viernes, 5 de octubre de 2018

Nuevos fósiles de Megatherium filholi, un megaterio enano en el Pleistoceno bonaerense.


Los perezosos vivientes son mamíferos de movimientos lentos que habitan colgados de las ramas de los árboles en bosques y selvas de Sudamérica. Sin embargo, hace unos 10.000 años antes del presente existieron en nuestras pampas perezosos terrestres de tamaños colosales, que en su mayoría superaban los 500 kilogramos de peso. Tenían una larga lengua y labios muy móviles con los que seleccionaban las plantas que eran parte de su dieta.

Estos perezosos estaban dotados de grandes garras con las que se defendían de los carnívoros de la época, como ser el tigre dientes de sable y el oso de las pampas.

Sin lugar a dudas el más espectacular de los perezosos terrestres fue el Megatherium americanum. Fue el mayor de su linaje, alcanzaba los cinco metros de longitud y un peso que rondaba entre cinco y seis toneladas.

Sin embargo, entre los gigantes megaterios existió una especie más pequeña, conocida como Megatherium filholi. Esta especie fue descubierta por primera vez por el Perito Francisco P. Moreno en el año 1888, y desde entonces quedó olvidada por la mayoría de los investigadores.

Hasta que recientemente -transcurridos desde entonces 130 años- naturalistas de campo del Museo Municipal Punta Hermengo de la ciudad de Miramar (provincia de Buenos Aires) rescataron los restos de esta especie hallada en sedimentos cercanos a la localidad de Mar del Sud, unos 15 km al sur de la primera. Los mismos fueron estudiados por un equipo de investigadores de la Fundación Azara, la Universidad Maimónides, el Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia, el Centro de Investigaciones Científicas y Transferencia de Tecnología a la Producción de Entre Ríos, el Museo Municipal Punta Hermengo y el CONICET.

En este estudio los autores descubrieron que Megatherium filholi era mucho más pequeño que sus parientes cercanos, no sobrepasaba los tres metros de longitud (un tamaño pequeño para un megaterio) y la tonelada de peso. El estudio fue publicado en la revista especializada Neues Jahrbuch für Geologie und Paläontologie - Abhandlungen   ( Nuevo Anuario de Geología y Paleontología – Ensayos) de Alemania.

Si uno recorre las barrancas de la costa balnearia entre las ciudades de Mar del Plata y Miramar es posible cruzarse con grandes cuevas de hasta dos metros de diámetro que desembocan en la playa. Estas cavernas, muestran en sus paredes las marcas de las garras que dejaron los perezosos gigantes que habitaron la región hace más de 10.000 años. Es muy posible que estos grandes perezosos las habrían utilizado para refugiarse o hibernar en los crudos inviernos de aquel entonces. Por lo tanto, este “pequeño” Megaterio pudo haber sido uno de los animales que las produjeron.

El hallazgo de Megatherium filholi muestra que aún conocemos poco sobre la fauna extinta pampeana y que aún hay muchos actores que faltan por descubrir.

Debido a este y otros importantes descubrimientos paleontológicos recientes, como el hallazgo de las huellas de un tigre dientes de sable, la Municipalidad de General Alvarado y la Fundación Azara planifican construir un nuevo Museo de Ciencias Naturales en la localidad, a partir del área de la respectiva temática que hoy tiene el Museo Municipal Punta Hermengo.

jueves, 4 de octubre de 2018

Antarctopelta oliveroi, un anquilosaurio en el Cretacico de la Antartida.


Es un género representado por una única especie de dinosaurio anquilosauriano, que vivió a finales del período Cretácico, hace aproximadamente 80 millones de años, en lo que hoy es la Antártida.
Son un infraorden de dinosaurios ornitisquios tireóforos, que vivieron desde el Jurásico inferior hasta el Cretácico superior (hace aproximadamente 208 y 65 millones de años, desde el Hetangiano hasta el Mastrichtiano), en lo que hoy es América, Europa, Asia, Australia y la Antártida.
Los anquilosaurianos eran herbívoros cuadrúpedos, con el cuerpo cubierto por una sólida armadura de placas óseas y, en algunos casos, espinas. Los individuos del género más conocido y que da nombre al suborden, los anquilosaurios, medían entre 6 y 9 m de largo. Su poderosa cola estaba formada por dos huesos que se extendían a cada lado de los huesos de la cola.
Se conoce solo un esqueleto fósil que fuera descubierto en la Isla James Ross en 1986, siendo el primer dinosauro descubierto en la Antártida y el segundo formalmente nombrado, luego que el Cryolophosaurus de 1994. Aunque la Antártica se encontraba en el polo sur durante el Cretácico, el clima de la tierra era más caliente durante ese periodo de tiempo, y el continente debió haber estado libre de hielo. Animales como Antarctopelta oliveroi pudieron haber vivido en bosques de coníferas y con árboles caducifolios.

miércoles, 3 de octubre de 2018

Notobatrachus degiustoi, un anuro del Jurasico de Santa Cruz.

Fueron ranas muy parecidas a los que estamos acostumbrados a observar en nuestros jardines. Fueron descubiertos en la Estancias La Matilde a unos 100 kilómetros al sur de Puerto Deseado en el año 1955 y mas tarde en la Laguna Del Molino (gran bajo de San Julián) de la Provincia de Santa Cruz y su antigüedad es de 120 millones de años.
Las especies animales del Jurasico inferior y medio de Patagonia, vivieron en un escenario geográfico con abundante vegetación, con algunos bosques de confieras y en áreas bajas, próximas a grandes ríos o cuerpos de agua de la zona, en un clima con aparente variación estacional.
En esa época ocurrieron en Patagonia numerosos episodios volcánicos que han producido la formación de amplios depósitos de rocas eruptivas que se aprecian en toda amplitud en la Provincia de Chubut y Santa Cruz.
Por ello es probable que las comunidades animales de esta región hayan sido diezmadas en varias ocasiones y en distintos momentos de su existencia. La características de los sedimentos en general y en la forma en que se encuentran los restos fósiles, hace pensar que ocurrió una mortandad de distintas especies y que fueron transportados y acumulados por una fuerte corriente de agua y lodo fino, eventualmente tras un fenómeno volcánico de magnitud.
Hasta ahora se trata de la colección de ranas fósiles mas completas y antiguas del mundo. Otra especie: N. reigi

martes, 2 de octubre de 2018

Exaeretodon frenguellii, el reptil que se parecía a un mamífero en el Triasico de San Juan.


De Exaeretodon se conocen numerosos restos procedentes de la formación Ischigualasto, y pertenecen por lo menos a tres o cuatro especies distintas con características morfológicas ampliamente diferenciales en las mandíbulas.
Los cráneos coleccionados de este género oscilan entre 18 y 60 centímetros de largo total. Observando el cráneo podemos decir que es bastante más largo que ancho, con un hocico largo.
Posee tres incisivos en cada pre-maxilar, un canino relativamente grande y una hilera de pos-caninos. Entre los restos más importantes rescatados, podemos mencionar un esqueleto completo de la sección media de la formación Ischigualasto, el cual tiene unos 2 metros de largo (incluido el graneo y la cola que son muy cortas).
Poseía un tórax voluminoso y huesos de la cintura escapular y pélvica muy modestos. Estos datos sugieren que era un animal muy robusto, de patas cortas y gruesas, y de unos 60 centímetros de alto.
Era un animal de movimientos lentos, aunque si era acechado por algún carnívoro podía ser algo más ágil pero por breve tiempo. Es una de las especies más representativas y abundantes del Triasico Argentino.

lunes, 1 de octubre de 2018

El Museo Paleontológico de San Pedro hallo otro armadillo gigante.

El equipo del Museo Paleontológico de San Pedro, gracias al aviso de la empresa Tosquera San Pedro, recuperó el cuarto ejemplar en lo que va del año, de un grupo de armadillos gigantes cuyo descubrimiento fue anunciado durante el pasado mes de abril.
Este animal, que se suma a otros tres que se recuperaron en la zona de Barrio La Tosquera y a escasos metros uno del otro, fue observado por Fausto Capre, maquinista de la empresa, quien dio la inmediata alerta al museo local.
El fósil conserva una parte importante de la coraza y varias piezas óseas en su interior y ya se encuentra junto a los otros tres recuperados por el grupo aguardando su preparación.
Este hallazgo es de gran importancia para el Grupo Conservacionista de Fósiles ya que han podido determinar que este conjunto de animales, junto a muchos otros que se han ido recuperando en los últimos años, murieron atrapados en un pantano que estaba en ese lugar hace unos 700.000 años y el hallazgo de nuevos ejemplares permite ir reconstruyendo una imagen fantástica y fidedigna de cómo era San Pedro y la zona durante ese momento del Cuaternario. Fuente; Museo Paleontologico de San Pedro.