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miércoles, 16 de septiembre de 2026

Thylophorops chapadmalensis, una extinta zarigüeya hipercarnívora del plioceno bonaerense.

 



Hace aproximadamente 3 millones de años, durante el Plioceno, las llanuras pampeanas estaban habitadas por una gran diversidad de mamíferos. Entre ellos se encontraba Thylophorops chapadmalensis, conocido vulgarmente como tiloforops o zarigüeya hipercarnívora.

Con una longitud estimada de 1,5 metros y un peso cercano a los 8 kilos, fue uno de los mayores representantes conocidos entre las zarigüeyas fósiles y actuales. Su alimentación era predominantemente carnívora y presentaba adaptaciones que le permitían desarrollar una intensa actividad depredadora.

🦊 Evolutivamente, se encontraba próximo a las comadrejas coloradas actuales. Además, existen evidencias de que podía apropiarse de las madrigueras de otros mamíferos excavadores, utilizando estos refugios como parte de su estrategia de supervivencia.

🔎 ¿Qué se encontró en Miramar?

Los sedimentos de la región han proporcionado numerosos restos mandibulares, fragmentos de cráneo y elementos importantes del esqueleto. Entre los hallazgos más curiosos se encuentra un molde natural cefálico, que conserva la forma del interior del cráneo, donde se alojaba el cerebro.

También se recuperaron coprolitos, es decir, excrementos fosilizados, dentro de una crotovina o antigua madriguera. Estos restos permiten aproximarnos no solo a la anatomía de este depredador, sino también a algunos aspectos de su comportamiento.

🌎 Un depredador que desapareció

Al inicio del Pleistoceno, hace aproximadamente 2,5 millones de años, desaparecieron del registro los didélfidos estrictamente hipercarnívoros. Sobrevivieron aquellos con dietas más variadas, como la zarigüeya overa y la zarigüeya colorada, que todavía habitan esta región.

La historia del tiloforops nos recuerda que los fósiles no solo permiten conocer animales desaparecidos, sino también comprender cómo los cambios ambientales influyeron en la evolución y supervivencia de las especies.

📍 Miramar y sus acantilados continúan siendo una ventana excepcional al pasado natural de la región pampeana.

 

Fuente: Magnussen, M. (2025) Animales Prehistóricos del Partido de General Alvarado. Colecciones de la Naturaleza. Paleo Editorial. >>>>Descarga gratis el libro desde Aquí.

 

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martes, 21 de abril de 2026

Un fósil histórico, hallado en 1770 y que cambio todo lo que se conocía.

 





El Mosasaurus hoffmanni, descrito por Mantell en 1829 y conocido como el “la gran bestia de Maastricht”, vivió durante el Cretácico superior, hace aproximadamente 68 millones de años.

Fue en la ciudad de Maastricht, en los Países Bajos, donde se hallaron los primeros restos de mosasaurios. Hacia 1770, el descubrimiento de un enorme cráneo, cuyas mandíbulas alcanzaban 1,2 metros de longitud, causó gran sensación. Este fósil, muy codiciado, terminó siendo trasladado en 1795 a París como trofeo de guerra, incorporándose desde entonces a las colecciones del museo parisino.

El naturalista Georges Cuvier estudió estos restos y reconoció en ellos a un gigantesco lagarto marino, emparentado con los actuales varanos. Los mosasaurios podían alcanzar hasta 15 metros de longitud. Su cuerpo alargado y fusiforme, su cola comprimida lateralmente y sus extremidades transformadas en aletas los convertían en animales perfectamente adaptados a la vida acuática.

Pero más allá de su imponente tamaño, este hallazgo tuvo una trascendencia histórica fundamental: se convirtió en una de las primeras pruebas contundentes de la existencia de criaturas extinguidas, en una época en la que aún se debatía si las especies podían desaparecer. El estudio de este fósil por parte de Cuvier contribuyó decisivamente al desarrollo de la paleontología como ciencia y al surgimiento del concepto moderno de extinción, desafiando las ideas tradicionales del siglo XVIII sobre la inmutabilidad de la naturaleza. En este sentido, la “bestia de Maastricht” no solo reveló un depredador del pasado, sino que abrió una nueva forma de comprender la historia de la vida en la Tierra.

Conoce más de este animal en http://www.grupopaleo.com.ar/paleoargentina/principal.htm


domingo, 25 de octubre de 2020

Aniksosaurus darwini, exhibidos en el Museo Regional Padre Molina de Rio Gallegos.


Es un género representado por una única especie de dinosaurio terópodo celurosauriano. Vivió en lo que hoy es la actual provincia de Chubut, Argentina, en mediados del período Cretácico, hace aproximadamente entre 98 y 90 millones de años durante

El Aniksosaurus medía alrededor de 2 metros de longitud y 70 centímetros de alto y era de constitución robusta, llegando a pesar alrededor de 120 kg. La especie tipo Aniksosaurus darwini, fue oficialmente descrita por Martínez y Novas en 2006, aunque el nombre fue acuñado en 1995.

Los restos fueron encontrados en la parte inferior de la Formación Bajo Barreal de la Patagonia, donde se hallaron por lo menos cinco individuos en una cama de huesos, sin ningún otro animal alrededor. Cinco tibias derechas en el lugar del descubrimiento nos dan el número mínimo de individuos. Otros huesos incluyen algunas vértebras, huesos de brazo e ilion. Los restos fueron encontrados en cenizas volcánicas o que indica que había un volcán apagándose en las cercanías. 

Leer más en http://www.grupopaleo.com.ar/paleoargentina/cretacico3.htm