sábado, 11 de abril de 2020

Nueva evidencia de un tigre dientes de sable en Miramar.


Más allá de las huellas del tigre dientes de sable halladas en Miramar únicas en el mundo, bautizadas como Felipeda miramarensis, sumamos a la colección de carnívoros fósiles del Museo de Ciencias Naturales de Miramar, nuevos restos óseos. En este caso, un metacarpo de la pata de un Smilodon populator, encontrado días antes de la cuarentena en las inmediaciones del arroyo La Ballenera en Marzo de 2020. También se recuperó un fragmento de cráneo que podría pertenecer a esta especie, pero aún se encuentra en estudio.
En la foto, se observa a Mariano Magnussen del laboratorio Paleontológico del Museo  miramarense, señalando el fósil in situ,  dentro de una crotovina (madriguera prehistórica de un gran armadillo extinto).
Si bien puede parecer poco, este aporta nuevas evidencias de la presencia de este gran predador de nuestras pampas hace unos 500 mil años antes del presente, y suma nuevos aportes a la colección científica de la institución que resguarda otros restos encontrados en la zona.
El tigre dientes de sable es nuestro emblema institucional. Ver más en www.museodemiramar.com.ar

Investigadores argentinos participan de la recuperación de restos fósiles de Tyrannosauroidea en Estados Unidos.





Nuevo espécimen de Tyrannosauroidea basal proveniente de la Formación Kirtland (Cretácico Superior), Bisti/de-na-zin Wilderness, New México, Estados Unidos

El técnico Jonatan Kaluza -de la Fundación Azara, el CONICET e investigador asociado a la Red Paleontológica U-Chile- dirigió junto al equipo del Dr. Luis Chiappe -del Museo de Historia Natural de Los Ángeles, Estasdos Unidos- la extracción de un nuevo espécimen de Tyrannosauroidea basal (dinosauria: Coelurosauria) en rocas pertenecientes a la Formación Kirtland.
La Formación Kirtland es una unidad rocosa del Cretácico Superior (74-65 millones de años) que aflora en diversos estados del oeste de los Estados Unidos y es portadora de una gran diversidad faunística que ha sido estudiada desde inicio del siglo XX. Esta formación se caracteriza por depósitos de fangos aluviales y de bancos de arena de los muchos canales que drenan un llano costero que existió en la costa del Mar Interior de Norteamérica, a finales del Cretácico.
La expedición financiada por el Dinosaur Institute y el Natural History Museum of Los Ángeles County, tuvo como objetivo principal la búsqueda y colecta de material fósil de dinosaurios que permitiesen acrecentar las colecciones de vertebrados del actual museo.

Desde su descubrimiento en julio de 2015 y a lo largo de tres temporadas (2015-2017-2019), un equipo multidisciplinario conformado por profesionales de distintas instituciones, realizó trabajos de prospección y extracción de fósiles en uno de los cerros que forma parte del actual paisaje Cretácico del desierto de Bisti/De-Na-Zin, característico por sus arenas y rocas grises, negras, rojas y moradas. El Hallazgo se efectuó en niveles asignables a antiguos canales fluviales de baja intensidad que junto a paquetes de arcillas intercaladas con material vegetal, han preservado huesos craneales y elementos axiales pertenecientes a un nuevo ejemplar asignable a Tyrannosauroidea.

El ejemplar, hallado por los paleontólogos Pedro Mocho y Dominic D´amore, se ubica dentro de los limites del área protegida de Bisti/De-Na-Zin Wilderness y presenta un gran desafío logístico en la extracción del material fósil debido a la topografía circundante conocida por los científicos mediante el nombre de “Bad Lands” y expone severas restricciones al ingreso de vehículos en el área así como también prohíbe el uso de equipos a gasolina que son esenciales en la apertura de una excavación paleontológica (martillos demoledores, cortadora de roca y generadores).
Debido a estas regulaciones, los paleontólogos realizaron largas caminatas que van desde la entrada al área protegida hasta el yacimiento ubicado (según el GPS unos 4 kilómetros en linea recta) a 7 kilómetros de distancia, bordeando cerros, entre subidas y bajadas abruptas, acarreando sobre sus hombros todo el equipo necesario para montar una excavación paleontológica.

El nivel portador se hallaba en la altura media del cerro, y para poder extraer los fósiles que asomaban en una de las empinadas cuestas, era necesario reducir el exceso de roca superior para luego exponer el nivel con los fósiles In situ. La apertura de la excavación se realizó a punta de pala, pico y barreta con el fin de reducir el exceso de roca friable resultado de la erosión del clima, para un rápido avance en la exposición de los niveles fosilíferos, se utilizaron las gritas naturales en la roca madre como punto de debilidad y se procedió al desbaste de la superficie mediante la utilización de roto martillos a batería en remplazo de los martillos demoledores eléctricos tradicionales. Una vez expuesto el material fósil, los investigadores elaboraron un mapa detallado de cada elemento en la superficie y se procedió a la colecta por medio de bochones (recubrimiento de papel mojado y vendas enyesadas).
La utilización de camillas médicas permitió mover grandes bloques con facilidad entre la compleja topografía de bad lands que abundan en estas latitudes, estas camillas además de estar confeccionas en una tela liviana y resistente, permiten portear hasta 200 kilos de peso (los bloques colectados tienen un peso promedio de entre 5 a 80 kilos cada uno), el más grande colectado en 2017 que alberga varios elementos pertenecientes al cráneo, tiene un peso estimado de unos 180 kilos, se necesitaron 8 personas y un día entero para acarrearlo hasta los vehículos y poder así sacarlo del yacimiento.
El cierre de la excavación fue realizado mediante tareas de mapeo aéreo por medio de un Drone, que permitirá situar la excavación desde el aire generando un mapa aéreo propio y un detallado relevamiento fotográfico con el fin de documentar la evolución del sitio.
Los bloques colectados, fueron transportados al laboratorio ubicado en las instalaciones del NHMLA donde se realizaron tareas de conservación con el objetivo de liberar al fósil de la matriz de roca que lo rodea. El material luego de ser extraído del campo y preparado en detalle por los técnicos conservadores, ya se encuentra disponible para que los investigadores responsables de su estudio puedan iniciar el proceso de descripción anatómica. Fuente; Fundación Azara.

jueves, 9 de abril de 2020

Hallan restos fosiles de un lobezno del Pleistoceno.




El Museo de Ciencias Naturales de Miramar, preserva una interesante rama mandibular, cuya especie aun no fue determinada, pero se trataría de un ejemplar juvenil de un lobo de grandes dimensiones, que vivió durante el Pleistoceno, época donde se han registrado lobos hipercarnivoros .
El ejemplar fue hallado por Daniel Boh en 2007 y fue depositado en el museo de Miramar. Recién a principios de 2019, Mariano Magnussen del mismo Museo, se la mostro en una casual visita  al  investigador Leopoldo Soibelzon, del Museo de La Plata, una de las mayores autoridades del mundo en osos fósiles y que ha trabajado con numerosos carnívoros, y se confirmó la hipótesis principal. Soibelzon sostuvo que sin ninguna dudas, se trata de un juvenil de un Canidae, y por los molares de leche y otras características dentarios, estaría demostrando que este individuo murió antes de los tres meses de vida. Ahora, si es muy difícil encontrar un gran canido extinto en el registro fósil, imagínese un lobezno.

Seguramente su  apariencia era similar al de un lobo moderno, y pertenece a la fauna que emigro desde el hemisferio norte hace unos 2 millones de años. Su alimentación consistía principalmente de pequeños y medianos mamíferos y aves de zonas abiertas. Si bien el  registro es muy escaso y solo se lo reconoce por restos aislados, es probable que viviera en jaurías organizadas, y vínculos sociales complejos como las formas vivientes. En esta zona vivieron varios géneros y especies de considerable tamaño. Algunos de estos canidos fueron registrados en sedimentos más recientes del Holoceno, y sus colmillos o caninos fueron utilizados como collares o ajuares funerarios por grupos humanos.
Imágenes; comparación entre un la mandíbula de un Canido adulto, y abajo junto a este, la rama mandibular de un lobezno, comparados con el tamaño de una moneda. Recreación del Pleistoceno, en donde grandes canidos, como el hallado, competían por el alimento con los tigres dientes de sable (sin fuente de autor). Un lobo actual llevando a un juvenil en su boca, nos hace plantear hipótesis sobre estos individuos en nuestras tierras.

miércoles, 8 de abril de 2020

Brachyplatystoma elbakyani, una nueva especie de bagre gigante que vivió en el Pleistoceno de Argentina.

 



La localidad de Paraná además de ser la capital de la provincia de Entre Ríos es la cuna de una serie de hallazgos paleontológicos de gran relevancia para entender la evolución de la fauna que vivió en Argentina durante los últimos diez millones de años.
Desde la visita al sitio de viajeros famosos como Darwin y D`Orbigny, el lugar fue conocido mundialmente por la abundancia de fósiles, restos que aun hoy no dejan de sorprender al mundo.
Investigadores del Museo Argentino de Ciencias Naturales "Bernardino Rivadavia", de la Fundación Azara-Universidad Maimónides, y el CONICET dieron a conocer una nueva especie extinta de bagre Goliath. Los fósiles fueron hallados en las barrancas del río Paraná en la provincia de Entre Ríos y tienen una edad cercana a los 10 millones de años de antigüedad. Los autores de la publicación Federico Agnolin y Sergio Bogan.


Estos bagres gigantes forman parte de un linaje único de América del Sur que incluye una de las especies vivientes más grandes del mundo, el Piraiba, un monstruo de río que puede superar los tres metros y medio de longitud y los 200 kilos de peso.

Estos gigantes viven hoy en día en los ríos más grandes de las cuencas del Orinoco, Amazonas y Guyanas, bien al Norte de Sudamérica. Hasta hoy nadie sospechaba de sus fósiles podrían encontrarse en el Paraná. Este descubrimiento representa la forma más austral hasta ahora conocida de estos bagres.

El río Paraná es el mayor curso de agua de Argentina y uno de los más grandes de América del Sur. Su cuenca tiene una larguísima historia que se remonta a varios millones de años antes del presente. Actualmente se encuentra bien separada de su vecina del Norte, la super cuenca del río Amazonas. Pero esto no siempre fue así, y los fósiles de peces son muy importantes para entender las antiguas conexiones entre las cuencas de los grandes ríos Sudamericanos.

La nueva especie fue nominada Brachyplatystoma elbakyani en honor a Alexandra Elbakyan, investigadora en Neurociencias de Kazajistán. En 2011 Alexandra creó Sci-Hub, una plataforma que otorga acceso gratuito a los artículos científicos publicados por las principales editoriales del mundo.

Esto permite a los investigadores e interesados de todo el mundo acceder gratuitamente a casi la totalidad de los artículos publicados.
Abajo ilustramos la especie viviente de Pez Goliath y los restos del cráneo que se conocen de la nueva especie. Fuente; Laboratorio de Anatomía Comparada y Evolución de los Vertebrados.

lunes, 6 de abril de 2020

Desde dinosaurios hasta polen fosilizado en el Calafate.

“Los resultados de la exploración han sido excepcionales”. Con esta frase resumió Novas la campaña 2020 de un equipo conformado originalmente por 30 personas; científicos, técnicos, becarios e inclusive investigadores científicos japoneses, pertenecientes al Museo de Tokio.
Se trata de la tercera exploración - y la más importante dijo Novas – a un yacimiento situado a unos 40 kilómetros al sur de El Calafate, en lo alto de los cerros en propiedades de la Estancia Anita. Guiados por el encargado de la estancia, Facundo Echeverría, la expedición atravesando barreales y caminos de cornisa, hasta montar un gran campamento en altura, desde donde realizaron toda la investigación (entre el 8 y el 24 de marzo)
En el año 1980 el geólogo Francisco Nullo estaba realizando trabajos de topografía y se encontró con un afloramiento rocoso que tenía huesos fosilizados. Hace un par de años el paleontólogo Novas encabezó una primera campaña que localizó algunos restos de un  saurópodo de cuello y cola larga, al que llamó Nullotitan Glacialis. El primer nombre en homenaje al descubridor y el segundo porque desde el lugar se tiene una fabulosa vista al Glaciar Perito Moreno.
Entre enero y marzo del año pasado se encontró una variedad de restos fósiles que entusiasmo al equipo, que este año regreso con un despliegue mucho mayor. Y los resultados fueron extraordinarios, mas allá de que la campaña se vio interrumpida por la pandemia del Coronavirus.
“Aparecieron piezas de distintos organismos que habitaron esta zona entre 70 y 65 millones de años atrás, en el fin de la era de los dinosaurios. Se encontraron restos fósiles de caracoles terrestres y de agua dulce, de ranas, peces, tortugas y de mamíferos pequeños”, describe Novas en FM DIMENSION.
También hallaron plantas, troncos petrificados, impresiones de hojas y hasta el polen fosilizado.  “Podemos reconstruir los bosques y el hábitat de aquel momento. Es un yacimiento excepcional”, agregó el paleontólogo.
Pero además se realizó el descubrimiento de restos de un nuevo ejemplar de Nullotitan Glacialis,  de tamaño similar al primero encontrado.  Novas explicó que son vértebras mejor conservadas y articuladas de manera de conocer mejor la anatomía de ese titán.
Estos descubrimientos permiten reconstruir el ecosistema de esta región hace 65 o 70 millones de años, cuando no existían ni la Cordillera de los Andes ni mucho menos los glaciares, y cuando el océano tenía periódicos ingresos y luego retrocesos sobre la actual Patagonia Austral.
En la entrevista con el programa Radio Activa, Novas dijo estar sorprendido, por este yacimiento. “Tuve la oportunidad de trabajar en el Valle de la Luna – Talampaya, también en Chile (Aysén),  en Salta, Río Negro y otro montón de lugares. Pero este yacimiento es increíble, porque a diferencia de los otros está mostrando todo el ecosistema”.
Novas adelantó que esperan volver el año próximo y continuar con estos estudios “que tienen impacto a nivel internacional,  porque desde Sudamérica estamos aportando información sobre el límite entre el cretácico y el terciario, que es en el momento en el cual se extinguieron los dinosaurios”, dijo el paleontólogo en la radio de El Calafate.  (Guillermo Pérez Luque)