Mostrando entradas con la etiqueta Museo Argentino de Ciencias Naturales. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Museo Argentino de Ciencias Naturales. Mostrar todas las entradas

domingo, 28 de enero de 2024

Thegornis sosae, un halcón del Mioceno de Argentina y se lo dedican a Mercedes Sosa.

 


El investigador de nuestro museo Federico Agnolín encontró la nueva especie, Thegornis sosae, en colecciones de antiguas de fósiles del Museo Argentino de Ciencias Naturales.

El halcón gigante superaba los 70 cm, tiene parenresco con el Guaicurú (que hoy habita la región chaqueña) y vivió en la Patagonia hace millones de años. Este hallazgo proporciona información valiosa sobre la fauna de la época.

El cambio ambiental en el Noroeste argentino, con el ascenso de la cordillera de los Andes hace 8 millones de años, posiblemente contribuyó a la extinción de esta especie.

Fotografia: Giselle Mangini. Fuente; MACN- CONICET

Mas info en http://www.grupopaleo.com.ar/paleoargentina/principal.htm


miércoles, 15 de noviembre de 2023

Más de 6.400 piezas paleontológicas robadas vuelven a Río Negro.

 





Durante un acto en el Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia” (MACNBR, CONICET) encabezado por el director del MACNBR, Luis Cappozzo, el director General de Aduanas, Guillermo Michel, la subsecretaria de Patrimonio y Cooperación Cultural de Río Negro, Natalia Villegas, la directora del Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano (INAPL), Leonor Acuña y agentes especializados de la Aduana se hizo entrega oficial a la provincia de Río Negro de los fósiles paleontológicos que fueron sustraidos ilegalmente y enviados a España en septiembre del año 2020.

Un hombre de la provincia de Río Negro había apelado a sofisticados métodos de ocultamiento para sacar la colección paleontológica del país, bajo el pretexto de una supuesta mudanza a España. El disparador del operativo fue una advertencia hecha a las autoridades de Río Negro por vecinos y vecinas, que habían notado movimientos extraños, sin embargo, cuando el aviso llegó a la Aduana, los bienes ya habían salido del país.

Una vez que los bienes culturales retornaron a la Argentina, profesionales del CONICET en el MACNBR y el INAPL certificaron su autenticidad. Así, se constató que en la enorme colección de más de 6.400 piezas había ejemplares de valor histórico, como por ejemplo, el fósil de la flor margarita más antiguo del mundo, de 47 millones de años, el esqueleto completo de un hadrosaurio, huevos de dinosaurio y un amonite de más de 20 cm de diámetro, entre otros. Hay múltiples piezas de ámbar, de millones de años, con insectos preservados en su interior.

Durante el acto, Luis Cappozzo señaló: “Es un material totalmente valioso y que contó con el trabajo colectivo del equipo de científicos y científicas del Museo y del anterior director. El aporte, cuidado e investigación al servicio de la sociedad, en especial de la de la provincia de Río Negro”. Y resaltó que es una labor acorde a la misión del museo “de ser autoridad de aplicación nacional en la Ley de Protección del Patrimonio Arqueológico y Paleontológico”. Además, destacó el trabajo de las diversas instituciones de Estado, al servicio de la sociedad: “Es un ejemplo de la integración de los organismos involucrados, cada uno en cumplimiento de sus respectivas misiones, desde sus conocimientos y procedimientos”.

A su turno el director general de Aduanas, Guillermo Michel afirmó “Estamos ante el mayor secuestro de bienes culturales de la historia argentina y es un orgullo poder devolver nuestro patrimonio a su lugar de origen. Agradezco enormemente la colaboración del Museo, el INAPL y la aduana española, que han sido determinantes en la recuperación de las piezas”.

Durante casi tres años este patrimonio cultural fue resguardado por el MACNBR, tiempo en el que científicos y científicas del CONICET hicieron las investigaciones de la colección perteneciente al Museo de Villa Los Coihues, ubicado frente al Lago Gutiérrez de la provincia de Río Negro, ciudad de Bariloche. Se cree que algunas piezas provienen de otros países y que habrían ingresado a la Argentina de contrabando.

En el análisis y clasificación de este material intervinieron la Dirección General de Aduanas, Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia” (MACNBR, CONICET), el Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano (INAPL), el Departamento de Protección del Patrimonio Cultural de INTERPOL, la Gendarmería Argentina, la Dirección Nacional de Bienes y Sitios Culturales del Ministerio de Cultura y de la Nación y la Brigada de Control Ambiental del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible. Fuente: Conicet.

Mas info en http://www.grupopaleo.com.ar/paleoargentina/principal.htm

sábado, 9 de mayo de 2020

Dinosaurios y coronavirus, como agua y aceite.

Aves, cocodrilos, plantas, troncos de árboles petrificados, caracoles…todo un Parque Cretácico de la última época de los dinosaurios fue hallado en Santa Cruz, lo cual representa un hecho único para comprender lo que ocurrió en el período previo a la extinción masiva acontecida hace 66 millones de años.
La campaña implicó un gran despliegue y los resultados fueron sorprendentes. El doctor Fernando Novas, jefe del Laboratorio de Anatomía Comparada del Museo Argentino de Ciencias Naturales (MACN) e investigador del Conicet, dirigió esta gran expedición junto al paleontólogo Makoto Manabe del Museo Nacional de Tokio.
“Descubrimos fósiles muy variados y esto se produjo, en gran medida, porque el grupo de trabajo que participó de la expedición fue muy numeroso, de unas 30 personas que incluyeron no solo a paleontólogos, sino también sedimentólogos de la Universidad Nacional de La Plata, geofísicos de la UBA, como así también al grupo de científicos que vino desde Tokio”, relató Fernando Novas a la Agencia CTyS-UNLaM.
El doctor Federico Agnolin, investigador del MACN, del Conicet y Fundación de Historia Natural Félix de Azara, destacó: “Tuvimos un éxito sin precedentes. Pudimos descubrir una enorme cantidad de fósiles, entre pequeños granos de polen, plantas y dinosaurios. Hemos encontrado de todo; nos hemos encontrado prácticamente con un ecosistema de entre 65 y 70 millones de años de antigüedad”.
“Descubrimos gran parte de lo que componía la flora y la fauna de aquel lugar en aquel entonces”, valoró Agnolin. Y agregó: “En aquel entonces, no existía la cordillera de los Andes y el ambiente era totalmente distinto al actual. Los roquedales por los que caminamos eran lagos, lagunas, ríos y bosques”.
El paleontólogo Fernando Novas aseveró: “Los fósiles y toda la información que hemos recolectado nos va a permitir conocer cómo fueron los cambios ambientales, climatológicos, faunísticos y florísticos ocurridos en los últimos cinco millones de años del reinado de los dinosaurios”.
Según advirtieron los geólogos que participaron de la campaña, en ese sitio de montaña ubicado 25 kilómetros al sudoeste de El Calafate, había un río a fines del Cretácico y, a la orilla del mismo, se depositaban los sedimentos de estos animales y plantas ahora transformadas en fósiles.
“También, encontramos ranas, lagartijas, serpientes, tortugas acuáticas, dinosaurios carnívoros y herbívoros, e incluso restos de un gran cocodrilo”, continuó enumerando el doctor Agnolin a la Agencia CTyS-UNLaM.
Un dinosaurio varado por el coronavirus
El técnico Marcelo Isasi del MACN y del Conicet estuvo a cargo de las tareas logísticas para esta gran expedición. “No recuerdo que se haya hecho una campaña tan grande en los últimos años en Argentina y, ahora, nos resta volver, porque encontramos un dinosaurio enorme, pero el helicóptero de la Fuerza Aérea Argentina que iba a ayudarnos a extraerlo no pudo realizar el operativo con motivo del inicio de la cuarentena preventiva por el coronavirus”.
“Cuando volvamos, nos va a ir muy muy bien”, consideró Isasi. Y agregó: “La montaña nos espera con un montón de maravillas paleontólógicas que estamos deseosos de ir a descubrir”.
La expedición se desarrolló entre los días 6 y 24 de marzo. Respecto a lo que experimentó el grupo de investigadores cuando se enteraron de lo que estaba ocurriendo en el mundo con el COVID-19, Isasi contó: “No sabíamos qué hacer, pensamos en quedarnos en la montaña y seguir trabajando, pero el clima ahí ya se ponía cada vez peor y tuvimos días de mucho viento en los que se nos rompieron varias carpas”.
“Veníamos con otra mentalidad, del aire puro de la montaña, de ver guanacos y pumas, un lugar mágico, con el glaciar Perito Moreno y con una vista extraordinaria de toda la Cordillera y, al bajar, nos encontramos con una realidad tremenda y tuvimos que hacer la cuarentena en El Calafate durante varios días, hasta que finalmente pudimos obtener los papeles y permisos necesarios para regresar a nuestras casas y seguir el aislamiento preventivo”, narró Isasi a la Agencia CTyS-UNLaM.
La gran extinción de los dinosaurios en el hemisferio sur
El doctor Fernando Novas indicó: “Una de las ventajas de haber encontrado este ecosistema de fines de la Era Mesozoica radica en que nos permitirá saber que ocurrió aquí, en el hemisferio sur, durante la extinción de los dinosaurios”.
“La mayor parte de los registros paleontológicos de esos últimos millones de años del Cretácico provienen del norte, especialmente de Europa, Norteamérica y Asia, pero ésta es la primera vez que aportaríamos algo desde el extremo sur de Sudamérica, por lo que podremos conocer qué ocurrió en esta otra mitad del Planeta Tierra en ese entonces”.
Al respecto, el doctor Makoto Manabe del Museo Nacional de Tokio, afirmó que “hoy existe un consenso general de que la colisión de un asteroide causó la última de las cinco extinciones masivas en la historia de la Tierra, la cual aconteció hace 66 millones de años y se conoce con el nombre de límite K/Pg”.
“Los fósiles de América del Norte jugaron un papel importante en los debates”, indicó Manabe. Y agregó: “Recientemente, comenzamos a ver lo que sucedió no sólo hace 66 millones de años, sino también 10 millones de años antes y después del límite”.
“Hubo alteraciones en la disparidad morfológica en algunos dinosaurios en América del Norte mucho antes de la colisión del asteroide; en tanto, otra investigación indica que perecieron diversidad de especies de cocodrilos y el tamaño de sus cuerpos disminuyó después del límite K/Pg, mientras que los mamíferos aumentaron significativamente la diversidad de especies y el tamaño de sus cuerpos dentro de los 700 mil años posteriores a la colisión del asteroide”, detalló Manabe. Y consideró: “Todos estos datos son de América del Norte, pero la extinción en masa hace 66 millones de años fue un evento mundial”.
De allí la importancia del hallazgo de este ecosistema fósil en Santa Cruz, para describir lo que ocurrió en el hemisferio sur y aportar datos a la reconstrucción de esa etapa crucial en la historia del Planeta.
“Estos estudios no solo son fascinantes para comprender el pasado, sino también para aprender sobre nuestro futuro cercano”, analizó Manabe. Y advirtió en diálogo con la Agencia CTyS-UNLaM: “Hoy, es probable que vivamos al comienzo de la sexta extinción masiva. Necesitamos aprender de la última extinción masiva acontecida en el límite K/Pg para no experimentar la extinción del Homo sapiens, nuestra propia especie, en el futuro cercano”.
Por su parte, Novas destacó: “Los fósiles que hemos encontrado nos van a permitir clarificar mucho más sobre cómo fueron las tendencias evolutivas que tuvieron los distintos organismos, sean plantas, caracoles, dinosaurios, tanto los pequeños como los gigantescos, durante los últimos millones de años antes de esta extinción y, también, para tratar de entender por qué otras especies sobrevivieron, algunas de las cuales viven hasta nuestros días”. Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma.

lunes, 6 de enero de 2020

Fósiles en Patagonia pueden arrojar luz sobre la extinción de los dinosaurios.

¿Por qué algunas criaturas lograron sobrevivir a la era mesozoica y los dinosaurios prácticamente desaparecieron?. El hallazgo en la Patagonia argentina de multitud de restos de animales y plantas promete ayudar a arrojar más luz sobre un misterio aún por desentrañar.
Normalmente, el descubrimiento de dos nuevas especies de dinosaurios durante una expedición ya adquiere gran relevancia por sí mismo, pero pasó a ser un asunto menor cuando a esos fósiles les siguieron otros de mamíferos, peces, anfibios e incluso polen de entre 65 y 70 millones de años de antigüedad, justo cuando se produjo la gran extinción.
"Como paleontólogo uno suele descubrir grandes dinosaurios porque son los restos que mejor se ven y son más fáciles de encontrar, pero toda esta fauna minúscula en general no aparece", explica a Efe Federico Agnolin, investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) argentino y uno de los integrantes de la expedición.
El yacimiento en cuestión, situado en la provincia argentina de Santa Cruz (sur) y con vistas al famoso glaciar Perito Moreno, solo pudo ser explorado en dos breves ocasiones en 2019, y aún así ya permite a los científicos hacerse una mayor idea de cómo era la vida en la región millones de años atrás.
"Lo que nos permite este hallazgo no es tirar por la borda la extinción de los dinosaurios debido al meteorito. La teoría del meteorito parece ser la correcta, pero lo que nos permite saber es cómo hicieron para sobrevivir determinados animales y por qué otros se extinguieron. Eso nos puede enseñar muchísimo de cómo sobreviven las especies a un invierno nuclear de miles de años", afirma Agnolin.
No fue hasta la segunda expedición cuando los paleontólogos dieron con la parte más asombrosa de la investigación, que incluye, según Agnolin, "restos de pequeñas serpientes y de mamíferos que vieron nuestros más antiguos ancestros y convivieron a la sombra de los dinosaurios".
Esa búsqueda detallada también les condujo al hallazgo "inédito" de restos de caracoles terrestres, que el investigador del Conicet señala como los registros más antiguos de muchas familias de estos moluscos y que cree que van a dar "mucho que hablar" en el mundo científico.
Las tortugas no se vieron afectadas por la caída del meteorito y los dinosaurios prácticamente desaparecieron; determinadas lagartijas y serpientes sobrevivieron y otras no. Este misterio sigue huérfano de respuesta, pero la investigación en la Patagonia podría ayudar a despejar la ecuación.
Agnolin expone que los paleontólogos aún no se han puesto de acuerdo respecto al denominador común de las especies supervivientes y por ahora sostienen múltiples hipótesis que hacen referencia a cuestiones fisiológicas, largos períodos de hibernación -en el caso de las tortugas- o metabolismos extremadamente acelerados.
Del mismo modo, tampoco existe consenso sobre por qué los dinosaurios no pasaron el corte: "Eran muy diversos, tenías un animal carnívoro y un "Nullotitan" gigantesco que comía plantas y no tienen nada que ver. Sin embargo, ninguno de los dos sobrevivió", relata el investigador.
El próximo marzo los investigadores volverán al lugar para llevar a cabo una expedición mucho más exhaustiva y con muchos más recursos, y esperan aumentar sus reservas con fósiles de nuevas especies, tanto de dinosaurios como de otros animales más pequeños, para estar un paso más cerca de conocer qué sucedió en la Tierra millones de años atrás.  Fuente; La Vanguardia – EFE.

miércoles, 21 de agosto de 2019

Cada año se descubren hasta cinco especies nuevas de dinosaurios en el país.



En el terrotorio nacional se encontró el 10% de las variedades conocidas hasta hoy. El mapa de los hallazgos.
La riqueza de Argentina en descubrimientos paleontológicos es enorme. Es otro motivo, además del fútbol, para decir que somos potencia mundial. El país forma parte de una pequeña elite de cuatro naciones (entre las que también figuran Estados Unidos, Mongolia, y China) que aportó la mitad de todas las especies de dinosaurios que se conocen en el planeta. En el territorio argentino en particular se descubrieron más de 80 especies de dinosaurios. Es el 10% de las 800 que se conocen hasta ahora en todo el mundo. 
La fertilidad paleontológica del terreno argentino es tal que, según los expertos consultados por Clarín, en un año pueden encontrarse hasta cinco especies nuevas de estos animales prehistóricos. Hay varias razones detrás de este fenómeno.
"En Argentina hay más de 240 paleontólogos de excelente nivel. Hay cientos de expediciones por año que se hacen en todo el país. Es una cantidad de trabajo y exploración muy importante", explica Diego Pol, paleontólogo, investigador del Conicet, especializado en dinosaurios de la Patagonia, que habitaron durante el Mesozoico.​​
Fernando Novas, paleontólogo del Museo de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia de Buenos Aires, también resalta el capital humano en este terreno. "Tenemos una larga tradición científica en paleontológicas que arrancó con Florentino Ameghino y Carlos, su hermano. Y después siguieron Osvaldo Reig, José Bonaparte y Rodolfo Casamiquela, que produjeron una revolución al comienzo de la década de 1960. A partir de ese momento, comienza un profundo interés por los dinosaurios en nuestro país", sintetizó Novas.
Otra causa detrás de los numerosos hallazgos de fósiles, también fundamental, radica en las condiciones naturales de la Argentina.
El territorio nacional tiene varias ventajas. Una es su gran superficie, que llega a unos tres millones de kilómetros cuadrados. "Todos los países con grandes extensiones de tierra, como el nuestro, Estados Unidos y China, son fértiles en descubrimiento de fósiles", comenta Sebastián Apesteguía, paleontólogo, investigador del Conicet y integrante de la Fundación Azara.
La topografía nacional es otra clave. "En Argentina vivían tantos dinosaurios como en cualquier parte del mundo. Pero el paisaje favorece los descubrimientos. Un terreno con pocas montañas, zonas llanas, permite que los fósiles de animales que murieron hace 100 millones de años aparezcan en la superficie", agrega Apesteguía, en referencia la Patagonia, la zona con más hallazgos.
Diego Pol coincide en que ese aspecto geográfico marca la diferencia con otros países del mundo. "La cordillera de los Andes es una cadena montañosa nueva. Apareció al final de la época de los dinosaurios. Y lo que provocó fue que los huesos que estaban enterrados a 200 metros de profundidad emergieran en rocas en la superficie".
Los especialistas también subrayan el predominio de la aridez del terreno argentino. "El 70% del país es árido, Hay poca vegetación. Esto permite encontrar a simple vista los fósiles en las rocas", agrega Sebastián.
El hecho de que los huesos se encuentren en la superficie es clave. Porque, según los expertos, "no hay herramientas tecnológicas que permitan encontrar los fósiles". "Este es un trabajo artesanal. Lo que hacemos es recorrer grandes extensiones de tierra y vamos viendo con mucha atención el terreno. Cuando encontramos una huella o un pedacito de hueso, ahí hacemos los descubrimientos. En cambio, es casi imposible encontrar los fósiles que están enterrados", explicó Apesteguía.
Otro privilegio que tiene el pais, en este sentido, es que con el surgimiento de los Andes, los fósiles quedaron ordenados cronológicamente. "Cerca de la cordillera encontrás los animales más antiguos y yendo para la costa, los más nuevos", agrega el experto.
Giganotosaurus Carolini, el carnívoro de mayor tamaño jamás encontrado, que vivió hace 100 millones de años, medía cerca de 15 metros y pesaba 15 toneladas. Y el Patagotitan, el descomunal herbívoro que caminó por lo que ahora es Chubut hace más de 100 millones de años, con 37 metros de altura. Pesaba más de 70 toneladas.
"Llama la atención que los dinosaurios de la Patagonia sean tan descomunales", comentó Fernando Novas. Y agregó que "quizá la razón es que, con la desaparición del puente terrestre que conectaba América del Norte y del Sur durante el período Cretácico, los dinosaurios evolucionaron de forma aislada en cada continente".
Diego Pol aporta otra posible explicación para el gigantismo de las especies del "parque jurásico" argentino. "Los ambientes de la región sur eran más cálidos y húmedos y de una productividad de materia vegetal muy alta, suficiente para proveer alimento y energía a estos gigantes", afirma. Fuente; DD para Clarin.

viernes, 22 de febrero de 2019

Redescubren un lobo marino de 6000 años de antigüedad en Buenos Aires.



Sus restos fueron encontrados hace más de 100 años cuando se realizó la construcción del zoológico porteño, pero se perdió el rastro de estos fósiles poco después. Un grupo del Museo Argentino de Ciencias Naturales volvió a descubrir a este ejemplar en 2018 y recientemente publicó su estudio.
El paleontólogo Federico Agnolin del MACN indicó a la Agencia CTyS-UNLaM que “hace unos 6000 años, un mar bastante cálido llamado querandinense invadía gran parte del territorio de la provincia de Buenos Aires y es así que este lobo marino había nadado hasta estos sitios”.

De la investigación también participó la Fundación Azara y el CONICET. “Es interesante cómo fue cambiando el clima, la topografía e incluso la geografía de la Ciudad en el transcurso de los últimos miles de años “, comentó el autor principal del estudio publicado en la revista científica Urbania.
El doctor Agnolín agregó que “hoy en día, los restos de este mar los podemos ver en algunas excavaciones que se hacen en edificios del centro, como por ejemplo en Palermo, e incluso en la reserva ecológica de la Costanera Sur, donde en ocasiones el río remueve ese mar antiguo y reflota restos de conchillas y otros elementos”.
El paleontólogo especificó que “Eduardo Holmberg, quien iba a ser el primer director del zoológico, recorría las excavaciones en donde se iban a poner las piletas para cocodrilos y allí vio un huesito que apareció en una capa de arena a un par de metros de profundidad”.
Holmberg percibió que era un hallazgo importante y le envió el material a Florentino Ameghino, quien era el paleontólogo más importante de aquella época y fue clave en la historia en esta área de investigación para Argentina y América.
“En reconocimiento a quien había sido su descubridor, Florentino Ameghino nombró a esta nueva especie como Arctocephalus holmbergi ”, indicó Agnolin. Y agregó: “Pero, poco después, se perdió

el registro de donde estaban este resto fósil y este pequeño lobo marino pasó perdido más de cien años en el MACN, hasta ahora que lo reencontramos y pudimos reestudiarlo”.

viernes, 21 de diciembre de 2018

Presentan en Argentina un Plesiosauro del Cretácico.




Paleontólogos locales presentaron este miércoles en Argentina la réplica de un plesiosaurio hallado en 2009 en los lagos de la Patagonia (sur), donde este reptil marino vivió hace 65 millones de años.
 
"Desde 2009 hasta ahora trabajaron para liberar al fósil de la roca que lo rodeaba, hacer la reproducción del esqueleto y tenerlo aquí colgado en la sala del museo", explicó a la AFP el paleontólogo Fernando Novas, del Museo Argentino de Ciencia Naturales Bernardino Rivadavia de Buenos Aires, donde ahora se exhibe la réplica.
 
Se trata de un reptil marino cuyos restos fueron hallados en rocas del cretácico en cercanías de la ciudad de El Calafate, en la provincia de Santa Cruz, 2.770 km al sur de la capital argentina.
 
Los restos de este plesiosaurio son los más completos hallados hasta el momento en Argentina y fueron rescatados de rocas sumergidas en el Lago Argentino, un espejo de agua de 566 metros cuadrados al pie de la cordillera de los Andes.
 
"Estaba unos 50 centímetros bajo el agua y hubo que secar parte del lago" para retirar las rocas, explicó el científico Marcelo Isasi.
 
Fue necesario remover unas cuatro toneladas de rocas para desenterrar los restos del fósil que se encontraron a escasos 500 metros del aeropuerto internacional de El Calafate.
 
Los plesiosaurios fueron grandes reptiles marinos que habitaron los mares de todo el mundo, tenían cuello largo, cabeza pequeña y dientes punteagudos.
 
Corresponden a una era en la que la cordillera de los Andes no existía y el océano inundaba la actual Patagonia argentina.
 
De acuerdo a la reconstrucción de los paleontólogos, el ejemplar medía unos nueve metros de largo y sus aletas alcanzaban 1,30 metros cada una.
 

viernes, 31 de agosto de 2018

Mural en Parque Centenario de Buenos Aires.

 

El Museo de Ciencias Naturales es una de las instituciones más importantes de nuestro país. Lo es no sólo por su relevancia científica sino también por su compromiso constante con la sociedad. Desde Sudakas creemos de suma importancia acercar expresiones artísticas que entablen un vínculo con la sociedad. Es por esto mismo que elegimos los espacios públicos para expresarnos, con el fin de poder establecer una relación con nuestros barrios.
Con la intención de representar las distintas salas que posee la institución, hacia finales del año pasado les propusimos al MACN realizar un mural en una de sus fachadas principales que simbolizara la relación entre el Hombre y la Naturaleza.

Después del aval de las autoridades, nos lanzamos a pintar los 65 metros de pared. La jornada duró tres días y estuvo compuesta por un grupo que rondaba las quince personas por día. A medida que iba avanzando nuestra tarea el afecto de los   transeúntes se multiplicaba ostensiblemente.

Ese era un síntoma positivo, lleno de aliento. El diseño de Lucas Quinto llevó a la pared las ideas y conceptos que tiene nuestro imaginario sobre las Ciencias Naturales; intentando representar -lo más que pudimos- las distintas ramas que la comprenden: Paleontología, Astronomía, Física, y sus demás disciplinas.

Además de figuras ilustres de la ciencia nacional, como Ramón Carrillo, Nágera o Florentino Ameghino, también se pintaron figuras de distintos Pueblos Originarios representando otra cosmovisión de la naturaleza.

miércoles, 4 de julio de 2018

Presentan el esqueleto de un Megaraptor y la boca de un tiburón gigante Megalodon.




El Museo Argentino de Ciencia Naturales (MACN), en el marco de los 206 años desde su creación, presentó el esqueleto del Megaraptor namunhuaiquii, un dinosaurio carnívoro de grandes garras que habitó en la Patagonia, y la réplica de la boca de un Carcharocles megalodon, el tiburón gigante en el que se inspiró la famosa película de la década del 80.
El doctor Federico Agnolin, investigador del MACN y del CONICET, comentó a la Agencia CTyS-UNLaM que “el Megaraptor tiene el nombre de namunhuaiquii que, en mapudungun, significa pie de lanza, porque, en su momento, se creía que las grandes garras que se hallaron de su especie pertenecían al pie, pero en realidad tenía estas garras enormes en las manos y las usaba para capturar y matar a sus presas”.
“Estas garras llevaban a tener hasta más de 40 centímetros de longitud y eran muy afiladas y muy curvadas”, indicó Agnolin. Y agregó: “Esta especie medía entre 8 y 9 metros de largo y tenía un hocico relativamente delgado, estrecho, que hace recordar por su forma al que poseen los cocodrilos”.
Restos de esta especie y sus parientes de entre 90 y 100 millones de años fueron hallados en Neuquén, Río Negro, Chubut y Santa Cruz. “No se sabe cuánto pesaba ni muchas de sus características, porque sus huesos no se preservan de manera muy frecuente”, aseveró el paleontólogo.
No obstante, sus grandes garras indican que tenía una estrategia particular para atacar a sus presas. “Los tiranosaurios -como el Tyrannosaurus rex- y Carnotaurus tenían brazos relativamente cortos y supuestamente cazaban a sus presas con su boca armada de enormes dientes; en cambio, para los megaraptores, las manos eran un factor importante a la hora de atacar a sus presas”, observó el investigador del Laboratorio de Anatomía Comparada del MACN.
Además de presentar el esqueleto de este carnívoro alimentándose de un dinosaurio herbívoro de dos metros de longitud, el Museo exhibirá la enorme boca de un Carcharocles megalodon, un tiburón que alcanzaba los 18 metros de longitud y cuyos dientes medían hasta 30 centímetros.
“Los dientes de este enorme tiburón gigante que inspiró la famosa película de la década del 80 se suelen encontrar en la Patagonia”, contó el doctor Agnolin. Y describió: “Tienen una forma triangular con bordes aserrados como cuchillos”.
Al mirar la película de Spielberg, cuesta creer que haya existido un depredador marino así. Sin embargo, el paleontólogo del MACN afirmó que “con el tamaño de los dientes podemos saber cuánto podría haber medido la boca y las reconstrucciones más cautas indican que alcanzaba un metro y medio de apertura, por lo que cómodamente hubiera entrado una persona adentro”. 
Existe la fantasía o idea de que en la profundidad de los mares podría seguir existiendo algún que otro ejemplar colosal de un Carcharocles megalodon. Al respecto, Agnolin analizó que “hay filmaciones en Internet que aseguran que seguiría vivo, pero estos videos pertenecen a otros tiburones y todas las evidencias nos demuestran que, por suerte, el megalodon está extinto”.
“No hay evidencia de que esté vivo y, al parecer, se extinguió hace un par de millones de años; de hecho, el hombre nunca habría convivido con el megalodon”, consideró el investigador.

Como la mayor parte del esqueleto de los tiburones está compuesto por cartílago, suelen conservarse únicamente sus dientes. “Actualmente, el tiburón más grande es el tiburón ballena, que mide 12 metros, y se alimenta exclusivamente de krill; en cambio, el Carcharocles megalodon era un cazador activo y pensamos que se alimentaba de pequeñas ballenas que vivían en su tiempo”, relató  Agnolin.
“Cuando atacaba a una ballena, este tiburón penetraba con sus dientes hasta rasgar los huesos y eso aparece en los fósiles de los huesos de ballenas rasgados”, aseguró el investigador. Y aclaró: “Pero no sabemos hasta qué tamaño de ballenas llegaba a atacar, porque, al no contar con mucho más registro fósil además de los dientes, se desconoce con precisión su estrategia de ataque; es parte de los misterios en torno a este animal”.
Ambas especies fueron presentadas en el marco de los festejos por el aniversario 206 del MACN. Agnolin mencionó que “es un Museo muy antiguo, creado pocos años después de la Revolución de Mayo por Bernardino Rivadavia y, más allá que en la época de Rosas decayó bastante, luego de ese período comenzó un crecimiento que no se detiene y, año tras año, aumentan las investigaciones y se realizan exhibiciones de nuevas especies de dinosaurios, de animales prehistóricos, como así también de especies actuales, como caracoles, peces, aves y anfibios”.