jueves, 20 de junio de 2024

Diuqin lechiguanae, una nueva de especie de dinosaurio unenlagiino del Cretácico de Argentina.

 




Esta especie pertenecía a Unenlagiine , una subfamilia de terópodos paravianos de hocico largo dentro de la familia Dromaeosauridae .

"Los unenlagiines son dinosaurios depredadores gondwanos que anidan dentro de los Paraves , el clado que incluye a las aves y sus parientes terópodos no aviares más cercanos", dijeron el Dr. Juan Porfiri de la Universidad Nacional del Comahue, Buenos Aires, y sus colegas.

“El registro fósil de unenlagiine proviene predominantemente de Argentina, donde se ha encontrado el mayor número de especímenes y los esqueletos más completos, aunque también se han recuperado otros materiales, al menos tentativamente asignados a Unenlagiinae, en Brasil, Chile, Colombia y la Antártida”.

"El terópodo malgache Rahonavis ostromi , de cuerpo pequeño y potencialmente volador , también ha sido considerado con frecuencia como un unenlagiine, dependiendo de la hipótesis filogenética específica empleada".

"Los unenlagiines se interpretan con mayor frecuencia como dromeosáuridos divergentes tempranas, aunque otros autores han considerado a estos terópodos como un clado paraviano distinto (Unenlagiidae)".

"Son un clado importante para comprender los orígenes de las aves debido a su estrecha relación filogenética con Avialae".

"Sin embargo, desafortunadamente, la mayoría de las especies sólo están representadas por fósiles fragmentarios".

El esqueleto postcraneal fragmentario pero asociado de Diuqin lechiguanae fue recuperado de la Formación Bajo de la Carpa de la provincia de Neuquén, Patagonia, Argentina.

“El ejemplar fue colectado en el istmo entre la costa sureste del Lago Barreales y la costa noroeste del Lago Mari Menuco, en la provincia de Neuquén”, dijeron los paleontólogos.

Según los autores, Diuqin lechiguanae es la primera especie de dinosaurio unenlagiine descubierta en la Formación Bajo de la Carpa.

“La Formación Bajo de la Carpa ha producido fósiles que colectivamente representan una paleobiota diversa e importante”, dijeron.

"Los restos de vertebrados son abundantes y a menudo están bien conservados, e incluyen los de serpientes, lagartos, tortugas, crocodiliformes, pterosaurios indeterminados, ornitópodos, saurópodos titanosaurios, terópodos no aviares y aves".

Diuqin lechiguanae llena un vacío temporal de al menos 15 millones de años en el registro fósil de unenlagiines (de manera conservadora, 90-75 millones de años, posiblemente más).

"La nueva especie aumenta el registro fósil de unenlagiines sudamericanos al llenar un vacío significativo en su distribución temporal", dijeron los investigadores.

“Los elementos conservados de Diuqin lechiguanae muestran diferencias morfológicas con respecto a los huesos correspondientes en otras especies unenlagiinas, como una lámina accesoria en el arco neural vertebral sacro más posterior, agujeros pares distintivos en los arcos neurales sacro más posterior y caudal anterior, y un húmero con un hueso colocado distalmente. cresta deltopectoral distolateral y varias condiciones que parecen intermedias entre los húmeros de Unenlagia spp. y el unenlagiine Austroraptor cabazai , de cuerpo excepcionalmente grande ”.

"Junto con las brechas estratigráficas de varios millones de años entre Diuqin lechiguanae y unenlagiines geológicamente más antiguos y más jóvenes, respectivamente, estas distinciones anatómicas respaldan la validez de la nueva especie".

“Además, el húmero del espécimen tipo Diuqin lechiguanae exhibe dos marcas de dientes cónicos que indican que el cadáver fue alimentado por otro tetrápodo, probablemente un crocodiliforme, mamífero o terópodo (quizás el megaraptórido representado por un diente encontrado en el mismo sitio). o incluso otro individuo no vinculado, potencialmente miembro de la misma especie). Fuente: sci.news.

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miércoles, 12 de junio de 2024

Conoces a Peligrotherium?

 

Conoces a Peligrotherium? Es un género extinto de mamífero driolestoideo que vivió en el período Paleoceno superior en lo que ahora es Sudamérica, hace unos 60 millones de años. Sus restos fósiles aparecieron en la Formación Salamanca, en la localidad de Punta Peligro, en la Provincia de Chubut, en la Patagonia, Argentina, como un superviviente de una radiación Mesozoico -Gondwana, cuyos antecesores vivieron durante el Cretácico junto a los dinosaurios, logrando sobrevivir hasta el Terciario. Peligrotherium fue diagnosticado inicialmente como un mamífero placentario (Peligrotheriidae, Condylarthra? Bonaparte, Van Valen y Kramartz, 1993), sobre la base de características inferiores molariformes y la fórmula dental. Este orden extinto de mamíferos; mayoría de los miembros son conocidos desde el Jurásico hasta Paleógeno. Se ha sugerido que estos mamíferos son o bien los posibles antepasados de los mamíferos terios o una rama de la misma línea evolutiva. También se cree que desarrolló una mandíbula completamente mamíferos y también tenía los tres huesecillos del oído medio. Aparte de eso, no se sabe mucho acerca de ellos, esto se debe a que sus fósiles se componen en su mayoría de la mandíbula y el diente permanente. Habría sido del tamaño de un zorro y estado bien adaptado a machacar con sus dientes los alimentos vegetales que constituían la base de su dieta. En suma, ciertos driolestoideos, gondwanaterios y ornitorrincos pudieron sobrevivir a la gran extinción de fines del Cretácico. Su hallazgo en la Patagonia argentina abrió una nueva perspectiva sobre la vida de los mamíferos antes de la extinción de los dinosaurios, y convirtió a Sudamérica, hasta donde hoy se sabe, en el único lugar donde pequeños mamíferos mesozoicos sobrevivieron a la masiva extinción de hace 65 millones de años.

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martes, 11 de junio de 2024

Encuentran un cráneo de Tursiops en una antigua ingresion marina en San Pedro.





 Fue hallado por dos pescadores y puesto a disposición del Museo Paleontológico de San Pedro. El animal vivió en la zona durante la última ingresión del mar al continente.

Damián Crispien y Pablo Silva son pescadores en la zona de San Pedro, a 170 km de Buenos Aires, y nunca pensaron que el río les reservaba una gran sorpresa. En una de las tantas madrugadas en las que se hacen al agua en busca del sustento para sus familias, pescaron el cráneo de un delfín de 5.000 años de antigüedad!!

La pieza hallada por Crispien y Silva se conserva en perfecto estado, como si el cetáceo hubiera muerto hace apenas unas semanas. Es un cráneo de casi 60 cm de longitud y unos 30 cm de ancho.

Es un registro extremadamente valioso, tanto por el animal del que se trata como por el lugar donde fue encontrado.

El material corresponde a un delfín “nariz de botella” (Tursiops truncatus), muy conocido por todos porque es la especie más cercana al hombre y se la puede ver en muchos acuarios del mundo. Su nombre común proviene de su particular nariz en forma de bulbo.

Este cráneo fue pescado en el riacho Baradero, en un sector conocido como “Bajo del Tala”, partido de San Pedro; un sitio a unos 400 kilómetros tierra adentro del litoral marítimo actual.

Durante la última ingresión marina al continente, ocurrida durante el Holoceno, entre unos 7.000 y 3.500 años atrás, el mar ingresó por el Río de la Plata y ocupando el cauce del río Paraná, fue inundando todos los sectores bajos hasta pasando Rosario. Debido a esto, en ciertas ocasiones, suelen aparecer restos de diferentes animales que habitaron aquel ecosistema de estuario.

Para la clasificación del ejemplar, el Museo Paleontológico de San Pedro contó con la participación del Dr. Sergio Bogan, de la División Ictiología del Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia” (MACN-CONICET) y el Dr. Sergio Lucero, de la División Mastozoología; de la misma institución científica.

Los especialistas coincidieron en clasificar a este antiguo delfín dentro del género Tursiops, un animal al que en la actualidad se lo encuentra en diferentes regiones del planeta, habitando zonas costeras y amplios estuarios; frecuenta ambientes tranquilos similares a los que se formaron en el delta del Paraná inferior durante la ingresión marina del Holoceno.

Desde la Dirección del Museo Paleontológico de San Pedro, José Luis Aguilar, explica detalles de este hallazgo histórico: “El primer contacto con el descubrimiento de los dos pescadores nos llegó de parte de Nicolás Crispien, operador de la radio local y primo de Damián, solicitando colaboración del museo para identificar 'algo' que los dos amigos acababan de sacar del río. Cuando vi la imagen del cráneo no lo podía creer. Un cráneo de delfín no se saca todos los días del fondo del río!!”

Y continúa: “Este hallazgo, es el primer registro de delfines para el norte de la provincia de Buenos Aires y sur de Entre Ríos vinculado a la última entrada del mar al continente. En otras oportunidades hemos recuperado restos de aquella ingresión en nuestra zona: conchillas, ostras…hasta restos de una antigua playa marina. En ciertas ocasiones han aparecido restos fragmentados de ballenas. Pero nunca el cráneo completo de un delfín.

Es un ejemplar sumamente conservado y brindará una excelente oportunidad para estudiar otra de las especies marinas que se adentraron al continente en aquel evento global. Con anterioridad, se han fechado muestras de vertebrados marinos en localidades vecinas, como Baradero y Ramallo, que han arrojado antigüedades que van desde los 5.000 a los 6.000 años. El estado de la pieza recuperada y sus características de conservación nos permiten inferir que este material proviene del mismo rango temporal.

El museo de San Pedro posee una sala dedicada a la exhibición de los materiales marinos hallados en la zona, por lo que el descubrimiento de Crispien y Silva pasará a tener un lugar destacado en la difusión de ese importantísimo evento climático que alteró el paisaje de la región durante algunos milenios y configuró, en parte, la fisonomía de las barrancas del norte bonaerense”. Fuente: Museo Paleontológico de San Pedro "Fray Manuel de Torres".

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martes, 4 de junio de 2024

Notosphenos finisterre y Alamitosphenos mineri, dos nuevas especies de esfenodontes del Cretácico de la Patagonia Argentina.





 
A través de la publicación en revistas especializadas, el equipo informó que se hallaron dos especies nuevas de tuátaras (réptiles) en Santa Cruz y en Río Negro. El equipo de científicos del CONICET, Museo Argentino de Ciencias Naturales, Museo Nacional de Naturaleza y Ciencia de Tokyo y la Fundación de Historia Natural “Félix de Azara” dieron a conocer el hallazgo de dos especies nuevas de tuátaras encontradas en diferentes partes de la Patagonia.

Los esfenodontes o tuátaras (Sphenodon) son un grupo de reptiles que en la actualidad se encuentra representado solo por dos especies que se distribuyen en algunas islas de Nueva Zelanda. A diferencia de lo que ocurre en la actualidad, durante la Era Mesozoica, también conocida como la Era de los Dinosaurios, diversas especies de tuátaras podían encontrarse dispersas en la mayor parte de los continentes. 

Las exploraciones fueron realizadas en capas de 70 millones de años en las provincias de Río Negro y Santa Cruz. En aquel entonces no existía la cordillera de los Andes, y los vientos húmedos del pacífico llevaban humedad a la Patagonia, que estaba cubierta de lagos, lagunas, ríos y bosques. Estos ambientes eran dominados por grandes dinosaurios, a cuyos pies se encontraban grandes variedades de organismos más pequeños, incluyendo insectos, ranas, serpientes, aves, mamíferos, tortugas y lagartos, entre ellos los esfenodontes. Debido al pequeño tamaño de los restos de estas criaturas, su hallazgo es muy infrecuente y cada pieza que se descubre reviste una gran importancia científica. Es por eso que cada una de ellas es de gran valor científico.

Durante el año 2022, una campaña paleontológica dirigida en la Estancia La Anita, localizada en las cercanías de la ciudad de Calafate, en la provincia de Santa Cruz, resultó en numerosos hallazgos de pequeños organismos fósiles. En esas capas, la técnica en paleontología Ana Moreno Rodríguez encontró una pequeña pieza con algunos dientes. Este ejemplar resultó ser el de una nueva especie de esfenodonte, que los investigadores nombraron como Notosphenos finisterre. Esta especie era de tamaño muy pequeño (no habría superado los 30 centímetros de longitud) y a juzgar por la forma de sus dientes se alimentaba de insectos. 

Notosphenos es muy semejante a los esfenodontes vivientes de Nueva Zelanda. Este hallazgo junto al de mamíferos primitivos como el ornitorrinco Patagorhynchus pascuali, muestran que las faunas de Patagonia y Oceanía eran más semejantes de lo pensado. Cabe resaltar que, hace unos 70 millones de años, Patagonia y Oceanía estaban conectadas a través de la Antártida, formando un continente común. 

A diferencia de lo que ocurre hoy -en donde las serpientes no se encuentran en estas regiones australes- el Notosphenos fue encontrado junto a una gran diversidad de especies de serpientes. Esto, junto al hallazgo de diversos caracoles y tortugas acuáticas, muestra que el clima en la zona era más cálido y húmedo que en la actualidad.

En ese mismo año, pero en la provincia de Río Negro, una expedición paleontológica llevada adelante cerca de la localidad de Arroyo Ventana, en la Estancia Nueva Poupeé, fueron encontrados restos de otra especie de esfenodonte, en capas de unos 70 millones de años de antigüedad. 

En este caso, el técnico paleontológico Santiago Miner encontró un fragmento de mandíbula con dientes que resultó pertenecer a una nueva especie de esfenodonte. Esa especie fue nombrada por los investigadores como Alamitosphenos mineri. A diferencia de otras especies su mandíbula era fuerte y formaba una especie de mentón prominente y sus dientes era bajos y anchos. 

Alamitosphenos fue encontrado junto a una gran cantidad de huesos pequeños de ranas, serpientes, aves

y mamíferos, así como restos de grandes dinosaurios. Todos ellos fueron depositados cuando un antiguo mar desde el Atlántico invadió el norte de la Patagonia. Este brazo de mar, conocido como “Mar de Kawas” era de aspecto más bien tropical, con una enorme cantidad de reptiles marinos, corales y moluscos, poblando sus costas. 

Aquí el Alamitosphenos compartía el ambiente junto a variados esfenodontes de diferentes hábitos: algunos eran insectívoros y se asemejaban a los esfenodontes vivientes; otros eran de gran tamaño, posiblemente acuáticos; mientras que otros parecían ser predadores de pequeños animales. A esta gran diversidad de esfenodontes se agrega el Alamitosphenos, cuyo aspecto hace pensar que se trataba de una especie que machacaba vegetales y semillas. Esto demuestra que los esfenodontes fueron muy diversos en hábitos y que aún estamos muy lejos de conocer todas las especies que existieron.

Hace unos 65 millones de años la caída de un asteroide resultó en una suerte de invierno nuclear que provocó la desaparición de los enormes dinosaurios y otros reptiles. Sin embargo, los esfenodontes lograron sobrevivir a este impacto. Los estudios de la histología en esfenodontes fósiles hacen pensar que al igual que las especies actuales, podían tolerar climas fríos (con temperaturas de unos 5 grados) y eran capaces de refugiarse en madrigueras subterráneas. 

Esta capacidad de tolerar las bajas temperaturas diferenciaría a los esfenodontes, no sólo de gran parte de los reptiles actuales, sino también de otros grupos que desaparecieron junto con los dinosaurios por no contar con las ventajas adaptativas necesarias como para sobrevivir a las bajas temperaturas que asolaron la Tierra durante aquel evento de extinción masiva. 

Fotografías: Pertenecen al equipo que llevó adelante las campañas en Santa Cruz y en Río Gallegos. Las ilustraciones y reconstrucciones de Notosphenos y Patagosphenos fueron realizadas por el artista Gabriel Lio. Fuente: noticias.santacruz.gob.ar

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