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sábado, 18 de julio de 2026

Myrmecophaga carolaameghinoi, un oso hormiguero en el Plio – Pleistoceno del sur bonaerense.

 


Se trata de un integrante extinto de la familia Myrmecophagidae, correspondiente al Plio-Pleistoceno bonaerense. Se lo conoce a partir del hallazgo de un metacarpiano procedente de la localidad de Monte Hermoso, de tamaño algo menor al de los ejemplares actuales.

Por analogía con su representante viviente, Myrmecophaga tridactyla, Myrmecophaga caroloameghinoi habría poseído un hocico alargado y convexo, especialmente adaptado para su tipo de alimentación. Presentaba una cola prensil, peluda en la base y desnuda en el extremo, cuatro garras largas y poderosas en las extremidades anteriores y cinco más pequeñas en las posteriores. Un ejemplar adulto pudo haber alcanzado 1,5 metros de longitud total, con una lengua de hasta 50 centímetros.

Su visión habría sido débil, compensada por sentidos más desarrollados, aunque estas inferencias son hipotéticas debido a la escasez de restos. Carecía de dientes y se alimentaba de hormigas y termitas. Sus parientes filogenéticos más cercanos son los armadillos y los perezosos arborícolas.

La presencia de un oso hormiguero en el sur de la provincia de Buenos Aires indica condiciones climáticas muy distintas a las actuales, probablemente templadas a cálidas, con ambientes abiertos similares a los del Chaco paraguayo. Esta especie fue descripta originalmente en 1934 por Lucas Kraglievich bajo el nombre Nunezia caroloameghinoi, siendo posteriormente reasignada al género Myrmecophaga en 1976 por Sue E. Hirschfeld, quien destacó su menor tamaño respecto de la especie viviente.

Más información en http://www.grupopaleo.com.ar/paleoargentina/plioceno.htm


lunes, 22 de junio de 2026

Río Negro protege un nuevo hallazgo de bosques petrificados del Eoceno.


Tras la identificación de tres nuevos sitios paleontológicos con restos de bosques petrificados en un área rural cercana a Pilcaniyeu, la Secretaría de Cultura de Río Negro, a través de la Dirección de Patrimonio y Museos, llevó adelante un procedimiento de verificación, documentación y resguardo patrimonial para garantizar la preservación de los hallazgos y avanzar en su estudio científico.

La intervención se enmarca en el Plan Provincial de Conservación, Investigación del Patrimonio Cultural y Natural, una política impulsada por la Secretaría de Cultura orientada a fortalecer la identificación, protección y puesta en valor del patrimonio arqueológico, paleontológico e histórico presente en el territorio rionegrino.

En este marco, la Dirección de Patrimonio y Museos actúa como autoridad de aplicación y órgano de control en materia patrimonial, conforme a la legislación vigente, interviniendo en los procedimientos vinculados a hallazgos, protección, resguardo e investigación de bienes patrimoniales en toda la provincia.

El procedimiento se inició luego de que el propietario de un establecimiento rural informó sobre la presencia de posibles restos fósiles. En cumplimiento de las normativas provinciales de protección patrimonial, la Dirección de Patrimonio y Museos tomó intervención como autoridad competente, autorizando una prospección en el lugar para verificar el hallazgo y determinar su relevancia científica y patrimonial.

Las tareas se llevaron adelante de manera conjunta entre la Dirección de Patrimonio y Museos, la Patrulla Ambiental del Escuadrón 34 Bariloche de Gendarmería Nacional, personal del Centro Educativo de Perfeccionamiento Específico Bariloche y especialistas de la Asociación Paleontológica de Bariloche.

Durante la inspección se identificaron tres sitios paleontológicos distintos con presencia de más de trece ejemplares de árboles petrificados pertenecientes a especies de coníferas y angiospermas, con una antigüedad estimada en alrededor de 50 millones de años, correspondientes al período Eoceno.

El Director de Patrimonio y Museos, Pablo Chafrat, destacó que “este hallazgo representa una importante oportunidad para ampliar el conocimiento sobre la historia natural de Río Negro y pone en evidencia la enorme riqueza patrimonial que conserva nuestro territorio”.

Asimismo, señaló que “la protección de estos bienes es posible gracias al trabajo articulado entre organismos públicos, instituciones científicas y la comunidad, que cumple un rol fundamental al informar este tipo de descubrimientos para que puedan ser evaluados y preservados de acuerdo con la normativa vigente”.

Como parte del procedimiento, los profesionales intervinientes realizaron el levantamiento de muestras para su análisis científico aplicando los protocolos de conservación y traslado de restos fósiles. El material fue derivado al Museo Paleontológico de Bariloche, donde permanecerá bajo resguardo para su estudio y evaluación.

“Cada nuevo hallazgo fortalece el trabajo que venimos desarrollando para identificar, proteger y poner en valor el patrimonio cultural y natural de Río Negro. Nuestro objetivo es que estos bienes sean conservados, investigados y transmitidos a las futuras generaciones como parte de la identidad de la provincia y que sea un activo estratégico y un motor para el desarrollo económico”, concluyó Chafrat.

La actuación se desarrolló conforme a lo establecido por la Ley Provincial 3041 de Protección del Patrimonio Arqueológico y Paleontológico.

Mas info en http://grupopaleo.com.ar/paleoargentina/principal.htm

domingo, 26 de abril de 2026

Hallan posibles restos de Notosuchus terrestris, un antiguo cocodrilo que vivió en el Cretácico de Río Negro



Los fósiles recuperados en Paso Córdoba, General Roca, brindan claves para entender mejor la diversidad y evolución de estos reptiles en la Patagonia.

En el Área Natural Protegida Paso Córdoba, ubicada en la ciudad de General Roca, provincia de Río Negro, un grupo de especialistas del CONICET hallaron fósiles de una especie de cocodrilo que vivió hace aproximadamente 85 millones de años.

"El material fue encontrado por Facundo Riguetti, becario posdoctoral del CONICET, quien reconoció un fragmento de cráneo y me llamó para ir a ver. A partir de ese momento, comenzamos a abrir hacia los laterales para evaluar la extensión del fósil, es decir, determinar cuánto material se había preservado y así poder decidir la mejor forma de extraerlo. En un primer momento, y ante la aparente ausencia de otros restos, se resolvió retirar el cráneo. Sin embargo, al continuar con la excavación, comenzaron a aparecer más huesos correspondientes al postcráneo, como vértebras, partes de la pata y otros elementos", explica Agustina Lecuona, investigadora del CONICET con lugar de trabajo en el Instituto de Investigación en Paleobiología y Geología (IIPG, CONICET-UNRN).

Los fósiles descubiertos presentan rasgos típicos de los cocodrilos de la época a la que pertenecen, correspondientes a la Formación Bajo de la Carpa. Este ambiente, explica Lecuona, se habría originado en un sistema fluvial efímero, es decir, en un entorno de cursos de agua pequeños que se evaporaban rápido, combinado con sectores de carácter eólico, con predominio de la acción del viento, similar a un desierto.

Por las características observadas en los materiales recuperados, los investigadores infieren que se trataría de Notosuchus terrestris, una de las especies más abundantes de la Patagonia, y de la cual se conocen numerosos ejemplares, incluso en distintos estadios de desarrollo.

"En general, dependiendo del grupo taxonómico, es posible estimar el tamaño de un individuo adulto, a partir del largo total del cráneo, del largo del fémur, del húmero, u otros indicadores según el grupo. En este caso solo tenemos el fémur casi completo, por lo que usando este parámetro se podría inferir un tamaño aproximado de un metro sin considerar la cola", detalla la investigadora.

Cabe mencionar que los cocodrilos de esta época diferían notablemente de los actuales. Lejos de ser grandes depredadores acuáticos que acechan en ríos, se trataba de animales más pequeños y adaptados a la vida completamente terrestre. Su postura también era distinta, caminaban con las patas erguidas, ubicadas por debajo del cuerpo, lo que les daba un andar más ágil y elevado, similar al de un mamífero actual, en contraste con la marcha más esparrancada y cercana al suelo de los cocodrilos modernos.

La relevancia del hallazgo radica en la preservación de ciertas regiones del esqueleto que hasta ahora eran poco conocidas en Notosuchus. A pesar de tratarse de una especie muy abundante, en otros ejemplares estas partes suelen aparecer incompletas o mal conservadas.

Este nuevo material permitiría conocer con mayor detalle sus características anatómicas y, a partir de ello, desarrollar otros estudios, como análisis biomecánicos de las extremidades. Esto ayudaría a comprender mejor su forma de desplazarse -por ejemplo, si podía correr y de qué manera lo hacía-, así como avanzar en distintas líneas de investigación orientadas a conocer su paleobiología, es decir, cómo era este animal cuando habitaba la Tierra.

Lecuona destaca que: “Si, por el contrario, no se tratara de la especie mencionada, el hallazgo sería tan o más relevante, ya que se conocen pocas especies de cocodrilos en Paso Córdoba, y en estos casos, suelen estar representadas por un único ejemplar, tales como Comahuesuchus brachybuccalis o Wargosuchus australis”.

Mas info en http://www.grupopaleo.com.ar/paleoargentina/principal.htm


viernes, 24 de abril de 2026

Patagoniaemys aeschyli, una nueva especie de tortuga gigante para el Cretácico de Río Negro.



Un equipo de paleontólogos argentinos anunció el descubrimiento de una nueva especie de tortuga fósil que vivió hace unos 70 millones de años en la Patagonia. El hallazgo, realizado en la Estancia Nueva Poupeé, cerca de Arroyo Ventana, contribuye a comprender mejor la diversidad de reptiles hacia el final de la era de los dinosaurios. La tortuga finalmente será custodiada por el Museo Provincial “María Inés Kopp” en Valcheta.

El ejemplar recuperado incluye partes del cráneo, caparazón y esqueleto, lo que permitió a los investigadores identificar características únicas. Entre ellas se destacan unas crestas longitudinales en el caparazón, rasgo distintivo que no se observa en otras especies conocidas del mismo grupo.

Se trataba de una tortuga de tamaño considerable: su caparazón podía alcanzar unos 80 centímetros de largo. Su anatomía revela una combinación de rasgos primitivos y derivados, lo que la ubica dentro de una rama originaria del grupo, y además sugiere que era una especie de hábitos posiblemente anfibios, que pasaría su tiempo tanto en tierra firme como en ríos o lagunas.

La nueva especie fue denominada Patagoniaemys aeschyli y pertenece a un grupo de tortugas extintas conocidas como Meiolaniformes, famosas por incluir formas robustas e incluso con cuernos en el cráneo. Estos animales habitaron principalmente en los continentes del hemisferio sur, como Sudamérica y Australia, durante gran parte de la historia geológica.

Uno de los aspectos más interesantes del estudio es que las tortugas de la Patagonia no fueron severamente afectadas por la extinción masiva que marcó el final de los dinosaurios. Los datos indican que varias líneas diferentes de reptiles con caparazón, incluyendo los Meiolaniformes, lograron sobrevivir el evento, mostrando una notable continuidad entre las faunas antes y después del evento de extinción.

Los investigadores aún desconocen por qué la gran extensión del meteorito no afectó a las tortugas. Una de las hipótesis indica que, al ser animales de metabolismo muy bajo y que pueden tolerar épocas hostiles hibernando semienterrados en barro o en madrigueras, puede que hayan sobrevivido de esta manera al impacto del meteorito.

El estudio fue encabezado por investigadores del LACEV-Museo Argentino de Ciencias Naturales, Fundación de Historia Natural “Félix de Azara” y Museo “Egidio Feruglio” de la provincia de Chubut. La tortuga finalmente será custodiada por el Museo Provincial “María Inés Kopp” en Valcheta.

Este hallazgo es fruto del trabajo conjunto entre investigadores, instituciones científicas y la Secretaría de Cultura de Río Negro. A través de la Dirección de Patrimonio y Museos, autoridad de aplicación de la Ley Provincial N° 3041, se gestionan las investigaciones que ponen en valor el patrimonio natural y cultural.

Asimismo, este trabajo fortalece el desarrollo científico y su divulgación en la comunidad. Así, el descubrimiento no solo enriquece el conocimiento paleontológico, sino que posiciona a Río Negro como referente internacional, articulando ciencia y gestión pública para proteger el pasado y proyectar el futuro.

Mas info en http://www.grupopaleo.com.ar/paleoargentina/principal.htm