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sábado, 10 de agosto de 2019

Un ciclista encuentra fósiles de Notocetus en Trelew.


Un hallazgo paleontológico de gran valor científico tuvo lugar esta semana al sur de Ia ciudad de Trelew, cuando un ciclista que habitualmente entrena en Ia zona de bardas, encontró un llamativo hueso en proximidad de uno de los senderos.
Al alertar sobre el objeto encontrado, se hicieron presentes técnicos del Museo Egidio Feruglio, quienes prima fade confirmaron que se trata de un delfín prehistórico (Notocetus), y se les dio intervención a investigadores del Centro Nacional Patagónico (CENPAT) para que preserven Ia pieza dentada y se circunscriba el lugar, ya que podría
haber más material de ese tipo en Ias inmediaciones.
El punto de hallazgo de lo que presuntamente es una mandíbula de un delfín de millones de años fue en lo que vulgarmente se conoce como Ia segunda subida yendo de Trelew a Comodoro, pasando el autódromo Mar y Valle, a mano izquierda, a aproximadamente 1 .500 metros de Ia ruta, en uno de los senderos que suelen utilizar los ciclistas y atletas en sus entrenamientos en ese sector de bardas. La pieza con dientes parece enterrada que comienza a descubrirse por efecto de Ia erosión y Ia lluvia, aflorando a superficie, lo que permitió ser vista por el atleta, que además sería guía de turismo, por lo que con su ojo adiestrado no pasó por alto, lo que para otra persona podría ser un simple resto óseo, así lo informó el Diario de Madryn.
Especialistas del CENTAP preparaban un bloque de yeso para comenzar con los trabajos de preservación y remoción del Notocetus, para su posterior análisis en Ia sede de Puerto Madryn, y así poder determinar Ia data de origen del delfín prehistórico.
La Patagonia en general y Chubut en particular, tienen una amplia riqueza paleontológica con reconcomiendo internacional. Y esta nueva pieza podría constituir en otro hito en Ia reconstrucción geológica de Ia región. La Provincia del Chubut declaró por Ley que los yacimientos paleontológicos son Patrimonio del Pueblo chubutense y por ello su resguardo, conservación y estudio se convirtieron en prioritarios para Ia cultura y el desarrollo humano de Ia población. En nuestro territorio conviven valiosos recursos paleontológicos con instituciones científicas ocupadas en rescatar, investigar y divulgar su riqueza, entre Ias que destaca Ia Fundación Egidio Feruglio y su Museo Paleontológico en Trelew, cuya calidad y profesionalismo son reconocidos mundialmente.

viernes, 9 de agosto de 2019

Descubren fósiles de un pez de 9 millones de años en Chasicó



Sergio Bogan y Federico Agnolin, Investigadores de la Fundación Azara, la Universidad Maimonides, el CONICET y el Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia, describieron en la Revista Suiza de Paleontología los restos de un raro pez en la provincia de Buenos Aires.
Se trata de las espinas de una " vieja del agua" que son peces acorazados, parientes de los bagres, y de aspecto prehistórico que se agrupan dentro del clado Loricariidae. Son peces tropicales y subtropicales, de agua dulce que muestran una alta diversidad en América del Sur y se distribuyen desde Costa Rica hasta el norte de la provincia de Buenos Aires en la Argentina.
Este registro constituye el primer descubrimiento de un pez fósil en el área de Chasicó y lo interesante es que es de una especie que actualmente no vive en la zona y sus parientes más cercanos hoy en día viven cientos de kilómetros más al norte.
El fósil podría tener una edad cercana a los 9 millones de años. El hallazgo es congruente con la idea de que antes existía en la región un clima más cálido y que las cuencas de la región pampeana sur y las del norte de la Patagonia estuvieran integradas hidrográficamente con las cuencas más norteñas que albergan peces brasílicos de agua dulce.
Este novedoso material fue colectado años atrás por Vicente Di Martino (1940-2011), un naturalista que pasó su vida colectando y preservando para las generaciones futuras el patrimonio paleontológico del sur bonaerense. Di Martino o Dim para los amigos formo la colección del actual Museo Municipal de Ciencias Naturales de Monte Hermoso (que hoy lleva su nombre).
Los materiales aquí comunicados se encontraban sin identificar hasta que el geólogo de la Universidad del Sur, Rodrigo Tomassini sospecho que se podían tratarse de restos de un pez y gentilmente puso los materiales a disposición de los autores que se ocuparon de dar a conocer esta novedad científica. Fuente; Fundación Azara.

martes, 6 de agosto de 2019

Anthropornis, un pingüino gigante en el Oligoceno.




Los pingüinos actuales constituyen un grupo muy particular de aves no voladoras, adaptadas para la natación y buceo, preferentemente en aguas frías y templadas. Su distribución geográfica se restringe al hemisferio sur en varias regiones entre la Antártida y las islas Galápagos.
De manera semejante a su distribución actual, los hallazgos de pingüinos fósiles también están restringidos al hemisferio sur, y en particular el conocimiento paleontológico de este grupo de aves está basado en material fósil registrado en Nueva Zelanda, Australia, Sudáfrica, Antártida y Argentina. Los pingüinos fósiles más antiguos, aproximadamente entre 50 y 40 millones de años, se conocían para Nueva Zelanda y Antártida. Algunos de ellos fueron verdaderos gigantes y alcanzaron una talla entre 1,6 y 1,80 m, como el Anthropornis nordenskjoeldi, una especie fósil hallada en la isla Marambio (Seymour), Antártida, por la célebre expedición de Otto Nordenskjöld en 1903, en la cual también participó el argentino José M. Sobral.
En la actualidad la isla Marambio, situada en el extremo norte de la península Antártica, se encuentra separada del continente americano por el pasaje de Drake, y aproximadamente a unos 1.200 km de distancia de Tierra del Fuego. Sin embargo, hace unos 40 millones de años, edad del material fósil fueguino, el pasaje de Drake no existía y la península Antártica estaba físicamente conectada al extremo austral de América del Sur.
El hallazgo en Tierra del Fuego de pingüinos fósiles de edad semejante a la del material de la isla Marambio en Antártida es consistente con esta antigua geografía y apoya otras evidencias climáticas del pasado, por ejemplares el marcado incremento en la abundancia de polen de Nothofagus y las señales isotópicas en conchillas marinas, que indican el comienzo de una larga y continua tendencia de enfriamiento de las aguas oceánicas australes hacia los 40 millones de años. A pesar de la asociación popular de los pingüinos con las frías regiones polares, existen especies de estos pájaros que viven también más cerca del ecuador. Los más primitivos, por tanto, debieron haberse desarrollado en climas más cálidos, para adaptarse lentamente a sus hábitats cuando éstos se helaron.

sábado, 11 de agosto de 2018

Carcharocles megalodon, un tiburón gigante del Mioceno.





Durante el periodo Mioceno, en lo que hoy es el Cerro Gualicho en la Provincia Patagonica de Rió Negro, entre 10 y 12 millones de años atrás, el mar ingreso numerosas veces al continente, depositando sedimentos con restos fósiles de vertebrados e invertebrados marinos muy llamativos, sobre todo por sus dimensiones.
Carcharocles megalodon, fue un Selaceo (Tiburón) del cual solo se han preservado como fósiles sus enormes dientes, ya que al igual que sus descendientes tenían un esqueleto cartilaginoso, el cual no se preservo en los sedimentos.
Pero los estudios de anatomía comparada realizados en los últimos años brindaron muchos datos importantes. Carcharocles pudo tener unos 20 metros de largo y pesar hasta 50 toneladas. Los paleontólogos creen que se extinguió hace 2,5 millones de años, durante el inicio del Pleistoceno.
Otros piensan que podrían vivir en la actualidad en aguas muy profundas, al igual que las especies de tiburones descriptas recientemente. Carcharocles megalodon, tenía unos 45 kilogramos de dientes, los cuales variaban su tamaño desde unos pocos centímetros hasta los 20 centímetros y cada uno pesaban 300 gramos.
Se alimentaban principalmente de ballenas, lobos marinos primitivos y grandes peces.
 

martes, 31 de julio de 2018

Morenelaphus brachyceros, un cérvido extinto en el Pleistoceno.




Es otra de las especies que llegaron a América del sur en el gran intercambio biótico americano a principios del Pleistoceno. Pertenece a la familia de los Cervidos, pero se trata de un género totalmente desaparecido y algo más grande que los representantes vivientes de la familia.
Tenía cuernos muy robustos, cilíndricos y achatados, longitudinalmente arqueados y en forma de "s" terminado en tres puntas muy filosas, ideales para la defensa.

Su alimentación y comportamiento no habrá sido muy diferente a los ejemplares actuales. Hallazgos muy interesantes de estos Cervidos fueron realizados en el territorio bonaerense por Carlos Ameghino y Jurado en 1913, por Lorenzo Parodi en 1914 y por Lucas Kraglievich en 1928.

En la actualidad los descubrimientos de estos mamíferos se realizaron en abundancia en la localidad fosilífera de Centinela del Mar a unos 45 kilómetros de la ciudad de Miramar, donde se halla un enorme médano "fósil" con una antigüedad estimada de 200 mil años antes del presente.

Su presencia en el registro estratigráfico se remonta al Bonaerense y se extiende hasta el Lujanense tardío.  En América del Sur, sus restos han sido hallados en Uruguay, Paraguay, sur de Brasil y Argentina. Por otra parte, existe muy poca información relacionada con los requerimientos ecológicos de este género, aunque algunos autores han postulado ambientes abiertos o parcialmente arbolados.

Imágenes; esqueleto de Morenelaphus en el Museo de Ciencias Naturales de Córdoba (copia) y parte de un cráneo de la colección Paleontológica del Museo Municipal de Ciencias Naturales Punta Hermengo de Miramar. Aspecto del cervido extinto.

Mas info en http://www.grupopaleo.com.ar/paleoargentina/pleistoceno.htm

sábado, 2 de junio de 2018

Astrapotherium magnum, la bestia del rayo en el Mioceno de Patagonia.


Mientras los Marsupiales evolucionaban, los Notoungulados hacían lo mismo para colonizar todos los ambientes. Astrapotherium es un género extinto de mamíferos placentarios del orden Astrapotheria, superorden Meridiungulata propio de Sudamérica. Eran del tamaño de un rinoceronte y probablemente tenían una trompa corta y flexible. Su nombre significa "animal estrella" o "bestia del rayo".
El astrapoterio mejor conocido es Astrapotherium magnum del periodo Mioceno Inferior-Medio, cuyos restos provienen de las rocas denominadas Formación Santa Cruz en Argentina, que tienen unos 15 millones de años. Gracias a que estaban atrapados en cenizas volcánicas, ha sido posible reconstruir varios esqueletos completos de astrapotéridos. Un esqueleto casi completo de este animal se encuentra en el Museo MEF de Trelew.
La preservación de la columna vertebral casi completa y articulada, hizo imposible extraerla con seguridad. De este modo el ejemplar fue montado con las extremidades flexionadas, como si estuviera echado sobre su vientre. El esqueleto permite apreciar que los astrapoterios eran criaturas bastante distintas a ninguna otra. Astrapotherium era un animal grande, quizás tanto como un búfalo africano (800 Kg) o un rinoceronte indio (1000 Kg), su cuerpo era largo, de cerca de 2,7 metros de longitud y una altura a la cruz de 1,40 metros, con patas relativamente cortas, muy similar en proporciones a un hipopótamo.
El cráneo de Astrapotherium era corto pero la mandíbula inferior era larga, los caninos eran largos y los molares macizos; los molares de los astrapoterios recuerdan vagamente a los de los rinocerontes.

sábado, 14 de abril de 2018

Descubren el primer ejemplar de surubí fósil.


 Fue hallado junto a restos de otros peces en el marco de una tarea conjunta entre la Universidad Nacional de Rosario y el Museo Paleontológico de San Pedro.

El primer fósil de un ejemplar de surubí (Pseudoplatystoma) que habitó la prehistoria de nuestro país, fue hallado en el marco de cooperación paleontológica que une al grupo de investigación dirigido por el Dr. Luciano Brambilla, de la Universidad Nacional de Rosario (Santa Fe) y al equipo del Museo Paleontológico de San Pedro (Buenos Aires).

 En los últimos meses, el equipo del Dr. Brambilla viene relevando activamente las barrancas del río Carcarañá en busca de fósiles pertenecientes al Pleistoceno tardío. Estas tareas, que se realizan navegando el río de forma paciente y metódica, permiten visualizar los fósiles desde el agua, lo que posibilita tener un mejor acercamiento y localización de las piezas. Además esto permite a los investigadores recorrer mayores extensiones en busca de fósiles. En los sedimentos presentes en la zona, al igual que en el resto de la región pampeana, los restos de peces son extremadamente escasos, debido a que generalmente poseen huesos cartilaginosos o de baja consistencia, lo que hace muy difícil su preservación en el tiempo.
El equipo del Museo Paleontológico de San Pedro, conducido por el Sr. José Luis Aguilar, ha descubierto peces de diferentes familias que, aún hoy, habitan las aguas del Paraná. Los relevamientos efectuados han aportado restos de las familias Characidae (dorados, etc.), Doradidae (armados, etc.) y Pimelodidae (bagres, etc.).
En el marco de esta tarea de cooperación conjunta se logró recuperar el cráneo parcial de un siluriforme que aún no ha sido identificado a nivel de especie; además de piezas dentales, maxilares y escamas muy bien preservadas de un dorado fósil.

Sin embargo, a la tarea de ambos equipos aún le faltaba una sorpresa.
Muchos hemos visto o pescado algún ejemplar de surubí, o hemos degustado algún plato realizado con estos peces que habitan las cuencas de diferentes ríos desde Venezuela hasta el Río de la Plata. Estos animales, de los que se conocen ejemplares de hasta 100 kilogramos, se alimentan de peces jóvenes de variadas especies, como sábalos, bogas y morenas; e incluso anfibios y reptiles como ranas y pequeñas serpientes.
Este fósil de surubí fue hallado en las barrancas del río Carcarañá, en un tramo que pasa por el distrito de Oliveros, provincia de Santa Fe, cerca de su desembocadura en el rio Paraná. El material corresponde a la porción anterior del techo del cráneo (neurocráneo) y posee una longitud de17 cm y un ancho de 6 cm y se infiere que el tamaño del animal al que perteneció podría equivaler al de un surubí actual de entre 10 a 15 kg.

La pieza, cuya antigüedad se estima entre los 50.000 a 100.000 años, fue encontrada en sedimentos de origen fluvial, de color marrón rojizos, arenosos, con presencia de mica, que han quedado expuestos por la erosión natural del río Carcarañá. Este fósil apareció junto a restos de otros peces, además de partes de la coraza ventral de una tortuga de agua dulce. Esta asociación permitiría suponer que se trata de un sector de depósito de un antiguo cauce de río.
Mas info en http://www.grupopaleo.com.ar/paleoargentina/principal.htm