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domingo, 5 de julio de 2026

Paleontología en el Continente Antártico.


Los estudios geológicos y paleontológicos demuestran que la Antártida no siempre fue un continente cubierto por hielo. Hace más de 100 millones de años, estaba rodeada por mares cálidos y presentaba un clima tropical que permitía el desarrollo de una abundante flora y fauna. Con el paso del tiempo, los cambios en la posición de los continentes, las corrientes oceánicas y el clima global provocaron un progresivo enfriamiento, hasta que la Antártida quedó cubierta por extensas capas de hielo, adquiriendo el aspecto congelado que conocemos en la actualidad. Esta transformación forma parte de más de 100 millones de años de historia natural del continente.

La Antártida o Antartica, cuarto continente más grande del mundo, situado casi en su totalidad al sur de los 66°30’ latitud S (el círculo polar antártico), que rodea al polo sur. En general, su forma es circular con un largo brazo —la península Antártica—, que se prolonga hacia América del Sur, y dos grandes escotaduras, los mares de Ross y Weddell y sus plataformas de hielo. Su extensión total es de aproximadamente 14,2 millones de km2 en verano. Durante el invierno, la Antártida dobla su tamaño a causa de la gran cantidad de hielo marino que se forma en su periferia. El verdadero límite de la Antártida no es el litoral del continente en sí mismo, sino la Convergencia Antártica, que es una zona claramente definida en el extremo sur de los océanos Atlántico, Índico y Pacífico, entre los 48° y los 60° latitud S. En este punto, las corrientes frías que fluyen hacia el Norte desde la Antártida se mezclan con corrientes más cálidas en dirección Sur. La Convergencia Antártica marca una clara diferencia física en los océanos. Por estas razones el agua que rodea al continente antártico se considera un océano en sí mismo, a menudo llamado océano Glacial Antártico o Meridional.

Hasta los años 80, Australia había producido pocos dinosaurios, y no había venido ninguno de Nueva Zelanda o Antártida. Había varias explicaciones para que las rocas portadoras de fósiles fueran difíciles de encontrar. Las llanuras y las erosiones destruyen muchos fósiles mesozoicos en Australia, las rocas volcánicas ocupan gran parte de Nueva Zelanda, y una inmensa placa de hielo cubre la Antártida. Todavía no sabemos cómo los dinosaurios habitaron estas tres partes de Pangea, teniendo en cuenta que el continente estaba dividido en once partes.

Ver articulo completo en http://www.grupopaleo.com.ar/paleoargentina/antartida.htm


martes, 21 de abril de 2026

Paleoteius lakui, un nuevo lagarto que ilumina la Patagonia del fin de los dinosaurios.

 







El hallazgo de un diminuto reptil fósil en la Patagonia argentina está arrojando nueva luz sobre uno de los momentos más decisivos en la historia de la vida en la Tierra. Se trata del lagarto terrestre más completo registrado hasta ahora para el Cretácico tardío en Sudamérica, un período inmediatamente anterior a la gran extinción que puso fin a la era de los dinosaurios. Este descubrimiento no solo amplía el conocimiento sobre estos animales, sino que también permite comprender mejor su evolución en los continentes del hemisferio sur.

El estudio fue llevado adelante por un equipo internacional liderado por investigadores del CONICET, con base en el Laboratorio de Anatomía Comparada y Evolución de los Vertebrados del Museo Argentino de Ciencias Naturales. Los restos fósiles fueron encontrados en la provincia de Río Negro y corresponden a un reptil que vivió hace aproximadamente 70 millones de años.

La nueva especie fue denominada Paleoteius lakui y proviene de sedimentos de la Formación Allen, en el yacimiento Salitral Ojo de Agua. Este sitio ya había cobrado notoriedad recientemente por otros hallazgos relevantes, lo que refuerza su importancia dentro del registro paleontológico de la región.

De acuerdo con los especialistas, se trataba de un animal pequeño, de poco más de 15 centímetros de longitud. Su cráneo presentaba una superficie ornamentada con pequeñas protuberancias, y sus mandíbulas estaban equipadas con numerosos dientes finos y uniformes, probablemente adaptados a una dieta insectívora. A pesar de su tamaño, el ejemplar hallado conserva gran parte del esqueleto, incluyendo secciones clave del cráneo, algo excepcional para este tipo de reptiles.

Los lagartos y lagartijas rara vez se preservan en el registro fósil debido a la fragilidad de sus huesos. Por eso, este hallazgo resulta particularmente valioso: llena un vacío de decenas de millones de años en el conocimiento de estos animales en la Patagonia, donde prácticamente no existían registros comparables.

El análisis del fósil requirió la aplicación de tecnologías de vanguardia. Mediante microtomografía computada, los investigadores lograron reconstruir digitalmente la anatomía interna del ejemplar con altísima precisión, sin necesidad de intervenir físicamente los restos. Este trabajo se realizó en colaboración con la Comisión Nacional de Energía Atómica, lo que permitió generar modelos tridimensionales fundamentales para el estudio anatómico detallado.

A su vez, el abordaje incluyó herramientas de computación de alto rendimiento proporcionadas por la Universidad Nacional de Córdoba, indispensables para llevar adelante los análisis filogenéticos que permiten establecer relaciones evolutivas entre especies.

En este sentido, los resultados fueron reveladores. El registro fósil de lagartos mesozoicos en el hemisferio sur es extremadamente limitado —apenas unas pocas especies— en comparación con las más de 150 conocidas en el hemisferio norte. En ese contexto, Paleoteius no solo incrementa la diversidad conocida, sino que además representa un linaje hasta ahora desconocido en Sudamérica.

Los estudios indican que este reptil puede ubicarse dentro del grupo de los Scincomorpha, un conjunto muy diverso de lagartos actuales distribuidos globalmente, pero que carecía de registros fósiles en esta región. Asimismo, sus posibles parientes cercanos habrían tenido una distribución amplia en otros continentes, lo que sugiere que estos reptiles ya estaban diversificados en el antiguo supercontinente Gondwana.

El descubrimiento de Paleoteius lakui constituye, en definitiva, una pieza clave para reconstruir la historia evolutiva de los reptiles poco antes del evento de extinción masiva que transformó radicalmente la vida en el planeta. Además, pone de relieve el valor de la investigación interdisciplinaria y la cooperación entre instituciones científicas.

El proyecto, que forma parte de una línea de investigación más amplia sobre el final de la era de los dinosaurios en Patagonia, contó con el respaldo de la National Geographic Society y la participación de múltiples instituciones, incluyendo la Fundación Félix de Azara, el Museo Patagónico de Ciencias Naturales y colaboradores internacionales.

Fuente: Conicey, y  Agnolín, F. L., Aranciaga-Rolando, M., Álvarez-Herrera, G., Ezcurra, M. D., Rodríguez, A. M., Chafrat, P., … & Novas, F. E. (2026). A new late Cretaceous squamate from Patagonia sheds light on Gondwanan diversity. Scientific Reports.

Mas info en http://www.grupopaleo.com.ar/paleoargentina/principal.htm