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sábado, 13 de diciembre de 2025

Necrolestes patagonensis.

Es un enigmático género de mamífero extinto, de difícil clasificación taxonómica, que habitó Sudamérica a comienzos del Mioceno. Cerca de un tercio de su esqueleto, incluyendo la mayor parte del cráneo, ha sido recuperado, aunque los restos corresponden a huesos desarticulados de varios individuos. La mandíbula se curva hacia su extremo anterior, posiblemente para sostener un apéndice carnoso, comparable a los tentáculos sensitivos del topo de nariz estrellada (Condylura cristata).

Necrolestes suele ser reconstruido como un animal de aspecto similar al de un topo y probablemente tenía hábitos insectívoros, alimentándose de insectos o lombrices. La especie tipo, Necrolestes patagonensis, fue nombrada y descrita por el naturalista argentino Florentino Ameghino en 1891, a partir de restos de edad Santacrucense que incluían dientes y un fragmento izquierdo de la mandíbula inferior, los cuales fueron inicialmente atribuidos a un mamífero insectívoro indeterminado.

Una segunda especie, Necrolestes mirabilis, fue descripta para el Mioceno argentino en la zona de Gran Barranca (barranca sur del lago Colhue Huapi), departamento de Sarmiento, provincia del Chubut. Aunque es ligeramente más antigua que la especie tipo (de edad Colhuehuapense), resulta algo mayor en tamaño y parece estar tan especializada como N. patagonensis, según se desprende del análisis de sus restos dentarios.

Su clasificación taxonómica aún no está bien resuelta, ya que presenta un alto grado de apomorfías y una anatomía muy distinta a la de cualquier otro mamífero conocido, tanto viviente como extinto. Se ha propuesto que podría pertenecer al linaje de los marsupiales (Metatheria); sin embargo, la posibilidad de que se trate de un euterio no puede descartarse con la evidencia actualmente disponible. Esto se debe a que, durante su historia como continente aislado, Sudamérica albergó diversos linajes endémicos de mamíferos, tanto marsupiales como placentarios.

Un análisis filogenético realizado por Guillermo Rougier y colaboradores (2012) reveló una posición filogenética inesperada para Necrolestes, ubicándolo como un mamífero no terio perteneciente al clado Meridiolestida, con una estrecha relación con los géneros Cronopio y Leonardus. De confirmarse esta hipótesis, Necrolestes representaría el miembro más reciente conocido de este grupo. Originalmente, los meridioléstidos fueron clasificados dentro del clado Dryolestida; no obstante, el análisis de Rougier et al. (2012) sugiere que estarían más estrechamente relacionados con los mamíferos placentarios, marsupiales y los anfitéridos que con los dryoléstidos propiamente dichos.

Mas info en http://www.grupopaleo.com.ar/paleoargentina/mioceno.htm 

martes, 26 de abril de 2022

Tessellatia bonapartei, un nuevo ancestro de los mamíferos en el Triásico de La Rioja.




 

Los probainognathios son un clado de cinodontes que incluye a los mamíferos como su único grupo viviente. Aunque en Argentina se han hallado numerosos taxones de probainognathios del Carniano, edad temprana del Triásico Superior (entre 237 y 227 millones de años), hasta ahora sólo se conocía una especie de probainognathio del Noriano, edad siguiente al Carniano y que terminó hace alrededor de 208 millones de años. Más allá de la Argentina, a nivel mundial aún son muy escasos los fósiles de probainognathios hallados en yacimientos del Noriano, aun cuando existen diversos registros del grupo para etapas anteriores y posteriores.

Un reciente hallazgo protagonizado por paleontólogos y paleontólogas del CONICET y del que también participaron colegas radicados en Alemania, publicado hoy en la revista Scientific Reports, contribuye a llenar ese vacío. Se trata del descubrimiento, en afloramientos de la Formación Los Colorados en el Parque Nacional Talampaya (Provincia de La Rioja), de restos del cráneo de un pequeño probainognathio diferente a todos los conocidos hasta el momento. La nueva especie, de una antigüedad cercana a los 220 millones de años, fue bautizada con el nombre de Tessellatia bonapartei.

“Tessellatia deriva de la palabra Latina tessella, cada una de las partes que forman un mosaico, en alusión a la combinación de características basales y derivadas presentes en este animal, que lo hacen muy peculiar. La segunda parte del nombre, bonapartei, es un homenaje al doctor José Fernando Bonaparte, investigador del CONICET, y uno de los grandes impulsores de la paleontología de vertebrados en Argentina, quien además trabajó incansablemente para ampliar nuestro conocimiento sobre los ecosistemas del Mesozoico y describió, en 1971 y 1980, los primeros restos de cinodontes de la Formación Los Colorados”, explica Leandro Gaetano, investigador del CONICET en el Instituto de Estudios Andinos “Don Pablo Groeber” (IDEAN, CONICET-UBA) y primer autor del trabajo.

Es importante destacar que, hasta el momento, en la Formación Los Colorados, célebre por el hallazgo de grandes reptiles, sólo se habían hallado unos pocos restos de cinodontes, también de pequeño tamaño. Es en este contexto que los autores del estudio renovaron los esfuerzos de exploración de esta unidad y desde 2014 se encuentran trabajando activamente en su análisis paleontológico y geológico, con resultados muy promisorios.

Uno de los elementos a los que generalmente se recurre para determinar relaciones de parentesco en cinodontes es la forma de la dentición. Pero en este caso, si bien el animal tiene una dentición propia de formas derivadas entre los cinodontes del Triásico y Jurásico, lo que haría pensar que Tessellatia puede tener un parentesco cercano con los mamíferos, el largo del paladar -más corto de los esperado-, así como la conexión de los huesos que forman el interior de la órbita, son propios de formas basales. “Este tipo de características son las que hacen de Tessellatia un mosaico y vuelven muy complicado clasificarlo”, señala Fernando Abdala, investigador del CONICET en la Unidad Ejecutora Lillo (UEL, CONICET – FML) y segundo autor del trabajo.

Con el objetivo de entender las relaciones de parentesco de la nueva especie, el trabajo de Scientific Reports ofrece el análisis filogenético de cinodontes más completo realizado hasta el momento, tanto por el número de taxones incluidos como por la cantidad de características involucradas.

Aunque el trabajo ubica a la nueva especie en una posición basal en el árbol filogenético de los cinodontes, no muy cercana al origen de los mamíferos, los investigadores señalan que esta ubicación puede ser provisoria. “Se trata de una clasificación momentánea, a partir de lo que conocemos hasta ahora. Las filogenias siempre están en construcción, por lo que es posible que nueva información modifique el actual lugar de Tessellatia en el árbol”, señala Abdala.

Finalmente, con el fin de comprender la historia biogeográfica de los probainognathios, se realizó el primer análisis biogeográfico cuantitativo para este grupo de animales, lo que permitió reconocer diferentes eventos, como diversificaciones y dispersiones.

“Estudiar la historia biogeográfica de un grupo significa tratar de entender cuestiones como dónde se originó el linaje, cómo se dispersó por el mundo, hasta dónde llegó, y en qué lugares y cuándo se extinguió. Al analizar la historia de los probainognathios, un dato que nos llamó la atención es que Gondwana -el bloque continental que reunía a los que ahora son los continentes del hemisferio sur- tiene una gran importancia en el origen de los clados tempranos del grupo y, dentro de Gondwana, tienen especial importancia Brasil, Argentina y el sur del continente africano, sobre todo durante el Triásico Medio y el principio del Triásico Tardío. Recién después del segundo curso de diversificación, que es posterior al Noriano, toman más relevancia, en la historia de los probainognathios, los continentes del hemisferio norte”, señala Federico Seoane, investigador del CONICET en el IDEAN y también autor del trabajo.

Este trabajo resalta que el Triásico argentino y sudamericano es de gran importancia en el registro de cinodontes basales que permiten reconstruir el mosaico histórico de los antecesores de los mamíferos. Ilustración: Juan Cristobal Sotomayor. Fuente; Conicet.

Mas info en http://www.grupopaleo.com.ar/paleoargentina/principal.htm

miércoles, 12 de agosto de 2020

Hallan fósiles de Archaeogaia macachaae, un mamífero del Paleoceno de Salta.



El hallazgo data de 2018, pero recién ahora se publicó el artículo firmado por el equipo de investigadores. "Estuvimos primero preparando el material, porque eso requiere una pequeña limpieza y demás, para poder estudiarlo y una vez que estuvo listo ya comenzó el estudio", explicó a Salta/12 la paleontóloga Natalia Zimicz, investigadora adjunta del CONICET en el Instituto de Bio y Geociencias del Noroeste Argentino (IBIGEO), que tiene su sede en Rosario de Lerma, a 35 kilómetros de Salta Capital. El hallazgo fue publicado recientemente en la revista especializada Journal of South American Earth Sciences, de la editorial Elsevier.


Se indicó que el hallazgo es "muy importante" debido a que "representa uno de los registros más antiguos de notoungulados, el grupo más diverso de ungulados nativos sudamericanos (un grupo de mamíferos que ya no existen)", y "contribuye enormemente a la comprensión del origen y diversificación de este grupo en nuestro continente. Este grupo de mamíferos es clave en la disputa acerca del origen norteamericano o africano de los mamíferos nativos sudamericanos". A la vez, "pone de manifiesto la importancia que el registro paleontológico salteño tiene para la comprensión de la historia temprana en la evolución de los mamíferos en América del Sur".


"Se trata de un mamífero fósil de aproximadamente 62 millones de años de antigüedad, muy pequeño" del que se encontraron "apenas tres dientes en un fragmento de mandíbula", relató la investigadora. 


Zimicz detalló que el hallazgo es importante por varios motivos, "desde lo geológico, es el segundo fósil registrado para esa unidad y para esa edad en la provincia de Salta, y también tiene un impacto bastante importante a nivel América del Sur porque para ese lapso de tiempo son muy poquitos los registros de fósiles que hay, en particular de este grupo".


"Este en particular es de un grupo donde de mamíferos que ya no tiene representantes en la actualidad, y son denominados ungulados nativos sudamericanos. Lo más importante del hallazgo es que constituye el registro más antiguo para el grupo y está prácticamente en los albores, casi en los orígenes del grupo", señaló. 


Los ungulados sudamericanos constituyen un caso de evolución en aislamiento geográfico, entre ellos hubo animales de gran tamaño aunque la mayoría eran pequeños.


Zimicz trabaja en colaboración con investigadores del Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino (Rivadavia, Laura Chornogubsky, Mercedes Fernández, Juan Carlos Fernicola, Magalí Cárdenas), del Museo de La Plata (Michelle Arnal y Mariano Bond), y de la Universidad Nacional de Luján (Juan Carlos Fernicola y M. Fernández). 


El fósil encontrado en Los Cardones recibió el nombre de Archaeogaia macachaae, "en honor a Macacha Güemes, una de las mujeres más importantes de la historia de nuestra independencia y de nuestra provincia en particular. Nuestra intención es reivindicar la figura inmensa de Macacha de la única manera que nos es posible en nuestra disciplina, esto es a través del nombre de la especie. Es un homenaje a una mujer luchadora que rompió con los enormes estereotipos de su época y luchó, además exitosamente, nada menos que por la Independencia de nuestra de Patria", lo explicó Zimicz. Fuente Pagina 12.



jueves, 28 de mayo de 2020

Phugatherium novum, un carpincho prehistórico de gran tamaño.


En la actualidad, el carpincho es el roedor de mayor tamaño en nuestras lagunas y arroyos, pero hace más de 3 millones de años durante el Plioceno en nuestra zona  vivió Phugatherium novum, un carpincho más grande y de patas largas. En el Museo de Ciencias Naturales de Miramar hemos coleccionado numerosas muestras de estos animales.
Phugatherium es versión primitiva de los actuales carpinchos o capibaras pero de tamaño mayor, con una talla comparable a la de un tapir asiático. Su cráneo refleja un rostro alargado y estrecho. Sus primeros restos corresponden al Mioceno, hace 9 millones de años, hasta el Plioceno, hace 3 millones de años.
La longitud del cráneo es la doble a la atribuida al carpincho, superando fácilmente los 50 centímetros. Su fémur y humero, guardan la misma relación en su longitud con el género actual, pero el cubito, radio, tibia, peroné y demás huesos, son mucho más desarrollados y largos que estos, por lo cual Phugatherium parecía un carpincho de patas largas, lo que morfológicamente concuerda con mamíferos corredores.
Su dentición está conformada como la de otros roedores, con incisivos desarrollados y largos, y una serie molariforme laminada. Su alimentación estaría basada principalmente de vegetales que crecían en las inmediaciones de zonas pantanosas, pero algunos Paleontólogos descartan la posibilidad de que este tuviera hábitos anfibios.
Mas info en http://www.grupopaleo.com.ar/paleoargentina/plioceno.htm

lunes, 11 de mayo de 2020

Reconstruyendo un esqueleto a partir de un puñado de restos.





Siguiendo con las publicaciones, para reconocer  los trabajos de paleoarte, en esta ocasión mostraremos el esqueleto de Thylacosmilus, siendo el Museo de Ciencias naturales de Miramar, el segundo institución del mundo que exhibe una recreación de cómo sería el esqueleto de este animal, del cual solo se lo conoce por unos pocos restos.

El Thylacosmilus, es el marsupial dientes de sable (anterior y sin parentesco con el Smilodon o tigre dientes de sable), su parecidos se debe a un  fenómeno biogeográfico, llamado convergencia adaptativa o evolución paralela. Es cuando dos especies o más evolucionan y se adaptan al medio más allá del tiempo geológico, ubicación geográfica entre otras, logrando un gran parecido entre ellos.

En 2013, Mariano Magnussen, que se desempeñaba en el anterior Museo Municipal y en la actualidad en el Laboratorio Paleontológico del Museo De Ciencias Naturales de Miramar, trabajo en preparar  y completar todo el esqueleto de este animal, a partir de un cráneo parcial ya conocido en el ambiente científico.

La idea surgió a partir de un espacio libre en el  anterior museo. Primero se pensaba hacer con un esqueleto de Typotherium, del cual se conoce mucho de este animal y en el museo tenemos varios restos, pero creíamos que iba ser poco llamativo, ya que se parecería a una oveja (aunque está muy lejos de serla), y ahí apareció la idea de hacer el marsupial dientes de sable.

Si bien no se conoce casi nada del esqueleto de este animal, se lo comparo con otros marsupiales fósiles, extintos y vivientes para tener cierta orientación.  Se hicieron moldes de reestructuras óseas y luego se le dio forma final. Se trabajó hueso por hueso en cada detalle y se mejoró el cráneo dándole la apariencia real.

Luego, se lo coloco en una estructura preparada para simular los sitios locales donde por lo general se los encuentra naturalmente. La forma quedo adaptada al espacio de la vitrina anterior donde estaba exhibido. Creemos que se logró el objetivo y fue ampliamente muy bien recibido en la comunidad científica nacional y extranjera. Tanto fue así que durante 2014 se lo presento en las Jornadas Argentinas de Paleontológica de Vertebrados,  llevadas a cabo en Neuquén, y luego hasta 2015 el Museo de Ciencias Naturales de la Fundación Argentavis lo utilizo educativamente en varios sitios.

Posteriormente volvió al museo municipal  y fue elogiado por los integrantes de la Fundación Azara para ser presentado en la nueva institución inaugurada el 20 de septiembre de 2019, en la cual, este material recibió buenas críticas por los científicos que asistieron al evento.

Unos meses antes, el Smithsonian Institute, lo utilizo en un nuevo libro de divulgación científica, para ilustrar el proceso de fosilización.

Fue el primer trabajo de paleoarte par Mariano Magnussen. Un trabajo realizado a bajo costo por falta de recursos, con un sorprendente trabajo. La ilustración que acompaña esta nota fue obtenida de internet sin especificar autor.

domingo, 24 de noviembre de 2019

Antarctodon sobrali, un mamífero que vivió en una Antártida más cálida en el Eoceno.

Es un género extinto de mamífero meridiungulado de principios del Eoceno. Es un astrapoterio basal que vivió en lo que ahora es la isla Seymour, en la Península antártica.
Fue nombrado originalmente por Mariano Bond, Alejandro Kramarz, Ross D. E. MacPhee y Marcelo Reguero en el año 2011 y la especie tipo es Antarctodon sobrali. La extinción de los astrapoterios parece estar relacionada con los cambios de clima que ocurrieron a lo largo del Cenozoico en Sudamérica.
A diferencia de otros grandes herbívoros suramericanos, los astrapoterios nunca desarrollaron adaptaciones especiales para el consumo de vegetación fibrosa y de difícil digestión, tales como las gramíneas y otros pastos. No es de sorprender entonces que desaparecieran primero de la Antártida y luego de la Patagonia, regiones donde el clima se hizo más frío y seco antes que en el trópico.
Aparentemente los astrapoterios eran más dependientes de lugares boscosos y de una alta disponibilidad de agua. Estas condiciones permitieron que en el Mioceno medio los últimos astrapoterios habitara el norte de Sudamérica. Otros grupos que habían desaparecido de Patagonia en el Mioceno, habían encontrado un hábitat favorable en la Sudamérica tropical.        

sábado, 29 de junio de 2019

Argentoconodon, un primitivo mamífero planeador del Jurásico de Patagonia.


Fue un raro mamífero primitivo jurásico, cuyo nombre significa "diente de cono argentino". Es un género extinto de mamífero theriimorfo de la Formación Cañadón Asfalto de la Cuenca Cañadón Asfalto en la Patagonia. Cuando se describió originalmente, solo se conocía un solo diente molariforme, que poseía una combinación de características primitivas y derivadas.

El diente se encuentra actualmente en el Museo Paleontológico Egidio Feruglio. El nuevo material descrito en 2011 muestra que Argentoconodon fue similar a Ichthyoconodon, Jugulator y Volaticotherium dentro de la familia Triconodontidae, y posiblemente también a Triconolestes. Varias similitudes postcraneales con Volaticotherium sugieren que Argentoconodon era capaz de deslizarse.

En particular, su fémur comparte la misma forma y proporciones que su pariente más completo, siendo altamente especializado y sin cabeza femoral, menos competente en el movimiento de rotación pero más útil para extender la pierna y resistir las tensiones de vuelo.

Como la mayoría de los eutriconodontos, Argentoconodon era probablemente animalívoro, y sus molares se adaptaban al corte. En un estudio que detallaba las dietas de mamíferos mesozoicos, se clasifica entre las especies carnívoras.


sábado, 8 de junio de 2019

Felis (=Puma) concolor, en el Holoceno de Argentina.


Es un mamífero carnívoro de la familia Felidae nativo de América. Se trata de nada más ni nada menos que de un puma prehistórico, cuyos registros fosilíferos se remontan al Pleistoceno medio en la Provincia de Buenos Aires, con una antigüedad de 1,5 millones de años.
Los felinos de América del Norte invadieron luego a Sudamérica como parte del Gran Intercambio Biótico Americano, a raíz de la formación del istmo de Panamá.
Este enorme felino fue tal vez, el carnívoro dominante durante el Holoceno medio hasta el más reciente (junto a Panthera onca), pero en la actualidad se encuentra desplazado de varias regiones.
Se alimentaría probablemente de mamíferos de talla media como los Eutatus, roedores, entre otros, pero incluiría rara vez animales más grandes, como los ciervos y el ñandú. Se han encontrado restos significativos del presente género en sedimentos de la formación San Andrés (S.E bonaerense) y en sedimentos más recientes del Pleistoceno, mientras que, se han encontrado restos mandibulares y huesos largos de Felis (=Puma) concolor en numerosos sitios arqueológicos de la Provincia de Buenos Aires con una antigüedad aproximada a 2 mil años y en la Provincia de Córdoba y Mendoza en sedimentos mas recientes.
Estudios recientes han demostrado un alto grado de similitud genética entre las poblaciones de puma de América del Norte, lo que indica que todos ellos son descendientes bastante recientes de un pequeño grupo ancestral. La población original de pumas de América del Norte se extinguió en el Pleistoceno alrededor de 10 000 años atrás, con otros grandes mamíferos, como el Milodón. América del Norte habría sido repoblada por un grupo de pumas de América del Sur.