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jueves, 24 de septiembre de 2026

Pampaluctor calibar, un nuevo metaterio dientes de sable para el Plio-Pleistoceno bonaerense.




 

Pampaluctor calibar, fue un formidable depredador de unos 100 kilos, vivió en el sudeste bonaerense durante la transición entre el Plioceno y el Pleistoceno.

Las barrancas costeras de Miramar vuelven a aportar una pieza extraordinaria para reconstruir la historia de la fauna prehistórica de América del Sur. Un equipo de paleontólogos acaba de describir formalmente una nueva especie de mamífero depredador: Pampaluctor calibar, un antiguo pariente de los marsupiales actuales que perteneció al grupo de los tilacosmílidos, conocidos por sus enormes dientes de sable. El material fue observado en 2013, y recuperado en 2016, debido a que se encontraba en una zona de difícil acceso. Pero, recientemente, y luego de ser estudiado, se determinó de que se trataba de un nuevo género y especie, lo que dificultado inicialmente su clasificación.

El nuevo animal fue dado a conocer en septiembre de 2026 en la revista científica Alcheringa: An Australasian Journal of Palaeontology, mediante el trabajo titulado “A new sabre-toothed thylacosmilid (Thylacosmilidae, Metatheria) from the Pliocene–Pleistocene of Southern Buenos Aires Province, Argentina”, firmado por sus autores: Eric N. del Campo, Federico L. Agnolín, Nicolás R. Chimento, Daniel Boh, Mariano Magnussen y Francisco De Cianni.

A primera vista, Pampaluctor calibar podría confundirse con un gran felino debido a sus enormes dientes de sable. Sin embargo, no pertenecía al mismo linaje que Smilodon, el famoso felino dientes de sable que habitó Sudamérica durante el Pleistoceno. Smilodon era un mamífero placentario, relacionado evolutivamente con los felinos actuales, mientras que Pampaluctor era un metaterio, perteneciente a un linaje de mamíferos más próximo a los marsupiales actuales. La semejanza entre ambos constituye un notable ejemplo de evolución convergente, es decir, dos grupos de mamíferos evolutivamente distantes desarrollaron, de manera independiente, grandes caninos o colmillos superiores y adaptaciones asociadas a la depredación. Por ello, aunque sus apariencias resultan sorprendentemente similares, Pampaluctor y Smilodon representan dos historias evolutivas diferentes que llegaron a soluciones anatómicas parecidas frente a formas de vida semejantes ambientales semejantes.

Los tilacosmílidos desarrollaron una de las formas más espectaculares de especialización depredadora conocidas entre los mamíferos. Sus característicos caninos superiores alargados, semejantes a cuchillas, les dieron el aspecto de auténticos "dientes de sable".

Dentro de este grupo, Pampaluctor calibar resulta especialmente interesante por su tamaño. Las estimaciones realizadas a partir del material fósil indican una masa corporal cercana a los 100 kilogramos, situándolo entre los grandes depredadores mamíferos conocidos para América del Sur.

En otras palabras, hace varios millones de años, las mismas tierras que hoy conocemos como el sudeste de la provincia de Buenos Aires estuvieron habitadas por un depredador de dimensiones comparables a las de algunos de los grandes carnívoros actuales.

El ejemplar que permitió reconocer esta nueva especie fue encontrado en los afloramientos de la Formación Vorohué (eun estrato geológico), en un acantilado costero situado al norte de Miramar, provincia de Buenos Aires.

El hallazgo es particularmente significativo porque no se trata simplemente de un hueso aislado. El ejemplar tipo está representado por un esqueleto postcraneal parcial, que conserva diferentes elementos anatómicos capaces de aportar información sobre las dimensiones y relaciones evolutivas del animal.

Entre los restos se encuentran las primeras seis vértebras cervicales, parte de la escápula derecha, el extremo distal del húmero derecho, parte del radio derecho, gran parte del fémur izquierdo, parte de la tibia izquierda, dos vértebras caudales y un pequeño fragmento de un hueso distal de la extremidad.

El nombre científico también guarda una historia particular. El género Pampaluctor combina una referencia a la región pampeana, donde fue descubierto el fósil, con la palabra latina luctor, que significa "luchar" o "forcejear". El nombre específico calibar hace referencia a Calibar, un gaucho del siglo XIX conocido por su actividad como rastreador de ladrones en la Argentina. De esta manera, el nombre científico vincula al animal fósil con la geografía pampeana y con un personaje de la tradición histórica argentina.

El estudio también permitió establecer la posición evolutiva de Pampaluctor dentro de los tilacosmílidos. Los análisis filogenéticos realizados por los autores recuperaron a Pampaluctor calibar como el taxón hermano de Thylacosmilus, el célebre "marsupial dientes de sable" que habitó América del Sur durante el Neógeno y que se convirtió en uno de los ejemplos más llamativos de evolución convergente entre mamíferos depredadores.

Esto significa que Pampaluctor y Thylacosmilus comparten un antepasado común más reciente entre sí que con otros tilacosmílidos conocidos. El descubrimiento amplía, por lo tanto, el conocimiento sobre la diversidad y evolución de estos singulares depredadores sudamericanos. A diferencia de su pariente más famoso, el Thylacosmilus, el Pampaluctor poseía extremidades anteriores sumamente poderosas y desarrolladas para el agarre, combinadas con patas traseras más cortas. Esto sugiere que adoptó una estrategia de caza similar a la del felino placentario Smilodon, especializada en someter y forcejear fuertemente a sus presas en el suelo antes de morder.

Hay otro aspecto que hace particularmente importante al nuevo fósil. Por su antigüedad geológica, Pampaluctor calibar es actualmente considerado el tilacosmílido más joven conocido. Sus restos proceden de niveles asignados a la Formación Vorohué, correspondientes al intervalo entre el Plioceno tardío y el Pleistoceno temprano, es decir, unos 2,5 millones de años antes del presente.

Esto coloca a este gran depredador en un momento fundamental de la historia faunística sudamericana: una época de profundos cambios ambientales y de transformación de las comunidades de mamíferos. Durante este período se desarrollaba además el proceso conocido como Gran Intercambio Biótico Americano, mediante el cual numerosos animales provenientes de América del Norte ingresaron a Sudamérica y, en sentido inverso, distintos grupos sudamericanos se desplazaron hacia el norte.

La presencia de un gran tilacosmílido en este contexto resulta especialmente interesante para comprender cómo coexistieron los antiguos depredadores metaterios sudamericanos con los nuevos grupos de mamíferos que comenzaban a incorporarse a las faunas de la región. El descubrimiento de Pampaluctor calibar vuelve a poner en primer plano la extraordinaria importancia de los acantilados y barrancas del litoral bonaerense para el estudio de la evolución de los mamíferos sudamericanos.

La región de Miramar conserva un registro fósil excepcional que documenta una sucesión de faunas que se extiende durante millones de años. En sus sedimentos han quedado preservados restos de grandes herbívoros, pequeños mamíferos, aves, reptiles y numerosos depredadores.

Ahora, a esa larga lista se incorpora un nuevo protagonista: un gigantesco metaterio de dientes de sable que habitó estas tierras mucho antes de que existieran las ciudades, las rutas y las playas turísticas que conocemos actualmente. Su hallazgo demuestra además que el patrimonio paleontológico de Miramar continúa proporcionando información científica de relevancia internacional.

Pampaluctor calibar no es solamente un nuevo género y una nueva especie para la lista de mamíferos fósiles argentinos. Es también una nueva pieza para reconstruir el complejo escenario evolutivo de los grandes depredadores sudamericanos y una evidencia más de la extraordinaria historia natural que permanece registrada en las barrancas del sudeste bonaerense.

Debido a su antigüedad geológica, representa el tilacosmílido y el esparasodonto más joven conocido por la ciencia hasta la fecha. Su supervivencia hasta el Pleistoceno temprano demuestra que estos depredadores nativos llegaron a convivir temporalmente con los carnívoros placentarios que migraron desde Norteamérica durante el Gran Intercambio Biótico Americano.

Mas info en http://www.grupopaleo.com.ar/paleoargentina/principal.htm


sábado, 20 de junio de 2026

Antusuchus rionegrinus, un nuevo cocodrilo en el Cretácico de Rio Negro.

 



Se realizó en La Buitrera, uno de los yacimientos paleontológicos más importantes de la Patagonia. La nueva especie, bautizada Antusuchus rionegrinus, aporta pistas sobre la evolución de antiguos depredadores que habitaron los desiertos del Cretácico.

Un equipo de investigadores argentinos identificó una nueva especie de cocodrilo fósil que habitó el norte de la Patagonia hace más de 100 millones de años. El hallazgo se produjo en el Área Paleontológica La Buitrera, en Río Negro, y fue publicado recientemente en la revista científica Historical Biology. El descubrimiento confirma a la Patagonia como uno de los sitios más relevantes del país para la paleontología, con proyección nacional e internacional.

La especie fue bautizada como Antusuchus rionegrinus y representa un nuevo integrante de los peirosáuridos, un grupo de cocodrilos terrestres depredadores que se distribuyó ampliamente por los continentes australes durante la era de los dinosaurios.

La investigación fue liderada por la doctora María Lucila Fernández Dumont, de la Fundación Azara, y se apoya en más de dos décadas de trabajos científicos desarrollados en La Buitrera por el equipo encabezado por el paleontólogo Sebastián Apesteguía (en la foto con una reconstrucción).

A diferencia de los cocodrilos actuales, asociados a ambientes acuáticos, Antusuchus rionegrinus estaba adaptado a la vida en tierra firme. Los investigadores estiman que tenía el tamaño aproximado de un perro mediano y que ocupaba el rol de depredador en un ecosistema dominado por dunas y condiciones áridas.

Hace unos 100 millones de años, el paisaje de la región era muy diferente al actual. Donde hoy se extienden Río Negro y Neuquén existía un enorme desierto de dunas móviles conocido como Desierto de Kokorkom, un ambiente cálido y seco en el que convivían algunos de los dinosaurios más grandes que habitaron la Tierra.

Los fósiles fueron hallados en cercanías de La Piedra Sola y corresponden a dos ejemplares. Para su estudio se utilizaron técnicas de preparación mecánica, tomografías computadas de alta resolución y microscopía electrónica, herramientas que permitieron analizar estructuras internas sin dañar el material.

La Buitrera continúa revelando especies desconocidas y consolidándose como uno de los sitios más relevantes del país para el estudio de la vida prehistórica. (Fundación Azara)

Mas info en http://www.grupopaleo.com.ar/paleoargentina/principal.htm


martes, 14 de abril de 2026

Alnashetri cerropoliciensis, un nuevo pequeño pero increíble dinosaurio del Cretácico superior de Rio Negro.




Un fósil patagónico de 95 millones de años reescribe la historia de los dinosaurios alvarezsaurios. El descubrimiento, protagonizado por paleontólogos del CONICET y colegas de Estados Unidos, se publicó en la prestigiosa revista Nature.

En el árido paisaje de La Buitrera, al norte de Río Negro, un equipo internacional de paleontólogos halló un fósil excepcionalmente completo que está cambiando la manera en que entendemos la evolución de los alvarezsaurios, un grupo enigmático de pequeños dinosaurios carnívoros. El descubrimiento, liderado por investigadores del CONICET junto a colegas de Estados Unidos, fue publicado en la prestigiosa revista Nature. 

El hallazgo corresponde a Alnashetri cerropoliciensis, un dinosaurio de apenas 70 centímetros de largo y un kilogramo de peso, que vivió hace unos 95 millones de años en el Cretácico Superior. Su excelente preservación permitió observar detalles inéditos de la dentición y el cráneo, así como confirmar que estos animales ya eran diminutos antes de especializarse en dietas insectívoras, desafiando la hipótesis de que su tamaño reducido se debía a la mirmecofagia. 

Los alvarezsaurios son un grupo de dinosaurios carnívoros, surgido hace unos 150 millones de años, caracterizado por sus cuerpos livianos, cabezas pequeñas y dientes diminutos y numerosos. La mayor parte de sus representantes conocidos fueron encontrados en Mongolia, China y Argentina, aunque también han aparecido en otros lugares del mundo. Entre las características que los diferencian de otros carnívoros se destacan los brazos pequeños, que en las especies más tardías alcanzaron un grado tal de reducción que solo tenían un único dedo en la mano, con una garra robusta, mientras que los demás dedos eran mucho más pequeños o casi inexistentes. Estas adaptaciones han llevado a muchos paleontólogos a considerar que excavaban los termiteros y usaban una larga lengua para alimentarse como osos hormigueros. Por este motivo, se ha propuesto que estos dinosaurios se hicieron pequeños debido a su especialización en comer insectos. Sin embargo, el hallazgo de Alnashetri, un diminuto alvarezsaurio basal, viene a demostrar que esto no fue así.

Los análisis filogenéticos revelan que Alnashetri ocupa una posición basal dentro del linaje, lo que indica que los alvarezsaurios se originaron en Pangea y se dispersaron por distintos continentes antes de la fragmentación. Este hallazgo también permitió reclasificar fósiles previamente misteriosos de Norteamérica y Europa como miembros del grupo. 

“Este ejemplar nos muestra que los alvarezsaurios no se hicieron pequeños por su dieta, sino que siempre fueron de escaso tamaño”, explica Sebastián Apesteguía, investigador del CONICET y responsable directo del hallazgo.  El nuevo espécimen de Alnashetri es el ejemplar más completo y de menor tamaño de un alvarezsaurio descubierto hasta ahora en Sudamérica. De la totalidad del esqueleto solo faltan el techo del cráneo, partes de la cola y porciones del lado derecho.

El hallazgo y estudio de un nuevo ejemplar tan bien preservado y completo de un alvarezsaurio que vivió en Sudamérica hace unos 95 millones de años es importante porque nos permite comprender cómo y dónde evolucionó este enigmático linaje de dinosaurios carnívoros, y cómo se diversificó en diferentes continentes. El nuevo ejemplar también suministra información fundamental sobre la evolución corporal del grupo, al cuestionar ideas previas, como la constante miniaturización lo largo de la evolución

El estudio, que contó con el apoyo de la National Geographic Society, fue encabezado por el investigador Peter J. Makovicky, de la University of Minnesota, The Field Museum y Stony Brook University (Estados Unidos), junto a Jonathan S. Mitchell, del Coe College (Estados Unidos). Por parte del CONICET fue encabezado por Sebastián Apesteguía, Jorge Meso, también participó Federico A. Gianechini, del Instituto Multidisciplinario de Investigaciones Biológicas de San Luis. (IMIBIO-SL, CONICET-UNSL) con la colaboración de Fundación Azara.

Referencia bibliográfica:

Makovicky, P.J., Mitchell, J.S., Meso, J.G. et al. Argentine fossil rewrites evolutionary history of a baffling dinosaur clade. Nature (2026). https://doi.org/10.1038/s41586-026-10194-3

Mas info en http://www.grupopaleo.com.ar/paleoargentina/principal.htm