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martes, 11 de junio de 2024

Encuentran un cráneo de Tursiops en una antigua ingresion marina en San Pedro.





 Fue hallado por dos pescadores y puesto a disposición del Museo Paleontológico de San Pedro. El animal vivió en la zona durante la última ingresión del mar al continente.

Damián Crispien y Pablo Silva son pescadores en la zona de San Pedro, a 170 km de Buenos Aires, y nunca pensaron que el río les reservaba una gran sorpresa. En una de las tantas madrugadas en las que se hacen al agua en busca del sustento para sus familias, pescaron el cráneo de un delfín de 5.000 años de antigüedad!!

La pieza hallada por Crispien y Silva se conserva en perfecto estado, como si el cetáceo hubiera muerto hace apenas unas semanas. Es un cráneo de casi 60 cm de longitud y unos 30 cm de ancho.

Es un registro extremadamente valioso, tanto por el animal del que se trata como por el lugar donde fue encontrado.

El material corresponde a un delfín “nariz de botella” (Tursiops truncatus), muy conocido por todos porque es la especie más cercana al hombre y se la puede ver en muchos acuarios del mundo. Su nombre común proviene de su particular nariz en forma de bulbo.

Este cráneo fue pescado en el riacho Baradero, en un sector conocido como “Bajo del Tala”, partido de San Pedro; un sitio a unos 400 kilómetros tierra adentro del litoral marítimo actual.

Durante la última ingresión marina al continente, ocurrida durante el Holoceno, entre unos 7.000 y 3.500 años atrás, el mar ingresó por el Río de la Plata y ocupando el cauce del río Paraná, fue inundando todos los sectores bajos hasta pasando Rosario. Debido a esto, en ciertas ocasiones, suelen aparecer restos de diferentes animales que habitaron aquel ecosistema de estuario.

Para la clasificación del ejemplar, el Museo Paleontológico de San Pedro contó con la participación del Dr. Sergio Bogan, de la División Ictiología del Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia” (MACN-CONICET) y el Dr. Sergio Lucero, de la División Mastozoología; de la misma institución científica.

Los especialistas coincidieron en clasificar a este antiguo delfín dentro del género Tursiops, un animal al que en la actualidad se lo encuentra en diferentes regiones del planeta, habitando zonas costeras y amplios estuarios; frecuenta ambientes tranquilos similares a los que se formaron en el delta del Paraná inferior durante la ingresión marina del Holoceno.

Desde la Dirección del Museo Paleontológico de San Pedro, José Luis Aguilar, explica detalles de este hallazgo histórico: “El primer contacto con el descubrimiento de los dos pescadores nos llegó de parte de Nicolás Crispien, operador de la radio local y primo de Damián, solicitando colaboración del museo para identificar 'algo' que los dos amigos acababan de sacar del río. Cuando vi la imagen del cráneo no lo podía creer. Un cráneo de delfín no se saca todos los días del fondo del río!!”

Y continúa: “Este hallazgo, es el primer registro de delfines para el norte de la provincia de Buenos Aires y sur de Entre Ríos vinculado a la última entrada del mar al continente. En otras oportunidades hemos recuperado restos de aquella ingresión en nuestra zona: conchillas, ostras…hasta restos de una antigua playa marina. En ciertas ocasiones han aparecido restos fragmentados de ballenas. Pero nunca el cráneo completo de un delfín.

Es un ejemplar sumamente conservado y brindará una excelente oportunidad para estudiar otra de las especies marinas que se adentraron al continente en aquel evento global. Con anterioridad, se han fechado muestras de vertebrados marinos en localidades vecinas, como Baradero y Ramallo, que han arrojado antigüedades que van desde los 5.000 a los 6.000 años. El estado de la pieza recuperada y sus características de conservación nos permiten inferir que este material proviene del mismo rango temporal.

El museo de San Pedro posee una sala dedicada a la exhibición de los materiales marinos hallados en la zona, por lo que el descubrimiento de Crispien y Silva pasará a tener un lugar destacado en la difusión de ese importantísimo evento climático que alteró el paisaje de la región durante algunos milenios y configuró, en parte, la fisonomía de las barrancas del norte bonaerense”. Fuente: Museo Paleontológico de San Pedro "Fray Manuel de Torres".

Mas info en http://www.grupopaleo.com.ar/paleoargentina/principal.htm

sábado, 18 de noviembre de 2023

Estudian cómo se alimentaban los delfines Notocetus vanbenedeni y Phoberodon arctirostris, del Mioceno de Patagonia.

 



Se trata de una novedosa investigación realizada por científicas y científicos del CONICET, a partir del análisis del esmalte en los dientes de estos animales.

Un trabajo de especialistas del CONICET logró describir la ultraestructura del esmalte de dos especies de delfines que vivieron en la región patagónica hace 20 millones de años. Este estudio permitió dilucidar su morfología funcional y estrategia de alimentación, al mismo tiempo que explica parte de la historia evolutiva de los cetáceos.

El estudio tuvo como objetivo describir la ultraestructura del esmalte (o sea, de su morfología interna) de dos odontocetos del Mioceno temprano, Notocetus vanbenedeni y Phoberodon arctirostris, de la Patagonia Argentina y cuantificar la disparidad morfológica en la ultraestructura del esmalte y los dientes en los odontocetos en un marco evolutivo.

El trabajo fue liderado por Mariana Viglino, investigadora del Instituto Patagónico de Geología y Paleontología (IPGP, CONICET), en colaboración con Martín Ezcurra, curador de la sección Paleontología de Vertebrados del Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia” (MACNBR, CONICET), junto a Ewan Fordyce y Carolina Loch, ambos de la Universidad de Otago de Nueva Zelanda.

“Analizar la ultraestructura del esmalte te da mucha información sobre los métodos de alimentación. Nos puede dar indicios sobre el tipo de presión mecánica que recibía ese diente, si es un diente que el delfín utilizaba para ejercer fuerza o para filtrar el alimento. Esto nos permite sustentar y realizar nuevas inferencias sobre cómo eran los métodos de alimentación y dieta de estos delfines”, explica Viglino.

El estudio, denominado “Para comerte mejor: disparidad morfológica y ultraestructura del esmalte en odontocetos”, fue publicado por la revista científica Scientific Reports.

Tanto Notocetus vanbenedeni como Phoberodon arctirostris son dos especies de delfines que vivían en las costas de la Provincia del Chubut hace 20 millones de años, durante un período donde ocurrieron varias ingresiones y regresiones del mar (comúnmente llamado “Patagoniense”), que inundaron gran parte de la Patagonia, cubriendo en la zona este de la provincia de Chubut hasta la localidad de Gaiman, aproximadamente. “Los delfines actuales se alimentan por succión, es decir, atrapan a las presas y las tragan enteras utilizando la succión. Algunos son muy especialistas en este método, como los cachalotes y los zifios, que usan directamente la succión tanto para atrapar a la presa como para tragarla. Y el resto de los delfines atrapan con la boca a su presa y con la succión, la tragan. En base al estudio del cráneo, creíamos que estas dos especies de delfines fósiles utilizaban un método de alimentación como las especies actuales y el análisis de la ultraestructura del esmalte de los dientes apoya nuestra hipótesis. Aunque Notocetus vanbenedeni y Phoberodon arctirostris tienen distintas morfologías en sus dientes, lo cual posiblemente les permitía capturar una gran variabilidad de peces, efectivamente ambos los capturaban con su boca y luego se los tragaban”.

Una vez obtenida la información de la ultraestructura del esmalte y la morfología de los dientes, los/as investigadores/as realizaron un análisis de disparidad (o diversidad morfológica) para cuantificar qué tan distintos son los dientes de los delfines fósiles respecto a los actuales, algo que hasta el momento no se había realizado en cetáceos. “Este análisis nos mostró que efectivamente las especies fósiles tienen un esmalte con rasgos más ancestrales para el grupo respecto a las especies actuales”, manifiesta la investigadora del IPGP. De esta manera, los análisis de disparidad morfológica mostraron que los odontocetos actuales presentan una mayor variabilidad de morfologías dispares, mientras que los odontocetos extintos eran más similares entre sí y diferentes a sus parientes actuales.

Estos resultados destacan la ultraestructura del esmalte como fuente para estudios paleoecológicos a mayor escala evolutiva en cetáceos.

“Todo esto son líneas de investigación nos permiten seguir reforzando nuestro conocimiento sobre cómo y qué comían esos animales, y cómo eran sus interacciones con el resto de la fauna y en el ambiente en que vivían. Son como distintas piezas que nos reconstruyen ese rompecabezas de cómo eran estos delfines que vivían en Patagonia hace 20 millones de años”, finaliza Viglino. Fuente: Conicet.

Mas info en http://www.grupopaleo.com.ar/paleoargentina/principal.htm