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jueves, 23 de julio de 2026

Hallan fósiles de un Gliptodonte en el Pleistoceno de Neuquén.

 



Un vecino de Mariano Moreno encontró un caparazón fosilizado de gliptodonte de entre 700.000 y 1 millón de años. Se trata de un hallazgo casi completo y sin antecedentes en la región. Será expuesto en un museo de la provincia.

En el Valle de Covunco en el centro de la provincia de Neuquén un hallazgo sorprende al mundo científico y paleontológico. Un vecino halló una estructura ovalada que resultó ser el caparazón casi completo de un gliptodonte de tamaño y espesor excepcionales.

Los gliptodontes eran mamíferos acorazados herbívoros que podían superar la tonelada de peso. Estaban protegidos por una gruesa coraza compuesta por placas óseas y contaban con estructuras en la cabeza y la cola. «Son muy abundantes en la zona de la llanura pampeana, no en Neuquén. En la Patagonia en general, si aparecen, aparecen de otra edad», explicó el geólogo Alberto Garrido, director del Museo de Ciencias Naturales “Prof Dr. Juan Olsacher” de Zapala.

Esto fue lo que más desconcertó a la comunidad, y al propio descubridor. El vecino pensó que era un huevo de dinosaurio y tras una cadena de consultas se constató que se trataba de esta especie prehistórica. «Se descartó enseguida que fuese huevo y dinosaurio por las dimensiones que tenía«, señaló el geólogo.

Sin embargo la confirmación llegó al arribar al lugar. Los investigadores pudieron corroborar la naturaleza del espécimen en el propio campo. «Apenas llegamos lo vi y sí, no había dudas», dijo Garrido.

Los registros habituales de gliptodontes en Patagonia corresponden a ejemplares de mayor antigüedad, más pequeños y con placas más delgadas. La morfología de este ejemplar sorprendió desde el primer momento: «Los que aparecen en Patagonia generalmente son del Mioceno, generalmente entre los 20 y 24 millones de años a 15 millones de años, y suelen ser un poco más pequeños, con su coraza mucho más reducida en espesor», describió.

«Cuando vi el espesor de la coraza de este descubrimiento, me di cuenta que no parecía ser en principio de las características de un hallazgo de lo que estamos acostumbrados a ver acá, que encima son muy fragmentarios, en plaquitas sueltas», afirmó el geologo. «Este sería uno de los primeros que aparecen con estas características aquí en Patagonia. Sería claramente uno de los más completos».

Los geólogos pudieron fijar un límite cronológico debido a la presencia de un estrato de origen volcánico justo por encima del nivel fosilífero. «Por encima había unas rocas volcánicas que están datadas y tienen 700.000 años. Entonces sabemos que este animal debe ser más antiguo que 700.000 años, pero creemos que no se extiende más allá de 1 millón de años. Por eso decimos que tiene entre 700.000 y 1 millón de años», expuso el investigador.

Es decir que hasta hoy, la ciencia creía que los gliptodontes eran animales tan grandes, pesados y rígidos que solo podían moverse por terrenos planos y despejados, como los de la pampa. Encontrar uno en el suelo rocoso de Neuquén podría demostrar que estos gigantes eran mucho más resistentes y adaptables de lo que se pensaba, capaces de habitar zonas donde jamás se esperó encontrarlos.

Por el momento, el fósil permanece en su posición original a la espera de las tareas de extracción. Lo que asoma en la superficie corresponde al contorno exterior del caparazón, que se encuentra volcado. «Lo que asoma es básicamente la coraza, está panza arriba», describió el geólogo. Fuente: Rio Negro.

Mas info en http://www.grupopaleo.com.ar/paleoargentina/principal.htm


miércoles, 14 de enero de 2026

Yeneen houssayi, un Nuevo titanosaurio en el Cretácico de Neuquén.

 



 
 
Científicos argentinos encontraron una nueva especie de dinosaurio en la provincia de Neuquén

La Argentina se anota otra coronación de gloria, y es que científicos del CONICET descubrieron una nueva especie de dinosaurio en la provincia de Neuquén. La especie en cuestión data de 83 millones de años de antiguedad y pertenece a la familia de los saurópodos, esos de cuello largo que aparecen en películas como Dinosaurios y Jurassic Park.

Según informaron en la página oficial del CONICET, la nueva especie fue bautizada como Yeneen houssayi en honor a Bernardo Houssay, perteneciente al grupo de los titanosaurios, un clado de dinosaurios cuadrúpedos, de cuello y cola larga. "Yeneen houssayi tenía una cabeza pequeña en relación al resto del cuerpo. Medía entre 10 y 12 metros de largo y unas 8 a 10 toneladas de peso. Las características distintivas que permitieron definir la nueva especie se encuentran principalmente en las vértebras dorsales, que cabe mencionar todas ellas fueron preservadas, el sacro y la primera vértebra caudal", explicó Leonardo Filippi, primer autor del trabajo e investigador del CONICET en el Museo Municipal "Argentino Urquiza" (MAU), de Rincón de los Sauces, Neuquén.

Asimismo, desde el sitio web mencionado iluminan sobre esta especie: "El nombre del género, Yeneen, fue inspirado en la cultura tehuelche, también conocido como Aónikenk, que significa 'espíritu o entidad relacionada al invierno' debido al área de La Invernada, sitio donde se halló el nuevo dinosaurio. El nombre de la especie, houssayi, es en honor al fundador y primer presidente del CONICET y Premio Nobel de Medicina en el año 1947, Bernardo A. Houssay".

Al mismo tiempo, explican: "Este nuevo dinosaurio saurópodo, perteneciente al grupo de los titanosaurios, se suma a los ya conocidos en la zona y a los provenientes de la Formación Bajo de la Carpa: Overosaurus paradasorum e Inawemtu oslatus". Por otro lado, comentan que el ejemplan hallado conserva gran parte de su esqueleto axial, es decir, sus vértebras, lo que "aporta información anatómica valiosa que permite compararla con otros titanosaurios". "Estos datos, junto con la presencia de esta tercera especie en el área, contribuyen a formular nuevas hipótesis, que sugieren que la notable diversidad de este grupo de dinosaurios durante el Cretácico Superior podría deberse a la adquisición de distintas estrategias de alimentación o, alternativamente, reflejar un evento de reemplazo faunístico dentro de la formación", detallan desde la publicación del CONICET.

El descubrimiento del nuevo dinosaurio Yeneen Houssayi tuvo lugar en 2003, cuando un oficial del Escuadrón N° 30 de Gendarmería Nacional, con sede en la localidad neuquina de Chos Malal, denunció el hallazgo de restos fósiles en el área conocida como Cerro Overo - La Invernada, en las cercanías de Rincón de los Sauces. "Las tareas de excavación se desarrollaron en dos campañas paleontológicas realizadas entre 2013 y 2014, con la participación de paleontólogos, técnicos y voluntarios que trabajaron en la extracción de los ejemplares", explica el informe del CONICET, publicado este 2026.

"Al finalizar los trabajos de campo, los materiales recuperados del sitio fueron trasladados al MAU. Allí, en el laboratorio, comenzaron las tareas de preparación y limpieza, que demandaron varios meses de trabajo. Tras una extensa investigación, el equipo logró describir y nombrar una nueva especie de dinosaurio, representada por un ejemplar que conserva seis vértebras cervicales, todas sus vértebras dorsales, diez en total, con varias costillas asociadas, el sacro y la primera vértebra caudal", concluye la publicación. Fuente: eldestape.

Mas info en http://www.grupopaleo.com.ar/paleoargentina/principal.htm


sábado, 20 de diciembre de 2025

Hallan tortugas de agua dulce en el Cretácico de Neuquén.

 



Un equipo del CONICET identificó una nueva especie de tortuga dulceacuícola que existió en el norte de la Patagonia durante el Cretácico Superior, hace aproximadamente 90 millones de años. Esta especie, llamada Elkanemys caelestis, pertenece al grupo de los Pelomedusoides y fue reconocida a partir de dos fósiles encontrados en la Formación Portezuelo, cerca del Lago Barreales, en Neuquén. El trabajo se publicó en el Journal of Systematic Palaeontology.

La nueva especie se describió a partir de dos ejemplares que conservan el caparazón y el plastrón de forma articulada, siendo uno de ellos especialmente bien conservado a nivel del cráneo. Estos restos fueron recuperados en 2022 por Juan Eduardo Mansilla, un técnico y guía del Parque Geo-Paleontológico, Proyecto Dino.

“Elkanemys caelestis perteneció al género Elkanemys, que fue nombrado en virtud de Elkanemys pritchardi. Presenta suficientes semejanzas con E. pritchardi para ser considerada parte del mismo grupo. No obstante, exhibe diferencias significativas: sus escudos vertebrales son mucho más anchos y es de un periodo geológico posterior. Más aún, esta especie incluye el primer cráneo registrado para este género, lo que nos ofrece datos innovadores”, explica Mariana Sarda, estudiante de doctorado en el CONICET, en el Instituto de Evolución, Ecología Histórica y Ambiente (IDEVEA, CONICET-UTN) y una de las autoras del estudio.

 

El examen morfológico del cráneo situó a la nueva especie dentro del grupo Podocnemidoidae, diferenciándola de otros linajes de tortugas. “Al comparar este cráneo con el de otras tortugas de cuello lateral sudamericanas, notamos características clave. Los estudios evolutivos previos que solo analizaban el postcráneo de E. pritchardi lo habían clasificado como un Bothremydidae Cearachelyini. Sin embargo, al estudiar el cráneo completo, encontramos que la conexión entre los huesos craneales difiere de todos los Bothremydidae, y descubrimos similitudes que relatan a Elkanemys con tortugas de la Cuenca Bauru en Brasil, como la escotadura anteroventral del jugal que sobrepasa el borde ventral de la órbita”, aclara la investigadora.

Uno de los ejemplares analizados muestra rasgos inusuales en su caparazón, como huesos periféricos y escudos marginales adicionales, además de un pequeño hueso subtriangular en la mandíbula. “Creemos que estas características son anomalias comunes, dado que los caparazones parecen ser bastante flexibles durante su desarrollo”, comenta la investigadora.

Con este hallazgo, el registro de especies de tortugas pleurodiras en la Formación Portezuelo asciende a cuatro. “El descubrimiento de Baalemys mansillai, y ahora de Elkanemys caelestis, contribuyen enormemente al conocimiento de la variedad de tortugas de agua dulce del Cretácico. En lo que respecta al grupo de los Pelomedusoides, esta es la tercera especie identificada, y tiene el cráneo más completo encontrado hasta la fecha, incluyendo la asociación entre cráneo y postcráneo. Fuente: Conicet. Ilustración de Mauricio Alvarez.

Mas info en http://www.grupopaleo.com.ar/paleoargentina/principal.htm


domingo, 13 de abril de 2025

Recuperan nuevos restos de un Ictiosaurio de Jurásico en el afloramiento vaca muerta, en la Provincia de Neuquén.




 Un nuevo e importante hallazgo paleontológico tuvo lugar en el paraje Los Álamos, en las inmediaciones de Loncopué, cuando Ángel Fuentes, propietario del campo donde ocurrió el descubrimiento, alertó sobre la presencia de restos fósiles en el terreno.

Tras la denuncia, se activó el protocolo correspondiente y se notificó a la Dirección de Patrimonio Cultural, dependiente de la Subsecretaría de Cultura de la Provincia del Neuquén. Al sitio se trasladó el paleontólogo Mateo Gutiérrez, acompañado por efectivos de Gendarmería Nacional, quienes confirmaron la presencia de fósiles pertenecientes a un Ictiosaurio, un reptil marino del Jurásico Superior.

La zona del hallazgo forma parte de un afloramiento de la Formación Vaca Muerta, reconocida a nivel mundial por su riqueza en fósiles marinos como ostras, moluscos y reptiles que datan de entre 145 y 150 millones de años. Este tipo de descubrimientos aportan valiosa información científica sobre el ecosistema que existía en la región durante esa era geológica.

Los materiales recuperados serán trasladados al Museo Carmen Funes de Plaza Huincul para su análisis y conservación. Posteriormente, quedarán en resguardo temporal en el Museo Paleontológico Carlos Alesandri de la localidad de Las Lajas.

El operativo contó con el acompañamiento de las Direcciones de Cultura y Turismo de la Municipalidad de Loncopué, y se recordó a la comunidad la importancia de notificar de inmediato a las autoridades culturales o a Gendarmería Nacional ante el hallazgo de posibles fósiles, para asegurar su preservación y estudio adecuado.

Los ictiosaurios, un grupo de reptiles marinos que dominaron los océanos durante la era Mesozoica, son un fascinante ejemplo de adaptación evolutiva. Estos animales, que vivieron aproximadamente entre 250 y 65 millones de años atrás, presentan una serie de características morfológicas y fisiológicas que les permitieron prosperar en un entorno acuático.

Una de las características más distintivas de los ictiosaurios es su forma corporal hidrodinámica. Su cuerpo alargado y fusiforme, similar al de los delfines modernos, les confería una notable eficiencia en la natación. Esta forma les permitía reducir la resistencia del agua, facilitando así su desplazamiento a altas velocidades. Además, sus extremidades se transformaron en aletas, lo que les proporcionaba una mayor maniobrabilidad en el medio acuático.

En términos de respiración, los ictiosaurios eran reptiles y, por lo tanto, necesitaban salir a la superficie para respirar aire. Sin embargo, su adaptación a la vida marina se evidenció en la posición dorsal de sus fosas nasales, lo que les permitía respirar sin necesidad de levantar completamente la cabeza fuera del agua. Esta característica es similar a la observada en algunos mamíferos marinos actuales.

La dieta de los ictiosaurios variaba según las especies; algunos eran carnívoros y se alimentaban principalmente de peces y cefalópodos, mientras que otros presentaban adaptaciones para una dieta más diversa. Sus mandíbulas estaban equipadas con dientes afilados y cónicos, ideales para capturar presas resbaladizas en el agua.

Desde el punto de vista reproductivo, se ha demostrado que los ictiosaurios eran ovovivíparos, lo que significa que daban a luz crías vivas en lugar de poner huevos. Este rasgo es particularmente interesante ya que sugiere una adaptación a un ambiente marino donde el desarrollo embrionario dentro del cuerpo materno podría ofrecer ventajas frente a depredadores y condiciones ambientales adversas.

Los ictiosaurios también exhibían una notable diversidad morfológica. Se han identificado varias especies con diferencias significativas en tamaño y forma; algunas alcanzaban longitudes superiores a los 20 metros, mientras que otras eran mucho más pequeñas. Esta diversidad refleja una amplia gama de nichos ecológicos que los ictiosaurios pudieron ocupar en los océanos de su tiempo.

La variabilidad en la morfología también se relaciona con su evolución a lo largo de millones de años. Los ictiosaurios evolucionaron a partir de ancestros terrestres, y su adaptación al medio acuático fue un proceso gradual que implicó cambios significativos en su anatomía. Por ejemplo, las modificaciones en la estructura de la columna vertebral y el desarrollo de un sistema de aletas más eficiente son indicativos de esta transición evolutiva.

Además, los ictiosaurios presentaban características esqueléticas únicas. Su cráneo era grande y alargado, con una mandíbula inferior prominente que les permitía abrir la boca ampliamente para capturar presas. La presencia de huesos nasales reducidos y una órbita ocular grande también son rasgos distintivos que sugieren adaptaciones para una vida activa en el agua.

En términos de paleobiología, los ictiosaurios desempeñaron un papel imporante en los ecosistemas marinos del Mesozoico. Como depredadores, ayudaron a regular las poblaciones de otras especies marinas y contribuyeron a la dinámica ecológica de su entorno. Su extinción, ocurrida al final del Cretácico, marcó un cambio significativo en la biodiversidad marina, abriendo oportunidades para otros grupos de animales marinos, incluidos los mamíferos marinos modernos. Fuente; noticiasnqn.com.ar y modificado y adaptado por grupopaleo.com.ar

Mas info en http://www.grupopaleo.com.ar/paleoargentina/principal.htm