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martes, 14 de mayo de 2019

Un imperdible de Corrientes. Arroyo Toropí, un paraíso paleontológico.



La zona, en suelo bellavistense, es considerada una de las mayores reservas de fósiles del país. Desde el inicio de las tareas, investigadores dieron con restos de más de 35 especies.

En las afueras de la ciudad de Bella Vista, a 150 kilómetros de la capital de Corrientes, se encuentra una de las mayores reservas de fósiles del norte de la Argentina: el arroyo Toropí. La gran diversidad de especies y el excelente estado de conservación en el que se encuentran los restos sorprende a los paleontólogos, quienes llegan hasta la enorme cárcava erosiva formada allí para buscar elementos que permitan reconstruir la evolución y desaparición de la fauna prehistórica en Sudamérica.

Los trabajos en Toropí comenzaron hace más de 40 años, a cargo de científicos del Centro de Ecología Aplicada del Litoral (Cecoal) y de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE). Durante la última década y media, las campañas se hicieron más frecuentes y se multiplicaron los hallazgos de grandes mamíferos extintos, como mastodontes, gliptodontes o toxodontes.

Para ubicar históricamente a los animales que vivieron en la región de Toropí hay que remontarse a más de 30.000 años atrás. Los fósiles que allí se encuentran datan del pleistoceno, que fue la penúltima época del período cuaternario de la era cenozoica, previa al holoceno, que es la última etapa en la que se divide la historia de la Tierra y se extiende hasta la actualidad.

“Aunque en términos evolutivos está muy alejada, la forma y el tamaño de la fauna que habitó esta región de Sudamérica hasta hace 10.000 años atrás –que es cuando se produjo la extinción–, es similar a la de África en la actualidad”, señala Alfredo Zurita, investigador independiente del Conicet en el Cecoal. Por sus características sedimentológicas, cada lluvia cambia el paisaje de Toropí y permite que aparezcan, con una extraordinaria frecuencia, los restos de estos animales.

En Toropí se hallaron fósiles de más de 35 especies que revelan que en esta zona de Corrientes existían mastodontes, que fueron grandes elefantes sudamericanos de más de 4 toneladas; gliptodontes, enormes armadillos de hasta 800 kilos y toxodontes, otro género extinto con características similares a las de los hipopótamos. También se encontraron restos de perezosos terrestres de más de 700 kilos y de tortugas gigantes, con un tamaño similar a las que actualmente se encuentran en las islas Galápagos, en Ecuador.
“La diversidad es muy grande no solamente en lo que hace al número de especies, sino también en cuanto a las formas. Hemos hallado registros de pequeños roedores, de 600 o 700 gramos, hasta de enormes mastodontes, de 4 o 5 toneladas”, destaca el paleontólogo.

Todas estas características configuran un magnífico escenario para el desarrollo de distintas líneas de investigación. “Es un yacimiento que desde el punto de vista científico tiene un valor enorme. Actualmente, tenemos en el grupo de investigación una becaria doctoral y una posdoctoral del Conicet trabajando específicamente temas vinculados a Toropí y estamos intentando sumar estudios desde otras perspectivas”, menciona Zurita, quien comenzó a trabajar en este emplazamiento hace unos 15 años junto a la paleontóloga Alicia Lutz, una de las pioneras de los estudios en este lugar.

Ambos fueron parte del equipo de científicos que en 2015 impulsó la fundación del primer Museo Paleontológico de la provincia de Corrientes, que está en la ciudad de Bella Vista y fue creado con el objetivo de mostrar la gran diversidad de la fauna que habitó la zona. Con la colaboración de organismos locales y nacionales, el proyecto aspira a seguir creciendo y convertirse en un parque paleontológico.

“El museo fue una consecuencia de nuestro trabajo y es un buen ejemplo de cómo la actividad diaria de los científicos puede transformarse en algo tangible para la sociedad”, resalta el investigador. Las tareas de extensión que realizan los investigadores, becarios y técnicos también incluyen capacitaciones a la comunidad para valorizar Toropí y evitar daños y saqueos de fósiles, un problema que preocupa a los grupos que trabajan en la zona.

Para Zurita, un fósil es casi un milagro. En este caso, explica, el proceso de fosilización ocurre cuando el mineral circundante reemplaza lo que fue el hueso del animal y lo transforma en una réplica en roca. “Cada fósil tiene un valor incalculable porque probablemente no aparezca otro igual. La pérdida de cualquier fósil es irreparable para la ciencia y para el patrimonio cultural del país”, advierte. Fuente larepublica.


jueves, 26 de abril de 2018

Nuevos hallazgos de fosiles en la Reserva de Toropi, Corrientes.


Investigadores del Conicet y la Universidad Nacional del Nordeste hallaron en la reserva Toropí de la provincia de Corrientes restos paleontológicos de entre 30.000 y 50.000 mil años de antigüedad, que corresponden con tres especies extinguidas, una de las cuales sería un carnívoro. “Es la tercera exhumación de restos de carnívoros en casi 40 años de estudio sobre esta reserva, algo que nos entusiasma mucho al igual que el estado de conservación, que es muy bueno”, dijo a Telam el paleontólogo Alfredo Zurita, a cargo del equipo de investigadores que dio con los fósiles.
Se trata de piezas correspondientes a tres especies, como partes de las mandíbulas de un mastodonte y de un perezoso gigante, así como así como un diente y partes de la mandíbula y del cráneo de un felino chico. El hallazgo se produjo el sábado en la reserva del Arroyo Toropí de la localidad correntina de Bella Vista y estuvo a cargo de investigadores del Centro de Ecología Aplicada del Litoral (Cecoal) del Conicet, así como de la Universidad Nacional del Nordeste.
Según lo indicado por Zurita, los restos datan de entre 30.000 y 50.000 años, periodo correspondiente con el Pleistoceno Tardío. “La gran variedad de especies halladas y la extraordinaria frecuencia con la que se producen hallazgos en Toropí la dimensionan como una de las reservas paleontológicas más importantes a nivel continental”, analizó el especialista. “Se han hallado cientos de piezas, en su mayoría mamíferos y el rango va desde pequeños roedores de entre 200 y 300 gramos en vida, hasta enormes mastodontes que pudieron llegar a las seis toneladas”, graficó.
En tanto que los investigadores subrayan la importancia de haber obtenido recién por tercera vez en alrededor de 40 años de estudio los restos de un carnívoro. “Es llamativo, sobre todo porque en cualquier ecosistema es infrecuente hallar carnívoros”, precisó el investigador. Sobre el modo de extinción de estas especies, en el equipo científico de Corrientes asumen que por las características geológicas de los hallazgos el principal agente habría sido el agua.
Es que Toropí era una planicie de inundación, que con las crecidas el curso de agua tapaba los restos de los animales muertos, favoreciendo que se cubran con sedimentos que en la actualidad son una guía para conocer con la mayor certeza posible todo el registro de cada pieza, principalmente su antigüedad. Ese trabajo, que calculan que demandaría un año, será plasmado ahora en una tesis doctoral y una de post doctorado que desarrollan dos investigadores que el viernes y el sábado formaron parte del equipo de búsqueda en Bella Vista, situada a 150 kilómetros de la capital correntina sobre la ribera del río Paraná. MisionesCuatro.com
Mas info http://www.grupopaleo.com.ar/paleoargentina/principal.htm