasformaciones en los ecosistemas terrestres, caracterizada por la aparición de los primeros dinosaurios y los antecesores de los mamíferos. El hallazgo se produjo en la Quebrada de Santo Domingo, una región con gran riqueza fosilífera, en la que durante los últimos diez años se han encontrado, además de otros dinosaurios, diversos representantes de la fauna triásica, como rincosaurios y cinodontes traversodóntidos. Por su relevancia, el hallazgo de esta nueva especie fue publicado en la prestigiosa revista Nature.

“Es uno de esos descubrimientos que no se dan a menudo. La región en la que trabajamos es muy inhóspita debido a la altura, los vientos fuertes, la baja temperatura y el clima cambiante, aunque cautiva con sus paisajes espectaculares. El nombre Huayracursor homenajea al viento, mientras que jaguensis refleja la cercanía con Jagüé, un antiguo pueblo de arrieros ubicado a 40 kilómetros de la Quebrada Santo Domingo”, explica Martín Hechenleitner, investigador del CONICET en el Centro Regional de Investigaciones Científicas y Transferencia Tecnológica de La Rioja (CRILAR, CONICET-UNLaR-SEGEMAR-UNCa-Gobierno de La Rioja) y primer autor del artículo.

El equipo responsable del hallazgo de Huayracursor formó parte también de las primeras expediciones a esta región al oeste de la provincia de La Rioja, que hasta entonces permanecía prácticamente inexplorada, en las que se comenzó a revelar la presencia de fósiles triásicos.

“Estimamos que Huayracursor debe tener una edad de entre unos 230 a 225 millones de años, lo que lo convierte en uno de los dinosaurios más antiguos del mundo. Por más de medio siglo, las faunas de esa edad estuvieron confinadas a descubrimientos en el Parque Provincial Ischigualasto, en San Juan; en la región de Cerro Las Lajas, al sur de La Rioja; y en el estado de Rio Grande do Sul (Brasil). Esta nueva región, dentro de una cuenca geológica prácticamente inexplorada, abre una perspectiva de grandes descubrimientos. Pocas veces en la vida se puede decir que se encontraron sitios totalmente novedosos, con una fauna extraordinaria por su preservación y abundancia”, señala Agustín Martinelli, investigador del CONICET en el Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia” (MACNBR, CONICET) y segundo autor del artículo.

Huayracursor es un sauropodomorfo primitivo, un linaje muy exitoso de dinosaurios herbívoros que incluye a los gigantes de cuello largo como Argentinosaurus y Patagotitan. Los análisis lo agrupan en el grupo Bagualasauria, junto a parientes que vivieron durante la misma época en lo que hoy es el Estado de Rio Grande do Sul, en Brasil.

“Huayracursor es novedoso porque presenta dos rasgos que son clave: un cuello considerablemente más largo y un tamaño más grande que la mayoría de sus contemporáneos. Estos aspectos confirman una aparición muy temprana y sincrónica de ambas características, que fueron fundamentales en la historia evolutiva de los sauropodomorfos”, indica Hechenleitner.

Del esqueleto de Huayracursor se encontraron una parte del cráneo, una serie vertebral completa hasta la cola y también extremidades anteriores y posteriores prácticamente completas. Por el carácter casi completo del fósil, Hechenleitner cree que se convertirá en una referencia para estudiar la evolución temprana de los sauropodomorfos y de los dinosaurios en general.

 

En cuanto al tamaño y peso del animal, Malena Juarez, becaria doctoral del CONICET en el CRILAR y una de las autoras del artículo, señala: “Estimamos una longitud de dos metros aproximadamente y unos dieciocho kilogramos para un individuo adulto, siendo casi el doble que otros parientes cercanos encontrados en Argentina, como, por ejemplo, Eoraptor lunensis, el famoso dinosaurio primitivo encontrado en el Parque Provincial Ischigualasto, en San Juan”. En este momento, Juarez se encuentra trabajando en la descripción detallada de los restos disponibles de Huayracursor como parte de su tesis doctoral, para poder conocer en profundidad su anatomía y sus relaciones con otros dinosaurios de Sudamérica, África e India.

Respecto de las expectativas del equipo a futuro, Sebastián Rocher, investigador del CONICET en la Universidad Nacional de La Rioja (UNLaR) y otro de los autores del trabajo, indica: “A partir de estudios estratigráficos y sedimentológicos, pudimos reconocer que los terrenos triásicos de la Precordillera Norte pertenecen a una cuenca sedimentaria que evolucionó de manera independiente de otras cuencas del suroeste de Gondwana. Esto abre la posibilidad de extender las exploraciones aún más al oeste, en la cordillera de los Andes”.

Del estudio también participaron los investigadores del CONICET Lucas Fiorelli, del CRILAR, Jeremías Taborda, del Centro de Investigaciones en Ciencias de la Tierra (CICTERRA, CONICET-UNC), y Julia Desojo, de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP).


miércoles, 24 de diciembre de 2025

Presentaron el primer registro de un dinosaurio para la provincia de Corrientes.

 



Se trata de fósiles de un «titanosaurio» el primer registro de un dinosaurio para la provincia de Corrientes, restos que fueron hallados por investigadores, becarios y técnicos del Centro de Ecología Aplicada del Litoral (CONICET-UNNE) en sedimentos de la Formación Solari. «Es un gran hallazgo para la paleontología de la región».

La región nordeste de Argentina, al igual que todo el territorio del país, constituyó el hábitat de numerosas especies en el pasado, pero no se tenía información acerca de vertebrados de la época de los dinosaurios en el NEA.

En el caso de la provincia de Corrientes, cuando se habla de vertebrados fósiles, lo primero que se piensa es en los grandes mamíferos del Arroyo Toropí, gliptodontes, perezosos, toxodontes, entre otros, que vivieron en esta parte del nordeste hace unos 60 mil años.

Sin embargo, la verdad es que hasta hace muy poco los registros más antiguos de vertebrados en Corrientes correspondían a los mamíferos de la Formación Fray Bentos recuperados en el Río Corrientes, en el Arroyo Ávalos o en las cercanías de Curuzú Cuatiá, los cuales son del Periodo Oligoceno y tendrían una antigüedad de unos 25 millones de años aproximadamente.

Pero la dedicación de un equipo de paleontólogos del Centro de Ecología Aplicada del Litoral (CECOAL, CONICET-UNNE) por seguir generando conocimiento de relevancia para la región sobre la fauna del pasado, posibilitó confirmar el primer registro de un dinosaurio para la provincia de Corrientes y el NEA.

Se trata de un ejemplar de titanosaurio, del grupo de los dinosaurios saurópodos, herbívoros de cuello largo que eran muy abundantes en el hemisferio sur.

«Es un gran hallazgo para la paleontología de Corrientes y la región», resaltaron desde el equipo que participó en el hallazgo e identificación del fósil, integrado por el Téc. Pedro Cuaranta, el Lic. Marcos Roig, el Dr. Francisco Cuadrelli y el Dr. Lionel Fernández Pacella, todos del CECOAL, junto al Téc. Carlos Luna del IDACOR (CONICET-UNC).

La novedad fue formalmente dada a conocer en el marco de las «V Jornadas Científicas de Ecología y Paleontología» organizada por el CECOAL y realizada en la UNNE.

Casi dos años pasaron desde que se colectó el material fósil hasta la confirmación de que se trata del primer registro de un dinosaurio para la provincia de Corrientes.

A mediados del año 2023, en el marco del proyecto «Evolución Paleoambiental durante el Cuaternario en la provincia de Corrientes» a cargo del Dr. Lionel Fernández Pacella, investigador del CECOAL, se realizó una campaña de prospección en un sitio correspondiente a la Formación Solari, entre Mercedes y Curuzú Cuatiá, para poder profundizar el estudio de este yacimiento.

Durante los relevamientos, se colectaron diversos tipos de materiales, pero uno de ellos llamó la atención del Téc. Pedro Cuaranta, quien, con gran acierto, pudo observar que entre los clastos a la orilla de un pequeño arroyo donde aflora la formación Solari, de edad Cretácica, se encontraba un elemento que era diferente al resto del material presente en el sitio.

Efectivamente, el material hallado correspondía a un osteodermo, una placa ósea que se forma dentro de la piel o escamas de diversos animales.

Tras ser colectado, el material fue analizado mediante distintas técnicas y comparado morfológicamente con similares depositados en otras instituciones.

Se realizó también una microtomografía en el Laboratorio de Análisis de Materiales por Espectrometría de Rayos X (LAMARX) de la Universidad de Córdoba, con el objeto de una mejor caracterización de la microanatomía, e incluso se incorporó al equipo de trabajo al Dr. Ignacio Cerda, del Museo Carlos Ameghino de Cipolletti, quien tiene una amplia experiencia en el estudio de materiales de este tipo.

Así, los distintos estudios, que están pronto a ser publicados en una revista internacional, permitieron asignar preliminarmente este osteodermo a dinosaurios saurópodos, un grupo ampliamente registrado en Uruguay como así también en Entre Ríos.

“Más específicamente se corresponde a un titanosaurio, los reconocidos dinosaurios herbívoros de cuello largo, que eran muy abundantes en esta parte del hemisferio sur”, destacaron en diálogo con UNNE los investigadores de CECOAL.

Mas info en  http://www.grupopaleo.com.ar/paleoargentina/principal.htm