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martes, 21 de abril de 2020

Chlamyphractus dimartinoi, una nueva especie de pichiciego fósil, del Mioceno de Chasico.




Es uno de los animales más misteriosos que habitan en Sudamérica y, por sus esquivos hábitos, muchas de sus características son aún desconocidas. Investigadores del CONICET identificaron restos de 9 millones de años que permitirán entender cómo fue su evolución.

Un grupo de investigadores del CONICET identificó por primera vez restos fósiles de un pichiciego, un armadillo que es considerado el más pequeño del mundo y que habita únicamente en Argentina y otros países del sur de Sudamérica. Es considerado uno de los animales más extraños de la región ya que, por sus esquivos hábitos, muchas de sus características biológicas son aún desconocidas.

La descripción de este inusual mamífero representa el primer registro fósil del género y de la especie y fue publicada recientemente en el Journal of Vertebrate Paleontology, con el nombre de Chlamyphractus dimartinoi. Los restos tienen entre 9 y 10 millones de años de antigüedad y fueron hallados en la provincia de Buenos Aires hace más de 30 años, pero recién en 2019 los paleontólogos lograron determinar a qué animal pertenecían.

Este descubrimiento permitirá conocer cómo fue la evolución de este minúsculo armadillo, cuyos ejemplares actuales miden apenas unos 10 centímetros, pesan menos de 100 gramos y tienen un fascinante caparazón de color rosa que cubre sus pelos blancos. “Haber encontrado este fósil equivale a hallar una aguja en un pajar”, señala el becario doctoral del CONICET en el Centro de Ecología Aplicada del Litoral (CECOAL, CONICET – UNNE), Daniel Barasoain, primer autor del trabajo y responsable del descubrimiento.

Mientras estudiaba materiales vinculados a su tema de tesis —referida a distintos aspectos de los cingulados del Mioceno tardío en Argentina —, el paleontólogo se encontró con fósiles que habían sido hallados en la década del 70 en cercanías de la laguna Chasicó, en la provincia de Buenos Aires, pero que hasta ese entonces no habían podido ser identificados. Formaban parte de la colección del Museo de Ciencias Naturales de Monte Hermoso, creado por Vicente Di Martino, un coleccionista y aficionado que había colectado estos restos.

Ante la sospecha de que se trataba de un pichiciego, Barasoain se contactó con distintos expertos, como la investigadora independiente del Instituto de Medicina y Biología Experimental de Cuyo (IMBECU, CONICET – UNCUYO), Mariella Superina, considerada la principal especialista en este género en Argentina. Fue ella quien ayudó a confirmar que estaban frente al primer registro fósil de este esquivo animal, que pertenece a una subfamilia de cingulados denominada clamiforinos, y del que todavía se desconocen múltiples aspectos vinculados a su hábitat y a su reproducción.

Es que los pichiciegos tienen hábitos similares a los de los topos: son nocturnos y se desplazan por debajo de la tierra. Estas características, sumadas a su pequeño tamaño, hacen que sean muy difíciles de identificar y de avistar en el campo.

Actualmente, se conocen dos especies de pichiciegos: Chlamyphorus truncatus, que sólo habita en Argentina y se encuentra en la región de Cuyo, y Calyptophractus retusus, que tiene un tamaño ligeramente mayor y se encuentra las provincias del NOA, en Bolivia y en Paraguay. Por sus características, el fósil hallado es considerado una especie distinta y fue nombrado Chlamyphractus dimartinoi, en homenaje al coleccionista que lo halló.

“Este descubrimiento nos permite empezar a conocer a estos animales tan raros con mayor profundidad. A partir de ahora, vamos a poder ver cómo ha sido su historia evolutiva, que es muy curiosa ya que está totalmente presionada por sus hábitos subterráneos. Eso ha condicionado una serie de morfologías y estructuras muy derivadas que son únicas en el mundo”, indica Barasoain

Ilustración de un pichiciego, considerado el armadillo más pequeño del mundo. FOTO: Gentileza Pedro Cuaranta. Fuente; Conicet.

martes, 31 de marzo de 2020

Toxodon, la gran bestia pampeana.





El Toxodonte (Toxodon platensis)  llego a medir unos 3 metros de largo y una masa estimada de una tonelada. El cráneo de este animal tiene un tamaño de 70 centímetros y sus mandíbulas provistas de incisivos de crecimiento continuo, cuyos esmaltes se representan en fajas longitudinales. Conocidos en nuestra zona en el último millón de años, extinguiéndose hace unos 10 mil años antes del presente.

Se asemejaban a los actuales hipopótamos y rinocerontes, pero sin parentesco alguno, es otro ejemplo de evolución paralela o convergencia adaptativa, es decir, cuando dos especies totalmente aisladas comparten nichos ecológicos similares, desarrollando algunos rasgos morfológicos notablemente parecidos. Su hábitat estaba conformado por llanuras abiertas y frondosos pantanos, alimentándose principalmente de vegetales, los cuales, podían ser extraídos con sus mandíbulas en forma de "pala".

En el Museo de Ciencias Naturales de Miramar, se resguardan numerosos restos  de Toxodontes, entre ellos Toxodon chapadmalensis de unos 3 millones de años, de menor tamaño a este.  En sala se exhibe un esqueleto preparado por Fundación Azara y un cráneo hallado en Mar del Sud, acompañados por una ilustración de Daniel Boh y una reconstrucción a escala realizada por  Miguel Lugo.

Mas info en www.museodemiramar.com.ar (en exhibiciones y notas divulgativas)

martes, 3 de septiembre de 2019

Nothrotheriops, un perezoso extinto de Norteamérica aparece en el registro fósil de la provincia de Santa Fe.



El resultado de esta novedosa investigación para la Paleontología de Argentina corresponde al hallazgo fósil -un fémur- de un perezoso norteamericano en la Pcia. de Santa Fe, cuya existencia se desconocía en América del Sur para el período Cuaternario.
Este interesante descubrimiento corresponde al hallazgo fósil de un perezoso norteamericano en Argentina que realizó el Laboratorio de Paleontología de Vertebrados del CICYTTP, sito en Diamante (E.R.). Dicho hallazgo está muy bien representado por los registros fósiles que los científicos han dado a conocer en la provincia de Santa Fe.
Los investigadores del Centro de Investigación Científica y de Transferencia Tecnológica a la Producción y de la Universidad Autónoma de Entre Ríos lograron identificar un género de perezoso fósil -principalmente registrado en América del Norte- en sedimentos del Cuaternario de la provincia de Santa Fe. La investigación, recientemente publicada en la revista científica internacional “BOREAS: An International Journal of Quaternary Research”, corresponde a resultados obtenidos durante estudios de postgrado realizados por uno de los investigadores.
El hallazgo consiste en un fémur referido al género Nothrotheriops y el ejemplar fue hallado en las barrancas del río Salado del norte, en sedimentos que tienen una edad aproximada de 90.000 años antes del presente. Se lo encontró en inmediaciones de la localidad de Llambi Campbell, comuna del Departamento La Capital (Pcia. de Santa Fe), en cuyo Museo Comunal “Río Salado” fue depositado. La aproximación para conocer la antigüedad de los afloramientos portadores del perezoso fue posible gracias al aporte de distintas instituciones nacionales y provinciales tales como FICH (UNL), FCyT-UADER y CICYTTP.
Cabe señalar que el género Nothrotheriops estuvo ampliamente distribuido durante el Cuaternario de América del Norte, y durante el evento conocido como Gran Intercambio Biótico Americano resultaría que Nothrotheriops procedente de Estados Unidos y México se habría dispersado, junto con otros mamíferos, hacia América del Sur. Fuente Conicet. Imágenes ilustrativas.