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lunes, 21 de septiembre de 2026

Recuperan en San Pedro la defensa más grande hallada de un Notiomastodon en toda Sudamérica.

 



Es un “colmillo” completo, de tamaño excepcional, hallado por el equipo del Museo Paleontológico de San Pedro, a 170 km de Buenos Aires.

El Grupo Conservacionista de Fósiles, equipo fundador del Museo Paleontológico “Fray Manuel de Torres”, de la bonaerense ciudad de San Pedro, acaba de presentar el hallazgo de la defensa o “colmillo” perteneciente a un mastodonte de la especie Notiomastodon platensis, más grande publicada hasta el momento en Sudamérica.

El hallazgo sucedió en la Estancia “El Silencio”, de la familia Fossatti, en la zona de Bajo del Tala, partido de San Pedro. En el establecimiento se encuentra un sector de barrancas formadas por la acumulación de sedimentos durante el Pleistoceno medio a superior; y fue en una capa de unos 500.000 años de antigüedad, donde se pudo observar a la enorme defensa de mastodonte. Durante el primer día de búsqueda, una avanzada del museo integrada por José Luis Aguilar, Walter Parra y Alexis Celié, (quien fue el primero en observar el fósil), recorrió y encontró la defensa. Pero en los días siguientes, para las tareas de recuperación de la enorme pieza, se sumaron Luis Dzickiewicz, Bruno Rolfo, Jorge Martínez, Augusto Moleón, Julio Simonini y Tomás Bronce, acompañados por el Dr. Luciano Brambilla y el Lic. Damián Ibarra, ambos de la Universidad Nacional de Rosario.

La defensa presenta una notable robustez. Con un diámetro en su base de unos 20 cm, y un largo total de 2,34 metros tomados sobre la curvatura externa, pasa a ser una de las piezas más extraordinarias del patrimonio paleontológico de la región y un ejemplar excepcional dentro del registro sudamericano publicado de los proboscídeos.

La gigantesca defensa perteneció a un ejemplar que habitó la región durante el Pleistoceno medio a superior, más precisamente, en una franja de sedimentos depositados en la zona hace unos 500.000 años, según dataciones efectuadas por anteriores autores. Está completa y su grado de preservación es muy bueno.

 

Constituye la mayor defensa completa de mastodonte sudamericano documentada hasta hoy. Este registro supera, incluso, una referencia de 1876 vinculada a Florentino Ameghino, que menciona una defensa de 2,05 metros de largo; un registro histórico extraordinariamente grande que queda muy por debajo de la defensa hallada ahora en San Pedro.

Con este hallazgo, el Museo Paleontológico de San Pedro supera su propio récord, ya que posee en su colección, un “colmillo” de 2,26 metros de longitud hallado hace 20 años, en 2006, y publicado por Prado y Alberdi en 2012.

Para el análisis comparativo de este extraordinario ejemplar que acaban de recuperar, el equipo del museo revisó la bibliografía histórica y reciente existente en países como Uruguay, Chile, Bolivia, Colombia, Perú, Ecuador y Brasil, donde existen numerosos registros de colmillos o defensas de Notiomastodon publicadas, procedentes de diversas colecciones. No existe antecedente de una defensa para esta especie, totalmente completa y de 2,34 metros de longitud. Por todo lo relevado y las características de la pieza, no quedan dudas de que es la mayor documentada en los registros oficiales disponibles.

 

“En ninguno de los países sudamericanos donde está documentado Notiomastodon platensis, incluyendo sus diferentes nombres históricos, existe una defensa documentada de estas características. Sólo en Colombia (Agualinda, Norte de Santander) existe mención de una defensa de 1,86 metros de largo; una medida todavía muy inferior a la hallada en San Pedro.

La enormidad de esta pieza y la que le sigue en tamaño, que también descansa en el Museo Paleontológico de San Pedro, modifican el rango conocido para las defensas desarrolladas por el género Notiomastodon, en Sudamérica”, explica José Luis Aguilar, Director del museo y uno de los integrantes del equipo que hizo el descubrimiento.

Ilustración tomada de Animales Prehistóricos del Partido de General Alvarado (Libro).

Ver mas en http://www.grupopaleo.com.ar/paleoargentina/principal.htm


domingo, 7 de diciembre de 2025

Los mastodontes sudamericanos consumían frutas con regularidad, sugiere un estudio.

 



La mayoría de los grandes herbívoros de la megafauna americana se extinguieron hace aproximadamente 10.000 años, un evento que habría interrumpido uno de los procesos ecológicos más importantes de los ecosistemas: la dispersión de semillas a larga distancia, especialmente de plantas con frutos grandes y carnosos. En 1982 se propuso la llamada hipótesis del anacronismo neotropical, según la cual muchas de estas especies vegetales habrían evolucionado para atraer y ser dispersadas por animales hoy extintos. Sin embargo, durante décadas esta idea careció de pruebas directas.

Una nueva investigación liderada por científicos de Chile, España y Brasil aporta ahora la evidencia más sólida hasta el momento. El estudio documenta que un proboscídeo sudamericano ya extinto, el mastodonte Notiomastodon platensis, se alimentaba regularmente de frutas y cumplía un rol clave como dispersor de semillas. Además, los resultados sugieren que la desaparición de estos animales incrementó significativamente el riesgo de extinción de numerosas plantas megafaunales en distintas regiones de América del Sur.

“En 1982, el biólogo Daniel Janzen y el paleontólogo Paul Martin propusieron una idea revolucionaria: muchas plantas tropicales desarrollaron frutos grandes, dulces y llamativos para atraer a animales de gran tamaño —como mastodontes, caballos nativos o perezosos gigantes— que transportaban sus semillas a grandes distancias”, explicó el paleontólogo Erwin González-Guarda, de la Universidad de O’Higgins e IPHES-CERCA, autor principal del trabajo.

“Conocida como la hipótesis de los anacronismos neotropicales, esta teoría permaneció sin confirmación directa durante más de cuarenta años”.

Para validar esta propuesta, el equipo analizó 96 dientes fósiles de Notiomastodon platensis provenientes de distintos puntos del sur de Chile, en un rango que abarca más de 1.500 kilómetros, desde Los Vilos hasta la isla de Chiloé. Cerca de la mitad de los ejemplares proceden del célebre sitio paleontológico del lago Tagua Tagua, una antigua cuenca lacustre extremadamente rica en fauna del Pleistoceno, ubicada en la actual región de O’Higgins.

“Para reconstruir el estilo de vida de estos animales empleamos múltiples técnicas: análisis isotópicos, estudios microscópicos del desgaste dental y la observación de cálculo fósil adherido a los dientes”, detallaron los investigadores.

“Encontramos restos de almidón y tejidos vegetales característicos de frutas carnosas, incluyendo especies como la palma chilena (Jubaea chilensis)”, indicó Florent Rivals, investigador del ICREA, IPHES-CERCA y la Universitat Rovira i Virgili. “Esta evidencia confirma de manera directa que los mastodontes consumían frutas con frecuencia y participaban activamente en la regeneración de los bosques”.

A través del análisis de isótopos estables, el equipo logró recrear con gran precisión tanto la dieta como el ambiente que estos animales habitaban. “Los datos señalan la existencia de ecosistemas forestales ricos en recursos frutales, donde los mastodontes se desplazaban a grandes distancias dispersando semillas durante sus recorridos. Esta función ecológica, hoy en día, no ha sido reemplazada”, explicó Iván Ramírez-Pedraza, del IPHES-CERCA y la Universitat Rovira i Virgili.

“La química dental nos ofrece una ventana directa al pasado”, añadió Carlos Tornero, investigador del IPHES-CERCA y de la Universidad Autónoma de Barcelona. “Al integrar diferentes líneas de evidencia pudimos confirmar de manera contundente el comportamiento frugívoro de estos animales y su papel esencial en los ecosistemas antiguos”.

Además, el equipo aplicó modelos de aprendizaje automático para evaluar el estado de conservación actual de las plantas que históricamente dependieron de la megafauna para dispersar sus semillas. Los resultados resultan preocupantes: en el centro de Chile, alrededor del 40 % de estas especies se encuentran actualmente amenazadas, una proporción cuatro veces mayor que en regiones tropicales donde aún sobreviven dispersores alternativos, como tapires y monos.

“Cuando la relación ecológica entre plantas y grandes herbívoros se rompe por completo, sus consecuencias persisten incluso miles de años después”, señaló Andrea Loayza, investigadora del Instituto de Ecología y Biodiversidad.

“Especies como la gomortega (Gomortega keule), la palma chilena o el pehuén —conocido como ‘árbol rompecabezas del mono’ (Araucaria araucana)— hoy subsisten en poblaciones pequeñas y fragmentadas, con baja diversidad genética. Son verdaderos testimonios vivientes de una interacción ecológica extinta”.

Los resultados de esta investigación fueron publicados recientemente en la revista científica Nature Ecology & Evolution.

Mas info en http://www.grupopaleo.com.ar/paleoargentina/principal.htm

 


miércoles, 24 de julio de 2024

Recuperan fósiles de un elefante sudamericano extinto, en la localidad de San Pedro.

 



El hallazgo fue realizado por el maquinista de la Empresa Tosquera San Pedro y corresponde a un ejemplar de grandes dimensiones.¡

Un “colmillo” o defensa de un mastodonte adulto de gran porte, fue hallado por Ezequiel Giorgi, maquinista de la empresa “Tosquera San Pedro”. La pieza fue descubierta durante trabajos de extracción de tosca y de inmediato se convocó al equipo del Museo Paleontológico de San Pedro para su recuperación.

José Luis Aguilar, Walter Parra y Jorge Martínez, integrantes del Grupo Conservacionista de Fósiles, acudieron al llamado de la empresa y realizaron las tareas correspondientes para liberar al fósil del sedimento que lo rodeaba. Una vez en el museo, se efectuaron los trabajos de limpieza y consolidación del colmillo o defensa.

Se estima que la pieza, de unos 24 cm de diámetro, debió haber superado los 2,20 metros de longitud cuando era ostentada por el animal en vida y superado los 80 kilogramos de peso.

Es el tercer ejemplar de gran porte que aparece fosilizado en ese sector del partido de San Pedro, a pocas decenas de metros unos de otros y en la misma capa de sedimento. Se cree que la presencia de estos mastodontes, parientes prehistóricos de los elefantes actuales, ha sido muy numerosa durante un lapso de tiempo transcurrido a comienzos de la edad Bonaerense, hace unos 400.000 a 500.000 años atrás.

Todos los fósiles de mastodontes hallados en San Pedro a lo largo de los últimos años, permiten corroborar la existencia de la especie en la zona norte de Buenos Aires durante todo el Pleistoceno, ya que se han descubierto diferentes ejemplares en todas las capas sedimentarias depositadas a lo largo del último millón de años en la zona.

La gran pieza fosilizada ya se puede observar, en el taller de preparación vidriado que el museo posee al final de su recorrido didáctico. Fuente: Museo Paleontológico de San Pedro "Fray Manuel de Torres".

Mas info en http://www.grupopaleo.com.ar/paleoargentina/principal.htm